domingo, septiembre 25, 2016

NOTICIA 1443ª DESDE EL BAR: SALUDOS

Parecerá que he abandonado el blog ya que esta es la segunda vez que me retraso una semana en escribir, para la inmediatez a la que os tengo acostumbrados. No lo he abandonado. Es que han ido surgiendo algunas cosas entre medias que me han ido aplazando mi intención de escribir. 

Tengo últimamente alguna que otra cosa en la que pensar, alguna que otra cosa a la que atender y tengo las tardes, pues las mañanas las ocupo en el breve trabajo para el que he sido contratado. Por supuesto podría haber escrito algo antes. Tal vez ha ocurrido estos días que he estado más tiempo pensando. Se necesita un trabajo estable, o al menos lo más estable posible. Tengo la suerte de estar trabajando ahora mismo con gente con la que ya trabajé, que además son amistades de los tiempos de la Universidad. Eso siempre está bien. Crea un buen ambiente de trabajo. Sin embargo, siempre esta esa sensación que nos queda de ser los nuevos temporeros del siglo XXI, trabajamos por breves periodos de poquísimos meses tras pasar muchos meses sin trabajo, a la espera siempre de proyectos en los archivos que generen contrataciones. En otros sectores pasa exactamente lo mismo. No da tiempo a tener dinero ni para alcanzar a ser pobre. 

Estamos comenzando otoño y Alcalá de Henares ya ha comenzado su vida cultural de este curso 2016-2017 con relativa fuerza. Entre tanto yo ando esperando esos días de cielos encapotados, ha veces con ligeras lluvias. Me gustan los días de otoño, en especial los de octubre. Apenas queda algo menos de una semana para entrar en ese mes. No tengo mucho que contar a pesar de haber pasado una semana. Ando pensando y pensando en esa necesidad de estabilidad laboral. Así que no pretendo cansar a los lectores y lectoras rellenando líneas sin decir nada concreto o al menos con sustancia. Así pues sólo aprovecho hoy para saludaros a todos y deciros que sí, que esta bitácora sigue viva. Esta semana intentaré escribiros antes de que pase la semana entera. Un saludo y que la cerveza os acompañe.

domingo, septiembre 18, 2016

NOTICIA 1642ª DESDE EL BAR: ESPAÑA EN EL PENSAMIENTO

En mis tiempos universitarios vino un estudiante japonés al que un amigo le invitó a comer en su casa de Madrid. El japonés, apenas un recién llegado, preguntaba por todo tipo de tópicos culturales que se han difundido por el mundo como si esos tópicos fueran tal realidad que todo español, por cosa de ser español, cumpliera con ellos. Así de este modo mi amigo, que había invitado a un grupo de amigos, le dijo que lo normal en España era comer paella todos los días, cenar tortilla de patata, subirse a la mesa cuando se terminaba de comer, bailarse sobre ella un zapateado flamenco y después pasarse la tarde dando unas pasadas a capote a algún toro si se podía. El japonés no terminó de entender la broma y, contaba mi amigo, durante largo rato de aquella comida, que era de paella, el japonés creía que todo aquello era real y estaba hasta cierto punto preocupado porque no sabía si podría bailar bien el zapateado sobre la mesa. 

Un caso más famoso fue el de Woody Allen no hace muchos años cuando vino a España a promocionar una de sus películas. Se instaló en un hotel donde recibió en su habitación a un periodista a la hora del desayuno. Contaba el periodista en su narración que, para desayunar a la española, pidió al servicio de restaurante que le subieran dos tortillas de patatas enteras, una para él y otra para su pareja. Y aún en un caso menos famoso, más de mi vida, tuve yo en aquellos años universitarios a un estudiante universitario de Estados Unidos que me solicitó como estudiante español tutor, pues su programa requería tener uno. Yo acepté e hicimos amistad. El chico era judío y, cuando cogió confianza, se atrevió a hablar conmigo sobre su sorpresa acerca de que de todo lo que había visto en España que no se cumplía con lo que le habían contado lo que más le chocaba era que no éramos en general religiosos. Manteníamos fiesta religiosas pero como fiestas prácticamente paganas, ateas o llaméselas como se quiera, con algunos simbolismos religiosos, pero en realidad sin vivirlas religiosamente, le sorprendía más la falta de apego a la Iglesia y las obligaciones católicas, así como la gran cantidad de personas que vivían al margen de un sentimiento religioso a pesar de que bastantes decían ser cristianos, pero no practicantes. Así pues, de lo que se sorprendía era de que la fama de catolicísimos de los españoles era, a su juicio, y probablemente cierto, falsa o quizá cosa del pasado. Católicos por bautismo, pero interiormente sin vida religiosa y en muchos casos sin creencias o sin creencias coherentes con su Iglesia.

Precisamente en la carrera universitaria de Historia se reflexionaba y estudiaba mucho a lo largo de varias asignaturas el asunto de las identidades nacionales, llegando a tener incluso un par de asignaturas específicas. La diferenciación entre Estados, países y naciones es importante. hay que entender que la idea del Estado nación nació en el siglo XIX a raíz de las invasiones napoleónicas y este concepto se fue reforzando y cobrando existencia hasta bien entrado el siglo XX, provocando guerras entre medias, como por ejemplo las mundiales entre otras. Una nación no es un Estado, ni tampoco un país, ni un territorio. Una nación es un conjunto de personas con un pasado histórico común, una lengua común, unas tradiciones, unas creencias e incluso, aunque parezca raro, unas vicisitudes y un rumbo conjunto. La noción de nación está asociada en los estudios de numerosos sociólogos e historiadores a los pueblos germanos que invadieron el Imperio Romano, que de hecho tenían expresiones para hacer referencia a esa pertenencia social, a la que ligaban a menudo la raza. No quiere esto decir que no existieran naciones previamente, ni que no hubiera una cierta idea de ella, aunque no de igual modo, entre los pueblos antiguos, pero es con los pueblos germanos con lo que el sentido de nación cobra una fuerza y un arraigo extraordinario en el mundo Occidental. Las naciones godas, los suevos, los alanos, los merovingios, etcétera, iban y venían por el mundo sin arraigo en ninguna tierra, buscando un lugar donde asentarse. Eran naciones, y no estaban ligadas a territorios en principio, otra cosa es que cuando se asentaron en un lugar lo defendieron como propio, como su reino, como su lugar. Los países sin embargo son territorios que aúnan pueblos con signos identitarios y culturales comunes a lo largo de los siglos, sin necesidad de que sus habitantes sean de la misma raza o en algunos casos ni siquiera de la misma religión. Pesan en este caso los avatares de los acontecimientos que refuerzan los lazos culturales e identitarios de personas que asocian su existencia y su ser al arraigo a un territorio. El Estado da una vuelta de tuerca más a todo y es quizá un invento de los antiguos reinos orientales, como Babilonia, Mesopotamia o Persia, al cual los griegos lo revolucionan con la democracia y sus valores, y los romanos lo expanden añadiéndole conceptos centralistas e imperiales que, bien analizados, resultan no ser tan centralistas. Un Estado puede acoger varios países y varias naciones y hacer de todos ellos una unidad política con unos objetivos comunes en lo social, lo económico, lo militar, lo cultural, etcétera. Así pasan los siglos y los conceptos hasta que a finales del siglo XVIII y con el siglo XIX comienza a concebirse la idea de atar de manera indivisible el concepto de Estado nación, transformando a varias naciones en una sola nación y a la nación confundiéndola con el Estado. Así hay nación de naciones, e incluso Estado de Estados. Ni que decir tiene que el concepto de Estado nación ha provocado problemas económicos, militares, sociales, políticos con mucha frecuencia, más aún cuando en el siglo XX se quiso ensalzar además que dentro del Estado nación existían unas personas más válidas que otras o que unas naciones eran mejores que otras, como ocurrió con el caso ideológico tan funesto como lo fue el nazismo. Sea como sea, pasada la Segunda Guerra Mundial y repartida Europa en nuevos Estados nación inscritos en bloques ideológicos enfrentados en la Guerra Fría, poco a poco se quiso ir superando el concepto de Estado nación creando la Comunidad Económica Europea que pasaría a ser la Unión Europea tras la Guerra Fría. En la Unión Europea se diluían parte de las soberanías nacionales para crear una comunidad de Estados, países y naciones con identidad y valores europeos, sean estos los que quieran que sean, pues muchos no nos hemos enterado de qué se trata en general. No ha nacido un teórico capaz de transmitirnos una sensación europea fuerte asentada en la idea de Unión Europea. Sólo con la crisis de 2008 y las recetas ultraliberales alemanas en los últimos años se vuelve a reforzar en parte de las sociedades la idea de Estado nación y de recuperación de la soberanía. Dinero y derechos sociales, asociados estos al poder adquisitivo de cada persona.

La cosa es que España no siempre fue vista por los españoles del mismo modo. El concepto nacional de España varía según el siglo. Cada uno tiene sus particularidades. Parece ser que ahora que Cataluña habla de un referendum para poder decidir su independencia o no, se ha vuelto a poner de moda entre los intelectuales publicar libros que reflexionan y ahondan sobre lo que Fernando Wulf llamó en su día "las esencias patrias", o lo que es lo mismo: lo que puede variar el concepto de España, siendo España siempre el mismo lugar geográfico del mapa. Hace poco Xavier Andreu fue entrevistado por El País a costa de esto y contestaba muy pedagógico sobre cómo el liberalismo del siglo XIX alteró nuestro concepto de qué es España de manera que aún pervive en nuestra mente aquello de los toros, el flamenco y la paella, pero no del modo como se conocían hasta entonces, sino cambiado por los intelectuales de entonces a un mundo no embrutecido por la gente de los pueblos y toreros lanza en ristre, sino con manuales estudiosos de cómo se ha de torear, grandes plazas que puedan comercializar entradas a espectáculos y toreros elevados a famosos con carácter de artistas de ese extraño arte que dicen que es la tauromaquia, dotada, eso sí, hasta de un pasado histórico de relumbrón atado a la antigua Grecia y Creta, aunque otros hablen de los musulmanes españoles. 

La visión de España ha cambiado desde su origen, tanto por los españoles como por los no españoles. También de esto habló El País hace poco. España es asociada al mundo exótico de Europa, somos ese lugar del continente con pasado oriental y africano a costa de nuestros ochocientos años de Al-Andalus y las taifas, pero antes de esto, por nuestro pasado cartaginés y fenicio. La visión medieval de la península pasaba por su unidad aunque fuera a costa de mantener dentro diferentes Estados, de los cuáles uno era el preminente. Se consideraba que había un pasado común y unos objetivos afines sobre el futuro y el presente penínsular, pero los Estados andaban divididos. Con la unidad de estos Estados mediante la unión matrimonial y la guerra civil con Isabel I y Fernando V se vió a España como una unidad destinada a la expansión del cristianismo, aunque no era esta España, sino Reino Hispánico, término por el cual se remarcaba la idea de que este reino era un reino de reinos, un Estado de Estados, una especie de federación, la cual tendía a la centralidad del poder, a pesar de que cada reino mantuviera sus leyes y derechos. Los nuevos reinos adquiridos en la península, como Navarra, por ejemplo, se precipitaron a reescribir sus identidades nacionales y donde dijeron "digo" dijeron "Diego". Reescribiendo lo ya escrito y elaborando una visión de sí mismos como lugares que siempre desearon la unidad Estatal dentro del proyecto de los llamados Reyes Católicos. 

La España del siglo XVI fue la España imperial, la católica, la de la furia española, aquella monarquía poderosa donde nunca se ponía el Sol, la de la conquista de las riquezas y la diversidad de sus pueblos, pero a la vez la que generaba recelos y guerras religiosas y de poder y contrapoder político en suelo europeo. Aquella España atraía a banqueros, artistas, teólogos y pensadores de toda Europa, atraídos por lo que venía del Nuevo Mundo, las posibles riquezas de allá y sobre todo porque se estaba transformando en el epicentro del poder occidental. En el siglo XVII se mantuvo esa visión, cada vez más mermarda por las guerras, hasta que hacia sus finales se impuso la visión de la leyenda negra creada por todos los enemigos de España y alimentada por nuestros propios artistas y escritores que hablaban de una España muy empobrecida, llena de pillos y hambrientos, de ejércitos de aventureros por la fortuna en un Imperio de métodos crueles que tenía grandes fortunas que contrastaban con este panorama. Una España retrasada en lo científico y lo cultural, encerrada en la defensa a ultranza de los conceptos católicos del Concilio de Trento. Sin embargo, a esta visión los propios españoles, aún a pesar de sus miserias, se veían a sí mismo como grandes e invencibles, con una visión del honor y la palabra, y, aunque les pese a los enemigos de España de entonces, guiados por unos conceptos más abiertos a la mezcla racial y cultural con sus territorios de ultramar que lo que por aquellas épocas hacían ingleses y franceses o incluso portugueses. Pero era esa una España también en crisis, que llegó a librar sus batallas con unos portugueses, unos catalanes y unos andaluces que no querían ser España. Es la del siglo XVII una España que con Carlos II vivirá una etapa de gobierno de un rey teóricamente incapaz, que no suscitaba orgullo patrio y que vivió además la presencia del primer dictador de nuestra Historia, Juan José de Austria. Con el siglo XVIII, y tras las derrotas de la Guerra de los Treinta Años a mediados del siglo anterior, la crisis bélica de aquellos que se quisieron ir, la merma económica y política de España y el reinado de Carlos II, ya era un hecho que España era sentida fuera y dentro de ella como un Imperio venido a menos. Los españoles creyéndose grandes, a pesar de sus miserias, y los extranjeros creyéndonos un país atrasado y un Imperio de glorias pasadas, aunque, por su tamaño, aún temible, no obstante inauguramos el siglo con una guerra de quince años a costa de las naciones europeas que querían colocar a sus familias reales al frente de este Estado español, cosa que lograron los Borbones franceses. Según avanzó el siglo esta España era una España para la rapiña de aquellos que deseaban los territorios de ultramar. Fue sin embargo un siglo de transformación, pues los Borbones son los que comienzan el centralismo español que hoy día conocemos, la trata de esclavos, nuevas teorías económicas y nuevas estrategias de revitalización cultural, que pasaban en parte por dotar de cierto valor de identidad española lo que hasta entonces consideraron barbarismo y no pudieron solucionar nuestros ilustrados, o en otras palabras: lo que era irremediable en los gustos de la gente menos alfabetizada en sus fiestas y costumbres pasaron a loarlo y dotarlo de cierto espíritu de esencia del ser español.

En el siglo XIX España era vista como un país retrasado en lo científico, en lo técnico, en lo industrial, en lo económico y en lo cultural, así como la veían en exceso arraigada a un sentimiento religioso católico que en realidad, según escriben diversos intelectuales y viajeros de la época, estaba más lleno de supersticiones que de creencia religiosa bien asentada. Pervivían los sentimientos casi feudales y las técnicas de trabajo más propias de otros siglos. Se esperaba todo porvenir económico de las rentas, sobre todo de tierras y viviendas, sin realizarse apenas inversiones de auténtica apuesta modernizadora. Los españoles consideraban que el futuro estaba en las rentas y en los trabajos de pasantes, que serían los hoy funcionarios. Era una España dolida con la pérdida del Imperio en buena parte tras la independencia de la gran mayor parte de América en la década de 1820, y por consiguiente arruinada en lo económico mientras se sucedieron golpes de Estado y guerras civiles entre lo que se consideró el origen de las dos Españas: una muy conservadora que consideraba sus valores éticos y morales los propios de España, y otra de carácter progresista que rechazaba todo lo conservador. Era una España que se veía exótica y de espíritu romántico. Aún creíamos en nuestra grandeza, a pesar de nuestras miserias, y vivíamos del recuerdo de nuestro pasado al que dotábamos de una gloria en nuestras mentes, quizá reforzado por el engrandecimiento que hicimos de ser una nación pobre que pudo derrotar a Napoleón Bonaparte cuando nadie lo hacía teniendo más medios y recursos. Esa España entre lo atávico y las rentas de la vieja gloria atraía el interés de mucho europeo que encontraba en ese ser una esencia extraña dentro de Europa. Y he ahí que justo al final del siglo, en 1898, pecisamente nuestro orgullo de gloria pasada nos metió en una guerra contra Estados Unidos donde perdimos en poco tiempo los territorios de ultramar de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y un conjunto de islas menores en el Pacífico. Al año siguiente vendimos otras islas a Alemania y todo junto creó un revulsivo en los españoles que cambió nuestro concepto de España justo al comienzo del siglo XX. Uno irónico y cínico, no exento de humor negro y resignación.

En el siglo XX nos hemos construido varias veces varios conceptos de España. Las primeras décadas corresponden a esa visión fatalista de nosotros mismos a costa de la conmoción que supuso saberse fuera de las grandes naciones a costa de los sucesos de 1898. Se pensaba en la necesidad de la regeneración social, política y económica. Fue ahí donde las dos Españas crearon sus diferentes conceptos de España. Desde los que ponín el punto de vista en la necesidad de aproximarse a la modernidad europea, separando Iglesia y Estado, por ejemplo, trayendo una democracia efectiva, aproximándose incluso al socialismo como política que miraba por los intereses ciudadanos, reformando la educación de raíz, buscando inversiones económicas en industria, etcétera, y que ahondaba sobre todo en la intelectualidad y la reflexión, a la otra España cuyo punto de vista pasaba por la tutela de la sociedad mediante las grandes fortunas, la Iglesia, la monarquía y el ejército, en la organización católica a ultranza y en el paternalismo social. Como fuera, aquella España se veía a sí misma, en rasgos generales, como una España que ahora se sabía atrasada, derrotada y llena de atavismos propios de otros siglos, que clamaba a gritos su necesidad de regenerar también la cultura de la sociedad, darles conocimientos y vidas dignas, mientras esta sociedad misma, sobre todo en el mundo rural, se acogía a su religiosidad más supersticiosa que teológica y a sus costumbres folclóricas que a veces rozaban o caían en la crueldad. Llegó la Segunda República y el concepto de la gente, al menos la urbana, cambió hacia la posibilidad de una España diferente, más moderna, más europea. Se creía en la construcción de un nuevo modelo de España, una España que podía aportar a Europa una sociedad nueva con valores diferentes a los del mundo germano. Sin embargo la guerra civil lo truncó todo y la dictadura de Franco, extendida hasta la Constitución de 1978, o hasta las elecciones de 1977, lo que se prefiera, construyó y potenció una visión de España propia del siglo XIX más conservador, la España de los valores católicos, que se creía imperial e imprescindible en el mundo, sin serlo, que vivía de viejas glorias, mientras el pueblo, empobrecido, mantenía costumbres con atavismos, supersticiones, altas tasas de analfabetismo, y un acatamiento de la autoridad lleno de temor a la posible consecuencia de no hacerlo. España, en todo ese tiempo, siguió siendo la España romántica que igual que en el siglo XIX atraía al resto de Occidente. Una reserva de valores de otra época de caballeros andantes en tiempos de fábricas mecanizadas. Era una España que potenció el folclore de la tauromaquia, el flamenco, las misas de Semana Santa y hasta de la furia española representada ahora, no sin cierto humor, en la figura del hombre español que rinde de amor a las extranjeras y la mujer española, casta, que con una mirada cautiva al extranjero. La España que piensa en el Cid, mientras en algunos pueblos aún no llegaba la electricidad estando ya pasada la mitad del siglo XX.

Así llega la Transición y con ella su propia reconstrucción y replanteamiento de España acorde a los tiempos. Una reconstrucción que pasa por la idea de reconciliación asimilándola a olvido mal entendido, pues en realidad se trataba de silencio. Tuvo que pasar la segunda mitad de la década de 1970 y los años 1980 para que, con fecha simbólica en 1992, se nos viera ya como un país moderno y capaz, democrático, aunque igualmente exótico, y nosotros creyéndolo. Los años 1990 y buena parte de los 2000 fueron los años donde contruímos la idea de una España que lo podía lograr todo, de una sociedad que podía obtenerlo todo, de una gente que opta por la paz y no la guerra, que se cree moderna y más libres y tolerantes que el resto de las naciones de Occidente. Si bien esta visión ha cambiado, quizá gracias a la facilidad para viajar por otros países de la Unión Europea, ha tenido que venir una crisis económica como la de 2008 y un movimiento social como el de 2011, para identificarnos de nuevo con la España catastrófica, necesitada de regeneración, que vive de las rentas, que no invierte, que es corrupta y pilla, que admira a sus ricos mientras cada vez genera más pobres, una España que recompensa no al que mejor lo hace, si no al que mejor le cae en simpatía, en todos los aspectos de nuestra vida. La construcción de España en estos momentos pasa por replantearnos el centralismo y el regionalismo, a volver a pensar en la federación. Una España que ahonda en las dos Españas y sus propias visiones de España. Que mientras saca pecho cuando logra logros deportivos o de vez en cuando se acuerda de algún logro científico, olvida el padecimiento de todos aquellos que la maquinaria del Estado y de los empresarios empobrecen hasta forzarles a irse a otros Estados o bien deterioran sus condiciones de vida o hasta mueren o se dejan morir.

Pero, ¿qué potencia España ahora? Puede que el folclore pueda ser un atractivo, aunque la tauromaquia ya no tiene la prensa internacional que antes tenía. Tengo la impresión que tratamos de vender una España al servicio de los demás, que ofrece playas, tradiciones degeneradas en fiestas cuyos celebrantes no saben qué celebran, y comida, montones de gastronomías deseables. Fuera de ese paquete turístico puede que el mensaje que estamos mandando es un mensaje de una España que parece unida artificialmente, aunque tengamos un pasado común muy rico. Una España dividida en nacionalismos, en un alto desnivel económico social, enfrentada en antagonismos políticos cada vez mayores, una España de fiestas y acogedora que guarda en su interior una pequeña bomba que no se sabe si explotará. Somos la España que sigue siendo el lugar exótico de Europa, el romántico, pero también donde parece que todo se puede hacer aquí, y, por otra parte, menos festiva, hay quien por Europa puede que piense que somos la España permisiva con todo tipo de delitos, algunos peligrosos en cuanto a seguridad, pero también dentro de esto existen las denuncias de torturas y derechos humanos. A pesar de que para los no españoles siempre existirá la visión de la España acogedora donde poder beber y comer a gusto. El lugar exótico de Europa con su punto cultural y social un tanto lejano de lo que se ve en sus calles centroeuropeas.

España está bien vista en general en el resto del mundo. Nuestra visión de nosotros está por construir en el siglo XXI, ya que hoy por hoy es muy similar a la que se hizo en el comienzo del siglo XX. Ya no pensamos en nosotros como una unidad de destino, ni como un gran Imperio, ni como los invencibles (salvo en el deporte, aunque no sea así). Nos estamos repensando. Las nuevas generaciones no creo que pongan los puntos en valor en las costumbres folclóricas, aunque las mantengan. Quizá los puntos en valor más deseables para este siglo XXI serían los que estén unidos a políticas de avances sociales, culturales y científicos, pero hoy por hoy, me temo, que nuestra construcción de españolidad se basa más en la España del tócame Roque, éramos pocos y parió la abuela, viva la Pepa, para qué queremos más, no querías caldo pues toma dos tazas, ande yo caliente y ríase la gente, y del aquí no pasa nada, que pasa lo de siempre.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

martes, septiembre 13, 2016

NOTICIA 1641ª DESDE EL BAR: TUCÁN, RAMPHASTIDE

Cada vez leo a más creadores diciendo en entrevistas que en lo que va de siglo XXI y con el auge de las telecomunicaciones inmediatas e hiperabreviadas se acelera el proceso por el cual se confunde Cultura con entretenimiento y entretenimiento con negocio. Uno de los primeros a los que se lo leí fue a un compositor de música clásica, al más reciente ha sido al creador de cómics Alan Moore el pasado sábado, en su anuncio sobre que se retiraba de la creación, del oficio. Entre medias han habido cineastas, pintores, músicos, escritores (muchos de estos), pensadores y filósofos en general. En buena parte creo que llevan razón. No hace mucho tuve diferentes conversaciones con diferentes personas en diferentes momentos sobre un mismo tema: el cine de nuestros días es un espectáculo visual de la inmediatez y lo rápido, sin apenas reflexión, sin detenerse en la historia ni en los personajes a narrar. Así por ejemplo, en la nueva versión cinematográfica que se ha hecho sobre Ben-Hur, la tercera en toda la Historia del Cine, se ha anunciado en entrevistas a actores que es mejor que las otras porque es más realista. Preguntados por ese realismo lo único que supieron decir es que habían colocado cámaras entre las cabezas de los caballos para ofrecernos la carrera de cuádrigas desde su punto de vista, con más emoción. No es la técnica lo que da emoción, es la historia. Por supuesto, las imágenes que se han vistoson trepidantes imágenes de acción continua y romanos amenazadores, olvidando la reflexividad de la versión clásica de los años 1950, la más famosa. Si le dijeramos a alguien joven que la historia de Ben-Hur fue escrita en el siglo XIX bajo el título de Ben-Hur, una historia del Cristo, no lo entendería muy bien, me teo. Lo escribió Lewis Wallace, general del ejército federal de Estados Unidos en la Guerra de Secesión y luego gobernador de Nuevo México y, curiosamente, ministro plenipotenciario del Imperio Turco Otomano, fue, quizá más curioso, inventor en la literatura de lo que es un arma de rayos láser. La cosa es que Ben-Hur era un príncipe desposeído de Judea descendiente de la misma familia de reyes hebreos de la que venían David y Salomón, por tanto: su encuentro fortuíto con JesuCristo en determinado momento del relato no es tan fortuíto, puesto que son parientes carnales. Dicho sólo esto ya nos debería hacer reflexionar que la historia de Ben-Hur es algo más que una carrera de cuádrigas entre dos antagonistas que en origen eran como hermanos. Es una historia compleja. Pero de lo que hablo en estos momentos no es de esa historia, ni del cine, ni de nada de eso en concreto, sino de la falta de reflexión. De esa falta de reflexión que hace que mucha gente quiera lecturas rápidas y breves, sin que se paren en detalles ni en pensamientos, la que hace que se quiera películas donde pasen numerosas cosas sin dar mucho espacio al diálogo, la que nos abrevió las conversaciones de teléfono por los mensajes breves, la falta de reflexión que nos apremia a abreviar todos y cada uno de nuestros actos. La que nos hace perder datos y con ellos: a una parte de nosotros, la que podemos llegar a ser. Yo rechazo la brevedad innecesaria, hay que atreverse a ser. Atrévete a ser y deja ser. Saludos y que la cerveza os acompañe.

jueves, septiembre 08, 2016

NOTICIA 1640ª DESDE EL BAR: DE EUGENIO PIÑEIRO A MIGUEL G. SERNA

He pasado el verano leyendo una novela de ciencia ficción española recién publicado este año por la Editorial Atlantis, se trata de El Heraldo del Caos, de Eugenio Piñeiro Mejuto. Ambos coincidimos firmando el mismo día en la misma caseta de la Feria del Libro de Madrid, como ya conté en su día. Ambos nos compramos nuestros respectivos libros y nos los firmamos. Cortesías de caballeros-truhanes. De hecho, mi libro, Relatos de la Gran Guerra, ya fue leído y comentado por Eugenio Piñeiro en junio, incluso le dedicó un dibujo suyo, aquello fue en la propia bitácora de El Heraldo del Caos. Su libro es un libro bastante amplio, 780 páginas, que oscila entre la ciencia ficción y la épica. A mí me recordó en buena parte a los viejos libros de caballerías de los siglos XV y XVI, pero puesto al día en el siglo XXI con ciencia ficción, guerras espaciales, alteraciones genéticas y tintes de reinos y gobiernos que caen o se levantan en medio de conspiraciones y un cierto misticismo mesiánico que marca al héroe elegido de entre los desheredados para salvar al universo entero. Eugenio sabe de lo que habla en cuanto se pone a crear razas genéticas de ficción, él es licenciado en biología, por lo que sabe bucear entre las posibilidades de lo por hoy imposible. 

Piñeiro es de Barreiro, una aldea del concejo de Melide, en Galicia. El ritmo con el que escribe enlaza una aventura con otra, un peligro nuevo con otro, un crecimiento del héroe en cada batalla, un mundo nuevo donde las éticas tradicionales caen ante libertades sobre todo de carácter sexual. La tolerancia se desenvuelve en un mundo en guerra intolerante. Son las máquinas las enemigas de la vida, una vida que comienza presentándosenos desde una Edad Media y que avanza a un mundo de viajes a través del espacio en grandes naves que viajan a mundos mecánicos que simulan planetas. 

Quizá este libro debiera haber caído en mis manos más joven, pero las cosas suceden a su tiempo, sepamos su porqué o no. Para mí El Heraldo del Caos, me resulta un libro de aventuras quizá con un ritmo como de guión no sé si más apto para cómic o para serie televisiva, pero es sin duda un libro de acción que no da tregua. Nunca viene mal conocer nuevos autores de la ciencia ficción española si te gusta el género. Pocos son nuestros autores a los que se apoya y no hay mayor apoyo que la lectura.

También conocí este verano a otro escritor, aunque a este por las electricidades de la red social de Internet, este es Miguel García o Migueli G. Serna. No he tenido ocasión de leer su libro, Martín Zarza, tomo I, aunque en Amazon ha conseguido ya hasta treinta y dos comentarios de lectores, lo que es buen indicativo. Yo con el mío, Relatos de la Gran Guerra, aún no he conseguido un comentario en esa tienda on line. Tuve una breve conversación con Miguel García y mantenemos ahora un contacto mutuo por Facebook. Sobre su libro se habla mucho y muy bien hablado en la propia web de Martín Zarza, tomo I. De hecho no lo leáis sólo por conocer el libro, si deseáis conocer un buen ejercicio de crítica literaria, ese artículo es toda una lección magistral de cómo realizar una crítica seria. Allí leeréis que el argumento es una historia de un chico que se muda a Sevilla para reiniciar su vida partiendo de la nada. Así que supongo que es una novela generacional muy de nuestras épocas de crisis económicas que ahondan en crisis personales que nacen de esas otras crisis. 

Y hechas estas referencias, os diré que ayer tuve mi primer día de trabajo otra vez como archivero, o sea de lo mío, de nuevo en un contrato de tres meses, no renovable, sueldo no muy alto, tampoco bajo del todo, y con una temática muy interesante realcionada con la Literatura española. Pero no puedo decir más. Aunque el trabajo no me crea estabilidad en mi vida ni oportunidad de ahorro, al menos estoy cubierto tres meses, hasta las cercanías del puente de la Constitución, esa que dice que todos los españoles tienen derecho y deber de trabajar. Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, septiembre 04, 2016

NOTICIA 1639ª DESDE EL BAR: GOBIER(NO)

El pasado 31 de agosto, durante el debate de la investidura fallida de Mariano Rajoy, el diputado Pablo Iglesias, de Unidos Podemos, se bajó de la tribuna tras su intervención y al regresar a su escaño saludó a sus diputados de grupo alzando el puño, lo que recuerda el saludo tradicional del socialismo. Alguien de entre los diputados del Partido Popular o de Ciudadanos debió decir algo que debió tener réplica fuera de micrófonos, ya que en el turno de réplica de Mariano Rajoy este le dijo que él no tiene problema en que levante el puño, mientras no sea obligatorio, en una clara alusión a llamarle simpatizante de crear una dictadura comunista. El saludo de Pablo Iglesias a los suyos hubiera pasado desapercibido, de hecho nada importaba, pues es común que los oradores al regresar a sus asientos saluden a sus compañeros, lo hacen todos, sean del partido que sean. Fue la frase de Rajoy, la cual rieron sus diputados del Partido Popular, la que encerraba una malicia intrínseca en sí. Una utilización y una tergiversación del significado del saludo de Iglesias en sí. Por esa razón cuando le tocó a Iglesias replicar a la réplica, desde la tribuna dijo que otros (por el Partido Popular) tienen en su pasado personas que saludaban en los gobiernos de Franco con el saludo romano (fascista) y la camisa azul. Realmente Iglesias lo que hizo fue defenderse de la puya de Rajoy, a pesar de que los medios de comunicación en general lo presentaron en los telediarios y periódicos con el orden invertido, por lo que pareciera que el que atacó fue Iglesias y no Rajoy por algo que pudiera parecer anecdótico, pero que no lo es tanto, pues a una parte del electorado se le ha vendido ese antagonismo como pilar básico para rechazarse de pleno el uno al otro partido como si se tratara de una reedición extraña y falsa de la política española de los años 1930. Cuando a Rajoy le volvió a tocar hablar dijo que mejor era no hablar de los pasados de cada uno y le dejó el asunto a Rafael Hernando, portavoz de su grupo popular, el cual era el último en hablar. Hernando le dijo a Iglesias con tono desafiante que no insultara, curiosamente no le dijo eso mismo a su jefe, que es quien comenzó todo el contencioso insinuando una simpatía supuesta por modos dictatoriales de Iglesias. Pero lo curioso aquí es que Hernando, y por los aplausos el Partido Popular, considere un insulto asociar los miembros fundadores del Partido Popular con personas que tuvieron cargos durante una dictadura en origen con carácter de simbologías fascistas. Digo que resulta curioso, pues el dato no era ni es falso, es real. ¿Quiere eso decir que sin que nunca lo hayan hecho de modo explícito, sin alegar antes que otros condenen dictaduras de izquierdas que no tienen que ver con España, el Partido Popular condena el franquismo y todo lo que venga de él? ¿O acaso lo que le pareció insultante es que se recordara a la ciudadanía ese origen político del partido actualmente en el gobierno en funciones? Porque lo cierto es que el dato no era falso, y que además no se hubiera comentado por parte de Iglesias si Rajoy no hubiera tirado la primera piedra. Como resultado tenemos una frase de Hernando digna de análisis.

El Partido Popular es una coalición de partidos de derechas que se produjo en 1989. Esa coalición a la que hoy todo el mundo llama partido y olvidan que es una conjunción de partidos tenía y tiene por núcleo aglutinador y más importante Alianza Popular. Alianza Popular se fundó en febrero de 1977 para presentarse a las elecciones constituyentes de aquel año. Os muestro una fotografía de un mitin de aquella campaña electoral, donde se pueden ver sentados juntos cuatro de los fundadores de Alianza Popular, entre ellos Manuel Fraga Iribarne, que fue ministro de Franco y apartado por el dictador por el escándalo de corrupción de la empresa Matesa en 1969, y Arias Navarro, que tuvo un papel fundamental durante la guerra civil española del lado de Franco al entrar con tropas en Málaga y protagonizar una represión brutal que mató entre 3.000 y 5.000 personas, razón por la cual se le apodó "el carnicerito" y el mismísimo Himmler quedó impresionado, según le escribió a Hitler. Un hombre que en tiempos de la dictadura ocupó diversos cargos políticos, entre ellos ministerios y presidencia de gobierno, controló parte de la censura, controló la seguridad del Estado siendo responsable de algunos de los capítulos más oscuros de la represión franquista como la muerte de Grimau, la persecución a sindicalistas de Comisiones Obreras en el proceso 1.001 o la muerte de Puig Antich, entre otras muchas acciones, así como fue el primer presidente del gobierno de Juan Carlos I durante buena parte de 1976, meses antes de esa fotografía, periodo en el cual se produjo la trágica represión policial a los huelguistas encerrados en una iglesia de Vitoria que se saldó con ocho muertos y numerosos heridos, así como se le acusó de terrorismo de Estado por los hechos sangrientos de Montejurra en una concentración de la extrema derecha. El personaje es cuando menos polémico, como poco, si Rafael Hernando en su contestación a Pablo Iglesias de que no insulte al Partido Popular por decir que tienen fundadores con pasado de saludo fascista lo que estaba haciendo era condenar a aquellos fundadores del pasado remoto del actual Partido Popular que estuvieron efectivamente en esos hecho, entonces casi que prefiero oirlo explícitamente, más que un "no insulte", un "condenamos ese pasado, y a tal y a cual persona y tal y cual acto", luego, si es así, que diga el "no insulte", pues sin condena de aquello no hay insulto, un insulto es algo que afrenta, si Hernando y el Partido Popular creen una afrenta ese pasado remoto entonces sólo les queda la condena explícita, no basta con la implícita, o sea: desligarse de una vez por todas de lo que venga de Franco. Ahora bien, si lo que les parecía insultante es que se recuerde de manera pública ese pasado, entonces tenemos un problema: el de querer garantizar una amnesia social. La Historia es la Historia, simplemente, y la política es otra cosa.

Partido Popular con Ciudadanos, Coalición Canaria, Foro Asturias y Unión del Pueblo Navarro no lograron el apoyo suficiente de diputados como para establecer un gobierno, cosa que sigue demostrando que nadie ganó las elecciones el pasado mes de junio, por más que el Partido Popular diga que las ganaron ellos. No lo hicieron, fueron los que sacaron más votos, pero no ganaron las elecciones, de haberlo hecho tendríamos gobierno. De hecho es falso relativamente lo que alegaron durante la investidura acerca de que fuera el único que aumentó en las elecciones, a pesar de que Unidos Podemos no obtuvo hasta un millón de votos que por separado Podemos e Izquierda Unida habían tenido en diciembre de 2015, ellos, Unidos Podemos sumaron más diputados que cuando sólo eran Podemos, y lo que cuenta a la hora de votar en el Parlamento una ley o lo que sea no es cuánta gente les votó, sino cuántos diputados tengan, y tienen más que en la 11ª legislatura de enero a junio de 2016. En esta 12ª Partido Popular y Unidos Podemos son los únicos que tienen más diputados que en la 11ª. Tal como les dijeron al grupo popular varios partidos, debieran respetar a todos los que están en la Cámara, pues todos tienen el respaldo de miles, de millones de españoles, y en el caso de Unidos Podemos tienen incluso gobiernos municipales y territoriales de gran importancia. Insultar a Unidos Podemos, insinuar que si son dictadores o cualquier otra barbaridad no sólo es falso, es también faltar el respeto a los millones de personas a los que representan.

Precisamente eso es lo destacable de los debates de la investidura fallida de Rajoy en la que PSOE y PP se dijeron lo mismo que se dijeron a la inversa cuando lo intentó Pedro Sánchez en la 11ª. Es destacable que de fondo en todos los argumentos que se dieron todos coincidían en un mensaje: pedirle al contrario que no transformasen su voz en la voz única de todos los españoles, porque no es así, del mismo modo que la izquierda le recordó en general a la derecha (hablo en términos de bloques de partidos no en términos de partidos concretos) que España, la bandera y todo lo que la derecha ha reclamado con su uso como algo exclusivamente suyo no es en realidad exclusivamente suyo. Hay, decían todos menos el Partido Popular, una nueva España y una izquierda que reclama también la españolidad. A todo esto, Ciudadanos se encerró en un discurso de la patria y los compatriotas en el que todo giraba en torno a atacar a Unidos Podemos y a defender su pacto anticorrupción con el PP, el cual parece casi papel mojado cuando a los diez minutos de decirse "No" a Rajoy el ministro de economía anunciaba una de esas puertas giratorias que Rivera decía haber parado gracias a su pacto con Rajoy, el exministro Soria, que dejó el cargo por su implicación en la evasión fiscal en Panamá, legal pero pura corrupción ética y moral, será el representante de España en el Banco Mundial. Marca España.

Quizá la aportación más interesante fue la intervención de Ezquerra Republicana de Catalunya, cuyo discurso iba más allá de una investidura, casi tenía tintes históricos sobre la independencia catalana pero también sobre una posible Tercera República Española de carácter federal con Cataluña como Estado al que tratar de tú a tú.

Lo cierto es que Rajoy llegó a la presidencia del gobierno con unas elecciones anticipadas en 2011 tras una reforma ultrarrápida de la Constitución en socorro del PSOE para cambiar el artículo 135, que pone España a disposición de la economía de la Unión Europea, pasando a menudo por encima de los ciudadanos. Obtuvo la mayor mayoría absoluta de la actual monarquía parlamentaria. Realizó el mayor número de reformas y recortes sociales y económicos en pocos meses de todos los vividos en España recientemente. Vivimos en el periodo 2011-2013/2014 una de las etapas de mayores huelgas y manifestaciones desde la Transición de la segunda mitad de la década de 1970. Vivimos estos años el nacimiento de partidos que rompen con el bipartidismo. Es el gobierno que menos cambios ministeriales ha hecho entre sus ministros. Es también el que en cuatro años más desprestigio ha alcanzado, pues aunque es el partido más votado en diciembre de 2015 y en junio de 2016, ha dinamitado aquella mayor mayoría absoluta de la Historia reciente hasta el punto de no tener votos suficientes como para gobernar. Ello se debe al mayor aumento de la desigualdad social en España desde la dictadura, la quiebra territorial del Estado, también a que el PP ha sumado en los tribunales el mayor número de casos de corrupción de España, hemos regresado a una deuda del Producto Interior Bruto que no se veía en España desde comienzos del siglo XX, dicho con datos que hace poco publicó el propio gobierno, y, en fin, en esta carrera de cosas insólitas, pues ya hemos visto que se ha llegado a lo insólito de tener que repetir las elecciones en junio de este año y tal vez se tengan que repetir en diciembre, por lo que tenemos gobiernos en funciones en las legislaturas más breves de la Historia reciente, lo que nos recuerda los gobiernos fracasados de comienzos del siglo XX, con Alfonso XIII de rey, cuando por entonces estaba el sistema turnista de la política en crisis por el ascenso de nuevos partidos republicanos y socialistas. Del mismo modo, aumentando lo insólito, Rajoy que ha gobernado la 10ª legislatura, y la 11ª y la 12ª en funciones, es el primer presidente que ve como un Ministro en funciones, Soria, se va del gobierno. Esta claro que estos cinco años son de vivir cosas insólitas, una tras otra. Además, para quien no lo haya pensado, tenemos el gobierno con menos ministros de los que han habido y de esos ministerios, tenemos un récord de lo que se llama superministerios, o sea: unión de varios ministerios en una sola persona. Este es el gobierno en funciones actual:


Presidente del Gobierno: Mariano Rajoy Brey.
Vicepresidenta, Ministra de la Presidencia y Portavoz del Gobierno: Soraya Sáenz de Santamaría.
Ministro de Asuntos Exteriores: José Manuel García Margallo.
Ministro de Justicia y Fomento: Rafael Catalá Polo.
Ministro de Defensa: Pedro Morenés.
Ministro de Hacienda: Cristóbal Montoro.
Ministro de Interior: Jorge Fernández.
Ministro de Educación, Cultura y Deportes: Iñigo Méndez de Vigo.
Ministra de Empleo, Seguridad Social, Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad: Fátima Báñez.
Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente: Isabel García Tejerina.
Ministro de Economía, Competitividad, Industria, Energía y Turismo: Luis de Guindos.

 Queda esperar aún algo más para ver si se forma o no gobierno o se va a terceras elecciones en diciembre. En principio eso realmente no es tan malo como los políticos han dicho, será malo para los que tengan espectativas de perder votos, pero por lo demás, dada la situación, si las urnas desatascan la situación de un modo u otro bien estará. Lo que no es comprensible es que ante esta situación los partidos políticos ni se planteen cambiar de candidato ni tampoco cambiar de discurso. En las anteriores ya vimos que los únicos que lo hicieron fueron Podemos e Izquierda Unida al unirse, pero yo creo ya no se verá ni siquiera algo similar. Sin programas nuevos y sin candidatos nuevos y todos encerrados en su discurso está claro que habremos de ser los ciudadanos los que lo resolvamos en las urnas, y si volvemos al colapso estoy seguro que para bien o para mal ya no se irá a cuartas elecciones. De momento sobre la mesa están las elecciones gallegas y vascas a finales de este mes de septiembre, y una moción de confianza en Cataluña tras el 11 de septiembre que pudiera desembocar, tal vez, en otra repetición de las elecciones catalanas, eso ya se verá. Tras eso llegaremos a octubre y si hay otro intento de investidura ahí estaremos, si no: las terceras elecciones, que no serán en Navidad, aunque el PP forzó que tuvieran que ser en esas fechas como medio de presión al PSOE, y digo que no lo serán porque estoy convencido que pactarán para acortar la campaña electoral de quince días a siete, de manera excepcional.

No hay nada nuevo en España, ni siquiera gobierno. Y sí, probablemente se prorrogarán los presupuestos generales del Estado de este año para 2017. Y sí, habrá empresarios con miedo a hacer contratos. Y sí, la Unión Europea presionará a España para que haya un nuevo gobierno al gusto de los recortes que nos mandan desde Alemania y Bruselas. Estamos en la España de las cosas insólitas y lo vamos viviendo con cierto tedio, con humor y con cansancio. El pasado 31 de agosto se vivió otra cosa insólita, fue el día de mayor destrucción de empleo de toda la Historia reciente de España, ciento y pico mil trabajadores no fueron renovados en un sólo día. Eso se debe a la apuesta que se ha hecho por los contratos temporales y el turismo de verano y así, haya el gobierno que haya, lo que no hay es posibilidad de hacer sociedad. En parte Joan Tardá, de ERC, lo dijo aunque lo enfocara a Cataluña, los empleos precarios y el desempleo está destruyendo la vida de los españoles, en especial de los jóvenes. 2015 vio una tasa de mortandad mayor que de natalidad, y eso se debe a que en general los jóvenes españoles no se atreven a construir una vida por falta de medios materiales para hacerla, principalmente económicos. Y eso es lo que ocurre en España. Entre tanto en el Parlamento se juega a aparentar que se hace todo lo posible por no repetir elecciones y construir un gobierno y en realidad se hace todo lo contrario. PP cree que sacará más votos. PSOE cree que se recuperará frente a Unidos Podemos. Unidos Podemos cree que puede recuperar el millón de votos aquel de la gente que no votó y el único que ve que podría bajar es Ciudadanos.

Saludos y que la cerveza os acompañe. Parafraseando a mi amigo Mario Misas en una de sus comentarios geniales: Hoy en España hay gobier (no).

jueves, septiembre 01, 2016

NOTICIA 1638ª DESDE EL BAR: LA HYDRA DE LOS BARES NACIENTES

Como parece ser que no tenemos gobierno, vamos a hablar de lo que sí tenemos: de bares. Mañana hablaremos del gobierno, que decían Tip y Coll para terminar sus chistes. Aunque ganas no faltan de hablar hasta del gobierno local, dado que el incendio del negocio de pinturas ilegal de Chiloeches el pasado día 26 de agosto nos pudiera estar contaminando las aguas del río Henares, y así vamos encontrando montones de peces muertos en Alcalá de Henares. Aunque las autoridades lo nieguen, los cadáveres están en las riberas.

 A la hydra de Lerna cada vez que Hércules y su fuerza bruta le cortaba una cabeza le crecían dos. Hasta este recién terminado mes de agosto se ha vivido un año en Alcalá de Henares donde la policía ha puesto innumerables multas por razones a veces totalmente peregrinas a los bares de Alcalá que apuestan por la música, la cultura y un modelo diferente al de la tapa ideada para el turista, o sea: contra bares que dotan de vida alcalaína a los alcalaínos. Vengo desde finales de 2015 anunciando cierres de bares ahogados o sancionados por cuestiones a veces un tanto insólitas. Si bien la policía ha actuado con la normativa municipal y la ley autonómica en la mano, han buscado hasta los resquicios más absurdos para multar siempre a un determinado tipo de bar, pues otro tipo de bar ha quedado impoluto hasta la fecha. Se han visto multas a bares de apenas treinta o veinticuatro personas de aforo a los que se les exigía tener alguien que ejerza de portero, por ser un bar "especial", así (in)determinado en la ley, es el policía el que ante la imprecisión legal aplica su juicio de qué bar es especial y cuál no. ¿Será el que le mire con los ojos más golosos? ¡Ay, esos ojitos especiales, que lindos que son! Se ha visto incluso multas a un bar habitual de rock al que se le multaba alegándose que no tenía licencia para poner música ni de sonido ambiente siquiera, cosa que, sinceramente, casi ningún bar de este municipio tiene, ni de casi todos los municipios de España; ni música y televisión, ni siquiera permiso para dar palmas o tocar la guitarra, pero esas son normas y leyes que normalmente no se aplican... salvo en Alcalá, parece. Se ha visto buscar todo tipo de excusas. Va más allá de los bares. Según nos contaba la asociación Alcalá es Música en su resumen de los Conciertos de la Paloma de estas ferias, hubo un grupo de música fusión venido de Barcelona, La Señora Tomasa, que al terminar el espectáculo, por no tomar la carretera con el cansancio y poder vivir las fiestas alcalaínas un poco, decidieron dejar su furgoneta llena de los instrumentos y equipos varios en el área de vehículos restringida precisamente para la organización y artistas. Su sorpresa fue a la mañana siguiente cuando no encontraron su furgoneta y supieron que la policía municipal había llamado a la grúa para llevársela. La organización les explicó que se habían llevado el vehículo impropiamente, pero como ni policía ni servicio de depósito de vehículos entraran en razón, pagaron el depósito a precio alto para poder recuperar vehículo e instrumentos que se habían llevado de manera impropia. Se puede leer en la página de Alcalá es Música. Se han escuchado diversas teorías acerca de este auge de multas relacionadas con aquellos que promocionan la música (y otros espectáculos) en la ciudad sin ser parte de lo propuesto por el ayuntamiento, desde un desentendimiento entre la policía municipal y la Concejalía de Cultura o el tripartito (dentro de una especie de forcejeo político), a que será por quejas de vecinos con influencia; o bien que será por la denuncia secreta de algún determinado dueño de bar que se quiere quitar competencia; o también que hay un afán recaudatorio ante las deudas heredadas que tiene el ayuntamiento igual que en otros municipios donde está Podemos se han aumentado, presuntamente, otras multas por ejemplo en tráfico o contra los vendedores de música pirata; o, incluso, me llegaron a contar que hay quien sabe que hay una determinada franquicia de bares de ocio que quiere hacerse con el negocio al completo en Alcalá de Henares ante lo que calcula que serán grandes oportunidades en breve, por lo que obra en la sombra para ir eliminando a quien le estorba en busca de su espacio. Como sea, son sólo teorías, no hay nada cerciorado ni realmente cierto, del mismo modo que no hay nada realmente falso. Lo que hay con certeza son: rumores. Son rumores, son rumores, que cantaba Rafaela Carrá. A quien le interese aclararlos para no empañar imágenes, ya está tardando en hacerlo. Por lo que sea, la cosa es que para julio de este año, por estos motivos, nació la asociación Toquemos en los Bares, como conté entonces, con la idea de tratar la ley autonómica de espectáculos en los bares para poder liberar el sector, al estilo de Barcelona. Sin embargo, aunque personas del gobierno municipal dijeron apoyar esta iniciativa, ya que la culpa era por la aplicación de la ley autonómica de la Comunidad de Madrid, hubo uno de esos bares que se atrevió a poner en su red social la carta de la sanción que le ponían, la cual tuvo que retirar en poco tiempo, en la que se leía claramente que se le multaba por aplicación de una normativa municipal sobre que ponga música en su bar, normativa que pertenecía a la Concejalía de Medio Ambiente, hoy día en manos de Egido, concejal y líder actual de Somos Alcalá, y contenía sello y firma municipal (por esa razón tuvo que quitarlo de la red social, por la firma, no por el sello), con lo cual no sería la Comunidad autónoma de Madrid y su ley la que se aplicó en esa multa, no sé si en otras. Como sea, que yo sólo expongo estas cosas y no pongo más. Yo dije varias veces hablando con amigos cercanos y alguna vez por escrito que en Alcalá nunca desaparecerían los bares culturales, por muy mal que se les pongan las cosas, precisamente porque es una ciudad muy golosa dada su alta población joven y dada la enorme población que tiene, y su varias instituciones que promueven cultura. Aunque llegados hasta agosto los bares iban con la peor parte de la jugada, se le corta la cabeza a la hydra y, como ya dije a amigos y al comienzo de este párrafo, le crecieron dos, y si cortan dos crecerán cuatro, y si se mata a la hydra esta será ave fénix y renacerá. Y esto es así, aunque se lleven todas las furgonetas y coches de músicos, poetas, actores, pintores y dueños de bar al depósito municipal con la normativa en la mano, esté bien o mal leída. 

Hoy presento varios bares nuevos que comienzan su andadura en septiembre, aunque algunos ya llevan unas semanas o días abiertos en Alcalá. Han abierto más de los que hoy anoto, pero los que anoto ya son bastantes, ya les llegará a otros el turno, si veo que me entusiasman. También es cierto que hablo de otros que llevan ya unos años, pero aún no había hablado de ellos. Por ejemplo diré que no entro en profundidad pero que el antiguo local de La Vaca Flaca y el Shooter ha vuelto a abrir en los últimos días de ferias, se llama La Cafetería y es en realidad una cervecería especializada, en la calle Postigo. Pudiera estar bien para los amantes de la variedad y las diversas clases de cerveza.

Del primero que voy a hablar es del London Café (nunca terminará de sonarme bien que se sea capaz de construir un nombre de local usando palabras en inglés y sintaxis inglesa, pero luego se escriba una o varias en español, sería London Coffee, pero en fin, marcas de la casa). Se encuentra en Via Complutense, nº 2, o bien Calle Eras de San Isidro nº 1-3, he encontrado la dirección de ambas maneras. Se ubica al lado de la Quinta de Cervantes, y su precioso jardín. Allí hubo otro bar que hace un par de años no estaba mal en cuanto a tranquilidad y tapas, pero se degeneró en precios y calidad. En este caso el London Café, al cual aún no he entrado, confieso, tiene pinta por su exterior de ser una franquicia o asemejarse al funcionamiento de una, al menos. Parece el típico bar de tapas ideado para la busca de estudiantes europeos que de clientes más de ese barrio, porque aunque su guardia británico en la puerta pueda ser un atractivo para los británicos, recién salidos de la Unión Europea, se encuentra en una zona de paso donde estaría por decir que sus máximos clientes serán españoles. No sé, no podría decir mucho más.

Alcafe.net no es nuevo, pero no es el más conocido de los bares. Se trata de un bar que se encuentra en el local nº 1 de la Residencia de Estudiantes del campus de Ciencias de la Universidad de Alcalá, cerca del Hospital Príncipe de Asturias. Ocupa el local que tuvo el muy movido en música, conciertos y vida estudiantil Nívola, del que os hablé en 2006. Esta cafetería no reemplaza ese ambiente, ni siquiera llega a ese ambiente. Será porque lo visité en este agosto varias veces por asuntos personales y les pillé a medio gas, pero el servicio me pareció lento y algo despistado, probablemente por ser agosto, insisto, habría que verlo a pleno rendimiento con los estudiantes ocupando sus residencias. Ahora mismo debe estar despertando del letargo, a punto de comenzar el curso. Ofrece Internet, pero tengo mis dudas de que ofrezca oferta cultural para esa zona. Ofrece servicio de comidas.

El Tempranillo tampoco es nuevo. De hecho hablé de esta vinacoteca cuando hablé del Garnacha en enero de 2015, se puede leer por aquí. Al igual que aquel, no sólo es una vinacoteca, ambos están en la Plaza de los Santos Niños, sólo que El Tempranillo está en la entrada por la calle Cardenal Cisneros, en el número 5. He ido por este sitio unas cuantas veces, aunque nunca por la noche. El lugar es ligeramente caro y hay un porcentaje de clientela vestida elegante entre lámparas de araña de cristal, pero en realidad es un lugar asequible para toda clase de personas. Su personal, liderado por Inma, es bastante abierto. Además cuentan entre sus camareros al antiguo dueño del Québec, mencionado y cerrado en el pasado. Él hacía unas patatas con vinagre y ajo que ha llevado a este bar y que son, para mí, unas de mis favoritas, soy muy patatero. Es una vinacoteca y recomiendo el lugar para tapeos de mediodía de fin de semana. No hay música y es pequeño, pero ponen guisos de tapa, otras veces embutidos, y te saben guiar en vinos. Dan comidas. Sus guisos merecen la pena, mucho.

Otro de los no nuevos, es El Gato Verde, que guarda relación con La Cartujana y con El Perro Verde, en cuyo local se ubica. Se abrió en noviembre de 2014, buscando las Navidades, a los pocos meses de cerrar el El Perro Verde, y se llama El Gato Verde, por referencia, en homenaje y porque la dueña del local, no del negocio, sigue siendo la dueña de aquel Perro Verde. En parte hablé de ello cuando cerraron el bar original. El actual Gato Verde no tiene mucho del anterior Perro Verde. Se cambió alguna cosa, aunque se mantiene parte del mobiliario, pero la clientela no es la misma en buena parte, el ambiente en absoluto es el mismo. El actual parece menos familiar, más dedicado a mantener la distancia entre servicio y clientes, no parece que haya esa preocupación e interés donde uno podía ir y hablar con confianza de tu vida y de las suyas. Los precios son caros, las tapas están bien presentadas, pero... a mí no me terminan de convencer, siempre les encuentro algo que le falla, sea el pan o la combinación de sabores. No me termina de convencer hoy día, y es una lástima que la vida cultural y la personalidad del ambiente del primero se haya diluido en el querer vender tapas de comida del segundo, sin embargo, suelo ir de vez en cuando, de tarde en tarde, por un no sé qué yo aquel que no sé qué... y por los pocos amigos que aún van. El mobiliario me sigue proporcionando un algo. Se encuentra en calle San Felipe Neri, nº 3, esquina Calle Mayor con Plaza de los Santos Niños.

La Posada del Diablo tampoco es nuevo en cuanto bar, pero sí tiene nueva dirección desde comienzos de verano, cosa que ha pasado desapercibida. Está en la avenida de Madrid, nº 2, frente a la Puerta de Madrid y la muralla. Se tiene registro de este lugar como hostelería desde el siglo XVII ó XVIII, si bien no siempre fue un negocio de esta clase. Estaba en una de las puertas de la muralla, extramuros, lo que hizo que allí se alojaran tanto personas de paso, como ganaderos, como gente que iba y venía de Madrid a Alcalá y también gente de mal vivir. Hubo rumores oscuros sobre el lugar. En su sótano, en el que con el anterior dueño se han hecho conciertos, hay una puerta tapiada que antes comunicaba con el Palacio Arzobispal y servía para sacar dinero de los impuestos para llevarlos al gobierno. En todo caso, el lugar no está mal, aunque el actual dueño se ha limitado a la venta de bebida y comida. Sus pinchos están bien elaborados. Los precios son los normales del centro de la ciudad, no altos, pero no baratos. No es un bar típico de turistas y eso dota su terraza de cierta tranquilidad.

El Flamingo Rock Bar no es nuevo, pero a finales de junio  se cerró y lo anuncié a principios de julio. Cerró por vacaciones dos meses por primera vez en su extendida existencia, pero también porque Moncho, uno de los dueños, se iba y no sabemos si será para reabrir La Charcutería, probablemente sí, en algún momento. Pepe, el dueño fundacional y que siempre estuvo ahí, quería pensar cómo afrontar la nueva etapa, que según yo lo expliqué en el pasado valoro que es la VI y según Pepe es la IV. Sobre comienzos de octubre cumplirá 11 años dando rock a la ciudad y animándola culturalmente desde sus posibilidades. Volverá a abrir sus puertas el viernes día 2 al mediodía para ofrecer un vermouth a sus clientes habituales y amigos, aunque las puertas están abiertas a todos. La apertura oficial de la nueva etapa, la apertura grande, será el sábado 3 de septiembre con los horarios normales. ¿Y cómo será la VI etapa del Flamingo Rock Bar? ¿Cómo se la ha planteado Pepe? Para empezar, al final no empezará él en soledad, como se creía. La gran sorpresa para todos es, me ha dicho que puedo decirlo ya si quiero ante mi pregunta de si podía, que una de las dueñas del también cerrado en junio, El Deltoya, reabre como socia de Pepe, Mariajo, que ha animado la ciudad con rock y cultura desde su anterior bar, une fuerzas a Pepe y al Flamingo y esto promete algo que puede ser importante para reanimar a la ciudad de este estado de shock en el que entró en estos ambientes. Pepe piensa en rock, pero piensa en recuperar esos recitales que daba, buena parte de ellos fueron míos pero para el futuro piensa en más gente, quiere cineforum, quiere documentales, quiere revivir un espíritu del bar y una ciudad. Ojalá así sea. Yo lo estoy deseando. Esto puede ser grande... si los clientes y los alcalaínos le acompañamos en su propuesta de dar a Alcalá lo que muchos alcalaínos quieren de este tipo de cultura. Están en ronda de la Pescadería, nº 17.

Y es aquí en este punto en el que hemos de hablar una de las grandes apuestas por la cultura alcalaína que promueven los bares complutenses. Un recién nacido de la mano de uno de los componentes de la revista digital Walskium, Pablo Schumann, junto a Sandra Dee. "Un refugio antinuclear donde esperar sentado, con una cerveza helada, la llegada del fin del mundo", así se presentan ellos mismos como el lugar que regentarán. El nuevo local también se abrirá el sábado 3 de septiembre. Se inaugurará desde mediodía. Su nombre es una referencia a una de las armas de repetición más populares del Salvaje Oeste norteamericano del siglo XIX, clásica de las películas del Oeste: Winchester Bar. No es la primera vez que en Alcalá se homenajea a la cultura popular en el nombe de un local, en concreto en cuanto a cine del Oeste el mencionado Moncho llegó a tener un bar llamado Por un puñado de dólares, que muchos mal llamaron "Purumpum". Pero estéticamente también tiene un guiño a la ciencia ficción. Efectivamente, para quien la haya identificado, la puerta de entrada imita la puerta de la cabina de teléfonos que en realidad era una máquina Tardis que ayudaba al doctor Who a viajar a través del espacio y del tiempo. Es obra de la artista Zaida Escobar, la misma que pintó al Juez Dredd en la puerta de Alcalá Cómic. Ocupa el local que en el pasado fue el Näif, cerrado hace años y que nombré en 2006. Aquel era un lugar donde se podía leer todo tipo de prensa y beber agua de Valencia. Winchester Bar en homenaje dicen que servirán ese mismo agua de Valencia. Me gusta cuando la gente que "hereda" un lugar emblemático hace cosas por recordar en homenaje a su predecesor. Se encuentran en la histórica calle de Santa María la Rica, nº 6, detrás de lo que fue el Deltoya, y en la otra esquina de donde está La Gatera, que este año ha cumplido 33 años, siendo el segundo bar de rock más antiguo de Alcalá, después de La Panadería. Weezer, Körn, Stone Temple Pilot, Blink 182, Death Cab for Cutie, Tenacious D... el rock está prometido. Espero, deseo y ansío su rock.

Otro de los nuevos para Septiembre, aunque abrieron a principios de agosto, en las fiestas de los Santos Niños, el Mojo Jazz Club, en la calle Empecinado, nº 15. Yo creo que en inglés es Moho, pero no estoy seguro, la verdad. Los dueños son los mismos que tenían un mítico bar de conciertos que a las afueras de la ciudad hacía las delicias de todos, el Island. Se ubica donde estuvo otro de los longevos bares de Alcalá, que cerró este año. Como el nombre indica se dedican al jazz. Si te gusta la música jazz este es tu sitio. Los precios son ligeramente caros para mí, y ligeramente caros respecto a los bares de alrededor, pero es cierto que un bar de jazz es una rareza en Alcalá. Yo me sentí cómodo allí. La decoración y los tabiques son ciertamene extraños, con un toque retrofuturista entre íntimo y acogedor. No está mal.

Y cierro con otro bar nuevo, aunque un poco más de barrio. Este está abierto desde primavera. Se encuentra en ronda Fiscal, nº 50, esquina con calle Gardenia. Como su nombre indica, el Mori Sushi Bar, es un bar de comida sushi. Si te gusta lo japonés, el arroz envuelto en algas, con pescado crudo y salsas, este puede ser el lugar, otra rareza en Alcalá, salvo por el que una gran cadena ha puesto en la Plaza de Cervantes. 

Y con todas estas novedades, saludos y que la cerveza os acompañe. Y a la próxima hablamos del gobierno.

sábado, agosto 27, 2016

NOTICIA 1637ª DESDE EL BAR: EMIGRACIÓN EN LOS ARCHIVOS

Hace tiempo, en uno de los trabajos de archivo que tuve, yo trabajaba cotejando unos papeles que llegaron de un Ministerio en la misma sala donde unos compañeros y compañeras se dedicaban a localizar evidencias de nacimiento de gente de Sahara Occidental cuando esta era parte de España, o sea, anteriores al final de 1975. Era una ocupación interesante. La gente que es de allí, si lo desean, podrían acogerse a la doble nacionalidad, si no fuera por el asunto que encuentra Sahara Occidental en cuanto a su identidad nacional y estatal a costa de las presiones de Marruecos, que reclama el territorio como propio. Aquellas personas que vivieron en aquel Sahara cuando era España pueden acogerse no sólo a esa doble nacionalidad, si no también a determinadas ayudas derivadas de aquello que cotizaran en su día como gente que trabajó en lo que por entonces era España. Para todo ello necesitan demostrar que vivieron esas épocas, o que trabajaron en aquellas épocas. Ese es un asunto muy complejo, dado que la ida de España del Sahara Occidental fue tan precipitada que todo se hizo rápido y mal, con un dictador, Franco, muriendo en la cama. Los papeles de muchos de aquellos saharianos o se perdieron o no se guardaron adecuadamente. La importancia de aquellas búsquedas estaba en que muchos de esos papeles que conserva el Estado sobre la identidad y actividad de cada ciudadano se habían guardado en cajas sin describir ni clasificar y así siguen en el Archivo General de la Administración. Encontrar un dato sobre alguien concreto que lo necesita y lo pide desde Sahara Occidental es tan complejo como que requiere de alguien que haga un hueco entre sus tareas de archivo para abrir alguna de esas cajas e ir mirando papel por papel. No es habitual encontrar algo. Por supuesto este es un problema de archivo ante la falta de archiveros y de dinero en ellos. Entre tanto las vidas van pasando y, teniendo en cuenta que han pasado cuarenta y un años desde 1975 hay que comprender que muchas de estas personas ya tienen una edad elevada.

La cosa es que una vecina recién enviudada hace unos meses me pidió ayuda para intentar localizar alguna evidencia documental sobre que su marido trabajó en 1966-1971 en Alemania, en Stuttgard, en un hotel. Todo comenzó con una carta en alemán que tuve que traducir con mucha paciencia y libre interpretación usando el traductor de Google. Allí una empresa alemana, o una sociedad, no me quedó claro, reclamaba documentos sobre aquel contrato para poder gestionar una posible pensión de viudedad y daban un plazo más bien breve y acorde a las leyes alemanas o de lo contrario toda pensión sería denegada. En aquel año el hotel aquel, que era de origen norteamericano, tenía una sede en la Torre de España de Madrid. Aquel hotel hizo un trato con otro que tenían en Alemania, se intercambiaron camareros alemanes con camareros españoles de manera temporal. Cuando en los años 1960 y 1970 se iban españoles a trabajar a otro país con un contrato de trabajo ya establecido, la dictadura les hacía rellenar toda una serie de papeles para saber dónde se iban, para qué se iban, cómo se iban, qué salud tenían, etcétera. La dictadura, en cierto modo, lo que quería garantizarse era controlar a los españoles que salían de España, no olvidemos que podían ser sospechosos de contactos con los exiliados o con los grupos de izquierdas y/o democráticos clandestinos. Me dirigí a varios archivos, incluido el más obvio de ellos, el Archivo Central de Empleo y Seguridad Social, ya que el Estado español a través del Instituto Nacional de Empleo sí reflejaba en la hoja de vida laboral de ese hombre ese periodo de trabajo. Así he pasado algunos días de agosto, haciendo consultas. Ninguno de los archivos ha encontrado nada concreto, aunque todos anotaban posibilidades. En uno me dijeron que los archivos alemanes deberían haber realizado su propia búsqueda, pero tal vez los archivos alemanes para estos casos estén como los españoles con los saharianos. Como sea, el resultado ha sido infructuoso. Y yo recordé aquello de los saharianos. Muchos de los documentos de la época de Franco aún están más almacenados en los archivos que archivados en los archivos. Me pregunté a mí mismo si aquello que hubiera de la vida de ese hombre no estaría conservado igual, revuelto en alguna caja con montones de documentos del que fue el Instituto Nacional de Inmigración en aquellos años. 

Como archivero siempre he tenido clara dos cosas: el servicio de archivos no sólo afecta al conocimiento de nuestra Historia, sino de modo práctico a vidas humanas, como pueda ser el caso de los saharianos o el de esta mujer. Las deficiencias de los archivos se deben a la no contratación de archiveros, trabajo hay, pero no se crea empleo desde el Estado ya sea público o por contrato. Archivos pertenece al Ministerio de Cultura, cada vez que se escamotea dinero a Cultura con la excusa de la crisis no se explica a la ciudadanía la importancia práctica de esta en sus vidas. 

Cada cierto tiempo alguien conocido me pide ayuda para algún tema personal en archivos. Lamento no haber sido de ayuda en este caso. Se hizo lo que se pudo. Ojalá un día un gobierno se tome en serio los presupuestos destinados a archivos y se invierta en contratos de trabajo. Es necesario. Y lo digo como archivero en paro, pero sobre todo como ciudadano. Saludos y que la cerveza os acompañe.