viernes, febrero 17, 2017

NOTICIA 1682ª DESDE EL BAR: LOS LIBROS, COMENTADOS, QUE LEÍ EN 1994-1998 (3 de 5, adolescencia)

Hay que añadir que entre las lecturas de libros  también ha sido una constante la consulta de las enciclopedias tanto de mi casa (donde hay muchas) como de bibliotecas. Cómo funciona, Medicina, Máquinas de guerra, Los últimos paraísos, Enciclopedia general Alfa, Historia de España, Historia universal, Etnografía, Fauna, Pueblos de España, Mitología, Dinosaurios, Biografías, Historia del Rock, El siglo XX, Los medios de transporte, etcétera. También ojeaba revistas de informática antiguas, de los años 1980, y leía algo que ya leía de antes, textos religiosos, en estas épocas conseguí pequeños libritos del hinduísmo y del budismo, los sutra y cosas así. Leía (y leo) bastante prensa, pero esto me venía de antes. Yo ya había seguido con ojos preadolescentes la Guerra de Irak de 1990-1991 en prensa. En estas épocas leí con ojos adolescentes y más adultos, la Guerra de Bosnia-Herzegovina, los asuntos de Bill Clinton, el final de la Unión Soviética, los casos de corrupción en España, las peleas políticas, artículos culturales, mucho de cine (mi hermano compraba varias revistas de Cine). No era un joven que huyera de la prensa. También leí pasajes de libros del tipo de la conquista de México de Hernán Cortes, escrito por uno de los soldados que estuvo con él.

En la primera mitad de 1996 yo cursé la segunda parte de tercero de Bachillerato y en la segunda mitad la primera parte del Curso de Orientación Universitaria. Además, me dedicaba de lleno con amigos a crear revistas literarias contraculturales.

1996: 17 años de edad.
17 libros completos.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes y Saavedra, impreso en 1604, publicado en 1605) y Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes y Saavedra, 1615): A todos los alumnos de la época nos obligaban a leer los cinco primeros capítulos de la primera parte. A nosotros nos obligó y nos ayudó a comprenderlo Julio Huélamo en Literatura, pero también él mismo, en Lengua Castellana, nos analizó la obra desde el manejo del idioma. De hecho, las oraciones y frases de Cervantes eran objeto de exámenes, hasta del examen de Selectividad un par de años después. Cervantes es admirable en muchos aspectos de su vida, y como escritor es un maestro en el conocimiento del idioma. Era capaz de escribir una frase que ocupara varias oraciones y un párrafo entero de varias líneas, estando todo perfecto. Me gustó mucho su obra por ello. Yo leí lo obligado, pero quería conocer la obra completa, juzgar por mí si era tan espectacular. Realmente me pareció admirable por sus innovaciones en la época y ese manejo del idioma. Leí los dos libros completos compilados en un sólo ejemplar que tenía mi padre y de vez en cuando aún consulto. Un ejemplar voluminoso con ilustraciones como a carboncillo, muy bonito. Tardé dos o tres meses de verano, por mi cuenta, iniciativa y a solas. Destaqué esta lectura en aquel año en la Noticia 204ª. La primera parte me gustó más que la segunda, me parece más fresca e inspirada. La segunda se nota demasiado más reflexionada. Valiosa, pero menos espontánea. Ahora bien, me queda pendiente, aún hoy, el Quijote que escribió Avellanada, del que se sospecha que pudo ser estudiante de la Universidad de Alcalá, otros dicen que el propio Lope de Vega. Sea como sea, en 1998 se le concedió el título de Patrimonio de la Humanidad a la ciudad de Alcalá de Henares y a los gobiernos municipales se les olvidó la riqueza cultural e histórica de esta ciudad para atragantarse con hacer de ella una especie de parque temático obsesionado con Cervantes y el Siglo de Oro. Un error que muchas veces he contestado y criticado, y tratado de corregir con mis propios actos. No reniego de Cervantes, pero la ciudad no puede ser sólo Cervantes, ni debe honrarle deshonrando su labor intercultural por una labor de mercaderes ante los turistas. Como sea, en 1998 se hicieron actos conmemorativos que se reforzaron en el quinientos aniversario de la publicación de la primera parte, en 2005, y luego en el quinientos aniversario de la segunda parte y de la muerte del autor, 2015-2016. En todos estos sucesos no sólo hubo actos, hubo obras de teatro con sus obras y se nos regaló a los ciudadanos, ya fuese por haber hecho algún acto cultural, recibir un premio o asistir a algún sitio, innumerables ediciones conmemorativas del Quijote que se editaron aquí. Así que por casa tenemos ahora varias ediciones. Un par de mi madre, la que fue de mi padre, varias de mi hermano, que es un actor que ha interpretado a Cervantes varias veces, y yo otras dos, una que me regaló mi hermano porque le volvieron a dar un ejemplar hace años por ser interprete de Cervantes, y otra que me dieron por dar conferencias de Historia del siglo XVIII al XX de esta ciudad. Y visto lo visto, de verdad, ¿no ven saturante este hecho los responsables de las áreas de Cultura de esta ciudad? El próximo que me regalen por participar o colaborar con algo de este municipio, si es que tan obsesiva e imperiosamente necesitados se sienten de regalar algo del Quijote, espero que sea el de Avellaneda, que no le tengo.

Fuenteovejuna (Lope de Vega, 1619): Yo creo recordar que este nos lo mandaron leer en Literatura pero no recuerdo si fue Jacinto o Huélamo. Una obra de teatro obligatoria también para todos los alumnos de la época. Además, su desenlace está idealizado como una lección ética y moral. Recuerdo que quien nos enseñó este libro aprovechó para hablarnos del mal gobierno, de las teorías del tiranicidio y del poder del pueblo dentro de los valores democráticos, todo ello envuelto en las ideas monárquicas del siglo XVII. De Lope de Vega por entonces me llamó la atención su capacidad para ser un ídolo de masas siendo sólo un escritor en aquellos años.

Don Álvaro o la fuerza del sino (Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, 1835): Obra de teatro con fragmentos en narrativa de novela y fragmentos en poesía, experimentación pura del romanticismo español. Lo leí de una bilbioteca, no recuerdo si pública o del instituto público al que iba. He de reconocer que esta obra siempre me ha admirado precisamente por la capidad que tuvo el Duque de Rivas por romper con toda norma preestablecida y crear una muy buena historia a pesar de que el romper las normas, el experimentar y crear libremente, hacía que muchos le criticaran. Se unía así esto a Lorca y a The Beatles en mi formación. Se reflejaba en mis creaciones de entonces en la revista literaria que creaba con unos amigos. Todo ello empapado de episodios fantásticos, sobrenaturales. Recomendable apertura. El siglo XIX cada vez me gustaba más.

El extraño caso del doctor Jeckyll y mister Hyde (Robert Louise Stevenson, 1886): Era el segundo libro que me leía de Robert Louise Stevenson, el primero fue entre 1990 y 1993, como dije en la primera entrega, en la de la preadolescencia, fue entonces el de La isla del tesoro. Compré el libro en la feria del libro antiguo y de ocasión. Su cubierta asemeja un cuaderno. Yo ya conocía prácticamente todas las películas de terror clásico de los años 1930 y 1940. Jeckyll y Hyde eran unos personajes que además se habían abordado incluso desde versiones de humor. Lo leí con gran curiosidad por saber cómo escribió tal obra Stevenson, recordando además lo mucho que me había gustado su prosa en la novela de La isla del tesoro. No salí defraudado. El relato me dio muchas claves que no me dieron ninguna de las producciones de cine o televisión sobre esta historia. Es mucho más que una historia de terror, o de ciencia ficción con consecuencias catastróficas. Habla sobre los límites éticos y morales, habla sobre la dualidad y lo relativo en el ser humano, en cierto modo trata del transtorno bipolar, pero también de la capacidad del bien y del mal en un ser humano que no tiene porqué usar correctamente su racionalidad. La obra es digna de conocimiento, disfrute y reflexión. Además es muy de la época victoriana.

Territorio comanche (Arturo Pérez-Reverte, 1994): Fue un regalo de Reyes que me hizo mi padre en 1994 o en 1995. Es la primera edición. Una encudernación muy bonita con cubiertas de papel verjurado de la editorial Ollero & Ramos. Mi padre me lo regaló por aquello de que quería ser reportero de guerra. Esta autobiografía de Pérez-Reverte, de sus épocas de reportero de guerra en Bosnia-Herzegovina, era un referente para muchos jóvenes que querían ser periodistas. Sin embargo, como lector de prensa de la época, sé que muchos compañeros de oficio de Pérez-Reverte se sintieron muy molestos con muchas de las cosas que este dijo, por lo que sacaron historias y trapos sucios que desmentían y dejaban en entredicho muchas de las afirmaciones del autor como periodista de guerra. Sea como sea, el libro me gustó mucho y me dio más información sobre el oficio y sobre esa guerra. Pero, aquí viene otro "pero", también es cierto que el libro era la misma idea e imitaba al de Vázquez-Figueroa de Anaconda, que leí en 1993, Noticia 1534ª.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick, 1968): Es más conocido como Blade Runner, el título de la película que le inspiró a Ridley Scott en 1982, de hecho, muy penosamente algunas ediciones lo venden con ese título y no con el del autor. Mi edición tiene por portada el cartel anunciador de la película. Fue un regalo de cumpleaños que me hizo mi hermano. A mí me gustaba mucho la película. El libro no era exactamente la película, pero básicamente contenía los elementos de esta. Todas las cosas las medía en este libro y los Beatles ese año. Destaqué el libro como lectura en Noticia 204ª. Las revisiones de la película en las décadas de 1990 y de 2000 no me terminaron de convencer, pero las tengo compradas. Además, en esta misma década de 2010, mis amigos más antiguos, con los que por entonces escribía una revista literaria con ellos, me regalaron este mismo libro en novela gráfica. El autor tenía sus patologías psicológicas, pero quizá sea uno de los mejores escritores de ciencia ficción de la segunda mitad del siglo XX. Todas sus historias son referentes generacionales.

Si te dicen que caí (Juan Marsé, 1973): Era de mi padre, una edición de 1977 de Mundo Actual de Ediciones. Está muy bien conservado, como nuevo, con tapas rojas como recubiertas de tela. Lo guardaba en el dormitorio de mi hermano y mío, que pasó a ser mío sólo desde hacía unos años. No sé porqué me dio por sacarlo de la estantería y tratar de leerlo. Tuve uno, dos, tres... varios intentos. No sé porqué lo leí, o porqué me empeñé, me costó, pero lo leí. No le encontraba sentido a nada y no se lo encontré hasta pasada más de la mitad de la novela. ¿Quién me diría a mí que el año pasado, 2016, archivaría en uno de mis trabajos de archivero el original manuscrito que Marsé entregó a la Agencia Carmen Balcells como representantes? Constancia para encontrar el sentido, sería mi resumen de mi experiencia. Un libro sobre la postguerra.

Drácula (Bram Stoker, 1897): Este fue otro regalo de mi hermano, supongo que por aquello de lo ocurrido con el libro de Anne Rice el año anterior. Me lo regalaría en las Navidades de 1995, o en el cumpleaños de 1995, pero yo lo leía ahora, en 1996. La cosa es que ambos habíamos visto en el cine la película de Francis Ford Coppola de 1993, aunque ya habíamos visto las películas antiguas de Lughosi y Christopher Lee. En esta ocasión ocurrió al revés, primero lo leí yo y luego él. Como pasaba con otros libros leídos de este año yo quería saber cómo era la historia original, más allá de lo que nos habían contado versiones y películas. Lo que más me gustó del libro fue su carácter epistolar. Muy influyente. Tomé nota de varias cosas. Es un libro más romántico que de terror, claro que el terror del siglo XIX era otra cosa. Me atraía además la historia que circulaba de que Stoker comía carne cruda casi descompuesta para tomar estados de conciencia que le inspirasen mejor y le acercaran a Drácula. Mis padres me regalaron la película en video.Y yo me interesé también por la biografía real del auténtico Drácula.

Los mitos de Cthulhu (H. P. Lovecraft, 1977-1980): Realmente esta edición que me leí estaría incompleta, pues sería el primer tomo de varios. Me lo dejó mi amigo y escritor Pedro J. Maza, con quien era uno de los que hacía la revista literaria. Este libro compilatorio no lo creó Lovecraft, fue posterior a su muerte. Él en realidad escribió una serie de relatos de terror sobre el ser diabólico Cthulhu entre los años 1921 y 1935, completándolo con una serie de poemas en 1941. El conjunto de esos escritos sería Los mitos de Cthulhu. Era el tercer libro que leía de este autor. Tan perturbador y apasionante como los otros. Inspirador. Dotaba de lenguaje y de percepciones a la hora de contar historias.

Guerra del tiempo (Alejo Carpentier, 1956): Un breve relato editado en una colección de moda en esos momentos: "Literatura a 100 pesetas", o lo que es lo mismo a: 0'60 céntimos de euro de hoy día. Creo que lo editaba Alianza Editorial o Anagrama. Aunque lo cierto es que Carpentier editó este relato con este nombre pero junto a otros relatos en 1956. Dentro de mi búsqueda por la experimentación esta breve historia fue de lo más relevante. Se narra la vida de una persona desde su muerte a su nacimiento. La forma como está escrito es lo más relevante. Fascinante a más no poder, y más cuando, repito, estaba yo en esos momentos sumergido en lo experimental.

Historia de los dinosaurios (Isaac Asimov, 1986): De la misma colección que el anterior. Era un librito de divulgación científica que escribió Asimov sobre los periodos de existencia de las especies de dinosaurios y las propias especies. A la vez yo ya había hecho pocos años antes la compra por fascículos del primer tomo (y único que compré) sobre dinosaurios. La película de Spielberg sobre ellos los había puesto sobre la palestra y había un cierto interés por publicar sobre ellos y por conocer sobre ellos. Quien más, quien menos, leyó algo sobre dinosaurios en esos años.

San Manuel Bueno mártir (Miguel de Unamuno, 1931): Nos mandaron leer este libro en el instituto y me lo compré en una edición con anotaciones didácticas en los márgenes. La cosa es que me gustó mucho. Tenía una prosa sencilla. Años más tarde supe que Unamuno se inspiró en un amigo suyo alcalaíno, el padre Lecanda. Como sea, presté este libro a una compañera que repitió curso, jamás me lo devolvió y jamás he vuelto a tener el libro. Lo hecho en falta. He leído textos de Unamuno desde entonces, y conocido su vida, pero la verdad es que aunque he querido leer otras novelas suyas, no he vuelto a leer una novela completa suya... a pesar de que conozco el contenido de sus novelas. Una paradoja.

Soledades. Galerías. Otros poemas (Antonio Machado. 1907): Soledades es un poemario publicado en 1903, pero Machado lo amplió y le cambió el nombre en 1907. Hacía referencia al libro Soledades de Góngora de 1613. El poemario es altamente simbolista. Si se llega a comprender el significado de esos símbolos la lectura se agiliza, si no, cuesta hasta que se logra. Me lo compró mi madre, y me lo pidió leer Huélamo, así que se combinó el asunto. Sólo tenía que leer algunos poemas, pero preferí leérmelo entero. Aprendí mucho del simbolismo y de su fuerza y uso en la tradición literaria española. Conocer las claves de este libro permite tener un manojo de llaves para leer otros libros de poesía españoles. Pero no son llaves únicas, sólo son un principio, un inicio. Además, da herramientas que te estimulan a crear tu propio lenguaje poético. Aunque, eso sí, intuía en Machado una cierta tristeza, un ser melancólico. Yo conocía poemas de este y también de Miguel Hernández a través de lecturas sueltas y, también, de los discos de Joan Manuel Serrat, que teníamos en casa.

La casa de Bernarda Alba (Federico García Lorca, 1936, no publicada hasta 1945, y hasta 1956 con censura en España, sin censura hasta después de la muerte de Franco ocurrida en 1975): He regresado varias veces a la lectura de esta obra, e incluso la he visto en teatro. Quizá es la obra más perfecta de Lorca. Una obra de teatro que respira ya un simbolismo con lo que se vivía socialmente en España, a las puertas de la guerra civil y de la propia ejecución del poeta. Hay quien la ha llevado al escenario también de manera experimental. Como sea, tiene unas frases contundentes y un dibujo de los personajes tan perfeccionados que es una medida para crear personajes creíbles. Un ejemplo de drama y de denuncia.

Superman, ¿qué hay detrás del Juicio Final? (Louise Simonson, 1995): Ediciones B tradujo mal el título, pues no preguntaba por qué había detrás del Juicio Final, si no de Juicio Final, que es el nombre del supervillano que mató a Superman. El superhéroe Superman había sido exiliado en cómic, casado con Lousie Lane, asesinado y resucitado entre el final de los años 1980 y la primera mitad de los años 1990. Todo ello logró mejorar las ventas del cómic para la DC. Mi hermano y yo leíamos Superman. A mi hermano le gustaba mucho, a mí me gustaba, pero yo era más de Batman. El cómic de la muerte de Superman fue llevado a novela, se trata de esta novela. Se lo compré como regalo de cumpleaños a mi hermano, pero creo que creyó que lo compré porque lo quería yo. No era sí, lo compré porque creía que le haría ilusión tener aquella historia en novela, ya que el cómic, en esos momentos, era excesivamente caro para mi bolsillo, mientras que Ediciones B había podido publicar la novela de modo barato en una edición de bolsillo. Como sea, yo también leí el libro. No era muy bueno. Ni era buena la traducción ni la narrativa, pero yo lo compré con la ilusión de ilusionar, aunque no lo lograra. Decepcionante en todos los sentidos, supongo. En todo caso, el cómic de la muerte y resurrección de Superman me fue regalado por mis amigos como novela gráfico bastantes años más tarde.

La vida salvaje de Sailor y Lula (Barry Gifford, 1990): De esta novela salió Corazón salvaje, la película de 1990 de David Lynch. En 1995 se reeditó en España por Plaza & Janés con el cartel de la película por cubierta, ese es la edición que yo tengo. Me lo regaló mi hermano. Lo cierto es que yo no había visto la película, ni sabía de la existencia del libro. David Lynch tampoco era un cineasta que me llamara la atención, y a Gifford no le conocía. Supongo que mi hermano sí conocería la película y le habría gustado como para regalarme el libro, supongo que con la idea de que me atrajera una historia de carretera llena de acción y escándalos. A fin de cuentas más o menos todos los jóvenes del momento estábamos viviendo en el cine las primeras películas de personas como Tarantino, los Coen, Oliver Stone o Alex de la Iglesia, entre otros. Era una ruptura donde los antihéroes cobraban protagonismo por encima del héroe puro. Esta historia realmente no era tan salvaje como aquellas u otras, pero estaba inmersa en ese tipo de historias. Imagino que mi hermano me la seleccionó como regalo que seguía esa estela de historias, las cuáles en parte escribía con mis amigos en la revista literaria La Botella Vacía.

miércoles, febrero 15, 2017

NOTICIA 1681ª DESDE EL BAR: LOS LIBROS, COMENTADOS, QUE LEÍ EN 1994-1998 (2 de 5, adolescencia)

A todos estos libros que os comento habría que sumarle obviamente los libros de texto de Bachillerato, COU y de aquel comienzo de carrera universitaria en Pedagogia. Libros de texto sobre psicología, técnicas pedagógicas, biología, didáctica... en aquella carrera, pero en Bachillerato y COU: libros de Historia, Filosofía, Latín, Inglés, Música, Matemáticas, Lengua Española, Literatura, Fotografía, Física y Química, Ciencias Naturales y otros. El número de libros leídos esos años aumentaría con estos. En esta entrega me ocupo de los libros que leí completos en 1995, en cuya primera mitad cursé la segunda parte de segundo de Bachillerato y en su segunda mitad cursé la primera mitad de tercero de Bachillerato, en una opción personal de Letras Mixtas que en realidad eran casi Letras Puras si no fuera por una asignatura de Matemáticas que en la práctica eran temas sobre elaboración e interpretación de estadísticas.

1995: 16 años de edad.
Leí 22 libros completos.

A la caza de los diamantes mortales (J. J. Fortune, 1991): Un libro chiquitito de la editorial Toray que me había regalado una compañera de colegio en la Enseñanza General Obligatoria (EGB) en el 8º curso, entre 1992 y 1993, Vanesa se llamaba ella. No me lo regaló por nada especial, es que a nuestra tutora se le ocurrió hacer un amigo invisible y a ella le toqué yo para hacer el regalo, a mí me tocó un vecino mío que iba a mi clase. El libro era un librito para adolescentes, sobre robos y misterios en las costas de Marsella. No me llamó mucho la atención al recibirlo, he de ser sincero, y cuando lo leí tampoco me llamó la atención. Creo recordar que lo regalé a la vez años después a una vecina joven en edad escolar cuya profesora recomendó a sus padres comenzar a darle lecturas que empezaran a abandonar lo infantil.

El sí de las niñas (Leandro Fernández de Moratín, 1805): Una obra de teatro escrita por Moratín basándose en un hostal de Alcalá de Henares, cerca de la Puerta de los Mártires, pero esto lo sabría años más tarde. Lo leí en una edición barata que compré en la feria del libro, que aún tengo. Por entonces se nos dio a leer en Bachillerato como ejemplo de Literatura Ilustrada española, propia del siglo XVIII a pesar de estar escrita en el comienzo del siglo XIX. El profesor que nos la analizó, nos la analizó como la obra más destacable de ese tipo de Literatura, pero como si esta no tuviera el valor emocional de otros estilos y épocas. Eso se nos transmitió. Con el tiempo supe valorarla más, sobre todo cuando inicié la carrera de Historia y me aproximé al pintor Goya, su etapa costumbrista encaja bien con esta obra literaria, se entiende complementariamente.

¿Quién mató al embajador? (Alberto Vázquez-Figueroa, 1974): Al igual que pasó el año anterior con La Iguana, este libro dio lugar a muchos comentarios confundidos cuando me preguntaban por el libro. La gente creía que era un libro de misterio y me preguntaban y sugerían libros de crímenes. Sin embargo, fiel a su origen y estilo nacido del periodismo de reportaje, la novela es una ficción que no es de misterio, si no que va ahondando y desentrañando una realidad compleja de los países del Tercer Mundo donde todas las circunstancias sociales, económicas y políticas son asesinas en sí mismas. No es el libro que más me entusiasmara de este autor, pero fue esclarecedor de realidades.


Sha (Alberto Vázquez-Figueroa,1980): Era de mi padre, de la editorial del Círculo de Lectores. Algunos profesores se extrañaron porque tuviera este tipo de lectura. Pero en mi casa sabían que era normal. Se trata de la narración novelada de los acontecimientos históricos de la expulsión del emperador de Persia (de Irán) y el triunfo de la revolución de los ayatolás, de Jomeini. Narra ese momento dentro de un contexto de la Guerra Fría y, muy acertadamente por parte del autor, anticipaba lo que iba a suponer de retroceso en modernidad para Irán aquella ida.

Mostelaria o La comedia del fantasma (Plauto, siglo III a siglo II antes de Cristo): Esta vieja obra de teatro de la República Romana me dio a conocer por primera vez a Plauto. No sería mi único encuentro con este autor. El libro era un librito de Ediciones Clásicas que nos regaló a todos sus alumnos de Latín nuestro profesor Miguel Ángel. El autor de comedias me gustó y ahondé con posterioridad en su obra y en su vida. Lo busqué, lo referencié. Me ayudó a comprender algo mejor el humor y ciertas costumbres sociales de la antigua Roma. Comprendí además algo mejor la diferencia entre un romano de la República en su forma de pensar y otro del Imperio. Además, descubrí más mitología con estos chistes viejos, que, bien explicados por el profesor, entendíamos y nos hacía gracia. La obra, pese a tener unos dos mil trescientos o dos mil doscientos años, sigue ahondando en cuestiones humanas hoy en día actuales. Además esta lectura se acompañó de una excursión que comentaré a continuación con el siguiente libro.

Lisístrata (Aristofanes, siglo V antes de Cristo, representada por primera vez en 411 a.C.): Este fue el segundo libro de Ediciones Clásicas que nos regaló Miguel Ángel, aunque en este caso el autor es de la Grecia antigua. La cosa es que Miguel Ángel también enseñaba griego clásico, aunque yo no tenía esta asignatura, en su lugar me enseñaba un nivel de Latín que ya no era el básico y obligatorio a todos los alumnos. Este libro lo destaqué en la Noticia 204ª. Como dije por entonces, esta obra de teatro es todo un despertar sexual, pero lo que no dije es que también en cierto modo enseñaba una lección de pacifismo, de revolución sexual femenina y del uso y utilidad de la huelga como herramienta de protesta, no obstante, Aristofanes vivió durante las Guerras del Peloponeso y era contrario al belicismo. Dije por entonces que pude ir a una obra de teatro a ver representar esta comedia. Lo cierto es que vi esta obra y Mostelaria, de ahí que Miguel Ángel nos regalara estos libritos, que guardo con cariño. Él hizo los trámites para llevarnos al festival de teatro clásico que se celebra anualmente en las ruinas del teatro romano de Segóbriga. Las ruinas de aquel antiguo municipio romano son espectaculares. A mí al menos me cautivaron y me hicieron interesarme más por lo romano de lo que ya estaba interesado de por sí. Los grupos de teatro que hicieron las representaciones eran grupos universitarios, creo recordar, y estaban vestidos como en el teatro de la época, con caretas y todo. Uno de los mejores recuerdos, entre otros, de las excursiones de aquellos años de Bachillerato. Por cierto que con Miguel Ángel guardo aún hoy amistad, ya que al vivir en Alcalá hemos podido vernos de tarde en tarde, e incluso compartir competiciones de juego de preguntas de Trivial. Una muy buena persona.

Aulularia o La comedia de la olla (Plauto, siglo III a siglo II antes de Cristo): Tras el éxito que tuvo entre sus alumnos las dos comedias anteriores, Miguel Ángel nos mandó leer esta otra obra de teatro de Plauto. La busqué en Ediciones Clásicas, pero el papelero-librero de mi barrio no lo encontró. En su lugar me vendió el primer volumen (de dos) de las obras completas de Plauto, en editorial Cátedra, curiosamente no con las cubiertas negras tradicionales de esta editorial, sino blancas. La obra de teatro se basaba en otra de siglos antes de origen griego, pero el tema es tan recurrente que se han realizado diversas versiones posteriores, la de más éxito: la del siglo XVII de Molière llamada El misántropo, la cual vi en teatro interpretada por mi hermano años más tarde. La incapacidad de Luis, el papelero de mi calle, de conseguir la edición que le encargué me permitió tener una excelente compilación de las primeras obras de Plauto con un cuidado estudio biográfico, historiográfico, mitológico y literario. Me empapé bien y supe apreciar más el valor de las ediciones críticas.

The woman who dissappear (Philip Prowse, 1975): Fue el primer libro que leí en inglés, sin contar los de texto didácticos. No recuerdo si por entonces quien me enseñaba inglés era la profesora Raquel, o Mercedes (que también enseñaba Historia de la Música) o el profesor Miguel. Yo creo que Raquel nos intentó hacer leer por partes una versión abreviada de La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne, pero que no lo logró por falta de días lectivos y de que avanzara la clase a la vez con el idioma. Y creo que pudo ser Miguel quien nos diera a leer esta otra novelita de detectives y misterio, también por partes y tutelados por él. Lo que sí recuerdo es que los tres se empeñaron en que viéramos una película en inglés subtitulado y de que de aquellas sesiones nadie aprendió nada más allá de la búsqueda de distraerse en la oscuridad de la sala. En todo caso, la lectura de este libro y mis intentos de leer las letras en inglés de los grupos de música que me gustaban fueron un primer acercamiento a esta clase de prácticas para aprender inglés, por entonces de manera reglada, años más tarde: autodidacta. Con Miguel me encontré muchas veces después, en mis años universitarios, asitiendo al Cine Club Nebrija y al Festival Alcine como jurado del público, especialmente cuando se jubiló. Otra muy buena persona, y de los profesores con aptitudes pedagógicas más valiosos que he conocido.

El romancero gitano (Federico García Lorca, 1928): Lo destaqué en la Noticia 204ª. Yo ya había leído poemas sueltos de este libro desde que estaba en la EGB, porque teníamos en casa un ejemplar de mi madre de la editorial Cátedra, que incluía Poema del cante jondo, del cual leí cosas sueltas pero aún no de forma completa. Ella decía que le gustaba, aunque tampoco es que la viera consultarlo mucho, pero es cierto que el libro era suyo y que lo conocía y conocía sus poemas. De hecho mi madre tiene por casa varios libros de su juventud marcados con su nombre, aunque con los años hace tiempo que no la veo lectura de libros, sí otro tipo de lecturas. Leer el libro completo y de manera analítica, dado que es un poemario complejo, lo hice por primera vez ahora con el profesor Julio Huélamo y su interés porque conociéramos la Literatura experimental. Fue muy enriquecedor, exigente, pero enriquecedor. Era un buen profesor de Literatura. Nos enseñó no tanto a que entendiéramos a los autores como él los veía, sino a que aprendiéramos a conocer las claves por nosotros mismos para que pudiéramos interpretar a los autores por nosotros mismos, lo que se dice hacer lecturas íntimas y personales. Lorca es como un jeroglífico. Su surrealismo y la psicodelia de The Beatles a través de unos álbumes que me regalaría mi madre en Navidades iniciarían en mí una etapa creativa diferente y decisiva. En cuanto a Lorca, hay quien dice que mi obra tiene en cierto modo algo de él, no de modo claro muchas veces, pero algo. Sea como sea, este libro no sería la única vez que lo leería entero.

Poemas satíricos (Francisco de Quevedo, recopilatorio de poemas suyos del siglo XVII en 1984): Otro libro de mi madre. Se trata de un recopilatorio de 1984 de poemas de Quevedo en el siglo XVII. Era una edición de Selecciones Editoriales, desconozco si se trataba de un regalo de una revista o de alguna compra de libros de mi padre y mi madre. Las ilustraciones eran de Goñi, que por entonces hacía viñetas de humor en revistas y periódicos. Son varios de los poemas satíricos de Quevedo, especialmente los de contenido sexual, aunque no exclusivamente estos. A mí, del Siglo de Oro de la Literatura española, me atraían por entonces Quevedo y Garcilaso de la Vega. Este libro me lo leí por iniciativa propia. Lo leí dos veces.

La vida del Buscón (Francisco de Quevedo, 1626): El libro no sé si lo compró mi madre o mi padre, pero se lo dieron a mi hermano. Él me lo dejó. Yo se lo pedí, quería leerlo por iniciativa propia. Sería una edición de los años 1980. Me pareció bastante divertido y más contundente que El Lazarillo de Tormes. El humor negro, la picaresca y la sátira social se mezclan muy afortunadamente en esta novela. Un clásico de ese estilo del humor español.

Scorpio en la Rusia de los zares (Alex McDonough, 1991): Era una de las novelas de una tetralogía, creo. Yo le encontré barato en una oferta y me lo compré. Me atraía la combinación de novela histórica, aventuras y ciencia ficción. Aparecen viajes en el tiempo, extraterrestres y aventuras e intrigas en la Corte de los zares de Rusia justo en tiempos de la Revolución Rusa de comienzos del siglo XX. Aprendías y te divertías a la vez. Me atrajo a su compra el tema de los viajes en el tiempo.

Maleficio (Stephen King, 1984): Cuando era niño había acumulado muy malas experiencias con películas de terror de Stephen King, pero había algunos casos que fue lo contrario. Este autor era uno de los favoritos de mi hermano. Tenía varios de sus libros. Yo no quería leerlo, tenía miedo a que me provocara demasiado miedo, o más bien que me originara alguna manía por miedo. Pero llegó el año en el que me atreví a leer algo de él. No tenía nada que ver con otros libros de miedo que ya había leído. Era algo más próximo. Su lenguaje, su ambientación, la cercanía temporal y de comportamiento de sus personajes... Pocos años después sabría que las primeras novelas de King eran las que creativamente tenían más valor, mientras que el resto, siendo éxitos, responden a un esquema elaborado por él y su editorial para generar grandes ventas. En este libro de maldiciones gitanas descubrí que no era para tanto mis temores y que la narrativa de este autor me abría las puertas a una nueva forma de idear relatos que generasen emociones encontradas e interés.

Historias fantásticas (Stephen King,  1985): Una colección de relatos, algunos no necesariamente de terror. El lenguaje totalmente actual de King seguía siendo lo que más efectismo me provocaba.

El sabueso de los Baskerville o El perro de los Baskerville (Arthur Conan Doyle, 1902): Le compraron este libro a mi hermano para que practicara la mecanografía, creo recordar. Era una edición barata, como de novela de bolsillo a la antigua usanza, con malas calidades de papel, pero precisamente eso le daba un toque especial, porque en lugar de clasificarlo en el género de misterio, al ser una novela de Sherlock Holmes, lo englobaban en el género de terror. No era para menos, existían varias películas de este libro que se catalogaban desde antiguo como cine de terror. La verdad es que yo no le encontraba nada de terror, ni siquiera de manera aproximada a lo que se hacía de terror en el siglo XIX. El libro me gustó bastante, pero lamentablemente no he tenido ocasión de leerme nada más del personaje Sherlock Holmes. Muy recomendable.

Confesiones de un vampiro o Entrevista con el vampiro (Anne Rice, 1973, no publicado hasta 1976): Una edición de bolsillo de la editorial Plaza & Janés aprovechando el tirón del éxito de taquilla cinematrográfica de la película que hizo Neil Jordan en 1994 y que en España estaba en pantalla grande en ese 1995. Fuimos al cine a verla mi hermano y yo. Nos gustó muchísimo. Además, la idea de la vida eterna como vampiro, sus contradicciones, el aceptarlo o el sufrirlo... era una idea romanticista del vampirismo que combinaba lo romántico de las novelas de vampiros del siglo XIX con lo pragmático y crudo de las historias de vampiros del siglo XX. Por ello mi hermano se compró este libro en Librería Diógenes, le costó lograrlo, porque siempre estaba agotado. Un día mi padre le llevó en coche a la tienda sólo para que pudiera comprarlo porque lo habían encargado. Por entonces no se hacían avisos a tu teléfono, simplemente te indicaban la posibilidad de que llegara  en el reparto de un día de la semana, y si no venía... hasta la semana siguiente. El libro lo leímos sin poder parar ninguno de los dos. Aunque sabemos que es parte de una saga, sólo leímos este. Recuerdo haberlo leído hasta bajar la luz y tener que encender una lámpara o mi madre o mi padre. Era algo imparable.

Las últimas aventuras de Sandokán (Emilio Salgari o Giovanni Bertinetti, 1896): Nos lo regaló de Editorial Orbis una vecina de mi abuela materna, que trabajaba en una distribuidora editorial e imprenta. El libro ha sido atribuido a Emilio Salgari tradicionalmente bajo el nombre más conocido de Los piratas de la Malasia, y se trataría de tres historias largas que algunos han querido llamar "tres novelas en un sólo libro". Sin embargo, estudios más actuales indican que el libro lo escribió Giovanni Bertinetti, que en alguna ocasión ya habría usado otras veces a los personajes de Salgari. Sea como sea, lo leí por puro gusto de leer una historia de uno de los piratas más conocidos y por entonces más nombrados de la ficción: Sandokán. Estas piraterías en Extremo Oriente eran muy exóticas y realmente parecía que se conocía bien el mundo aventurero de cierta piratería irreal dotada de heroísmo.

El cantar de Mío Cid (anónimo, 1200): Lo leí de la Editorial Odres Nuevos, que adaptaba el castellano antiguo al castellano actual. El libro era de mi hermano. Un largo poema épico que marca los inicios de la Literatura española y el cual narra unos cien años después la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Épica medieval escrita en su propia época medieval. Yo había visto la película de los años 1950 varias veces y me gustaba. Leerlo en su poema original me atrajo más, supongo que iba cuajando en mí no sólo un gusto literario sino también por la Historia en sus documentos. Algunos de sus versos se me grabaron en la cabeza, de vez en cuando me vienen porque sí al recuerdo, sin explicación aparente. Jacinto, el profesor de Literatura que nos lo dio a leer y nos lo explicó, era ciertamente algo nacionalista en lo español y le dio un cierto énfasis a la lectura. Era un hombre por entonces ya mayor.

La Celestina (Fernando de Rojas, 1499): ¿Obra de teatro o novela teatralizada? La gran pregunta para una de las obras más emblemáticas de aquella España de los Reyes Católicos en la que, por otra parte, se sospecha que también el autor tuvo que cambiar y guardar cierto pseudónimo. Sea como sea, este libro nos lo mandó leer no recuerdo si uno de los dos profesores de Literatura o mi tutora y profesora de Historia, Rocamador Erdozain, en una de sus tutorías. Pero tengo una historia con este libro que me iba a marcar también en mi interés por la Historia, en concreto por la actual y más en concreto por el conocimiento de la lucha por las libertades y las democracias en su choque con los autoritarismos. Me voy a explicar. Cuando me mandaron leer este libro había disponible en mi casa una edición de la editorial Petronio de 1970, ejemplar que era y es de mi madre, según se lee a bolígrafo en su primera página donde probablemente mi hermano pegó de niño unas calcomanías de animales de la selva africana de una colección que había en los años 1980 de Tarzán y que aparecen en otros objetos de mi casa. La cuestión es que para poder hablarnos del análisis de la obra debíamos avanzar la lectura en casa, leer en la hora de clase un fragmento y comentar entre todos aquella lectura. Uno de los alumnos o de las alumnas leía en voz alta y el resto le seguíamos leyendo para nuestros adentros, siendo por caso que cada determinado número de párrafos saltaba de alumno lector en voz alta. Yo siempre me perdía. Mi profesora creía que era porque mi ejemplar no estaba en castellano antiguo, sino casi actual. Luego vio en una de mis lecturas que no se diferenciaba mucho del resto de libros. Pensó que yo me distraía, pero no era así. Un día, harta, cogió mi libro para leer ella y... no aparecían los párrafos o frases de la persona que me precedía en la lectura en voz alta, del mismo modo que lo que yo leí hizo perder el hilo al resto de compañeros porque no lo encontraban en el lugar donde debían, sino páginas más tarde. La cuestión fue resuelta por la profesora que se dio cuenta entonces del problema real: mi libro contenía fragmentos censurados por la dictadura franquista. No aparecían. Seguirían alguna reedición de alguna autorización de publicación anterior a 1966-1967. Eso hizo que compráramos una edición actual de Cátedra, ahora sí: sin censuras. Desde entonces me comencé a interesar por los temas de censura algo más, sobre todo los de la censura reciente. No obstante, ese mismo año mi grupo de amigos y yo seríamos censurados en la revista del instituto, pero ese es otro tema. Sería, no obstante, un punto de inflexión. En cuanto al asunto de los libros censurados, suelo fijarme bastante en las ediciones. Tengo varios libros en edición censurada y en una no censurada, pero no porque los coleccione, sino por cuestiones muy puntuales de otra índole. Son muy pocos. Sin embargo, en mis estudios, investigaciones e incluso trabajos de Historia y archivo he tenido que consultar comparaciones de textos censurados, expedientes de censura, originales previos a censura, etcétera. Cuando voy a librerías o ferias de libros antiguos suelo mirar estas cosas con minuciosidad. Un mundo muy desconocido para la gran mayoría de los españoles, muchos de los cuáles crecieron creyendo que no había tanta censura como se dice hoy día, pero se equivocan, pues ignoran cómo se hacían las ediciones y la censura. Ay, la maquinaria del franquismo, que sigue haciendo estragos en las mentalidades actuales sin que mucha gente se planteé siquiera el porqué de algunos de sus propios pensamientos y nociones de la realidad. Como sea, mi madre se quedó también la edición actual de los años 1990, pues una vez que supo que el que tenía estaba censurado, cosa que ella ignoraba pues al haberse publicado en su juventud creía equivocadamente que sería porque no estaría censurado, quería conservar el ejemplar íntegro junto al otro ejemplar.

Historia de los grandes viajes y los grandes viajeros (Julio Verne, 1878): Lo encontró mi hermano en una feria del libro antiguo y me lo compró. Yo a él solía comprarle libros que creía que le interesarían, sobre todo de cine, hasta que me dijo que no lo hiciera más. Este libro es un libro de Historia escrito por Verne. Intenta ser científico, como en el resto de la Historia, pero su pasión por la Literatura hace que caiga en un error muy común en los historiadores aficionados del final del siglo XIX, por muy cultos que fuera: ejercer de cronistas y crear crónicas, no ejerciendo de historiadores escribiendo Historia. Para un lego puede que no aprecie la diferencia en los términos, pero la hay y estriba en el método y exigencia de la deontología científica como Ciencia Humanística. El libro no se lee mal y gracias a él he sabido de la historia de varios viajes y viajeros que completan la Historia que después he estudiado en carrera universitaria. El libro es una referencia para algunas cuestiones, además, Verne toca algunos personajes poco tocados en la historiografía occidental del siglo XX. Supongo que mi hermano me lo compró por Julio Verne, por ser de Historia y por ser de viajes. Me gusta tener este libro, y alguna vez lo he referenciado. Supongo que en cierto modo Verne quiso hablar de las personas que le motivaron para escribir muchos de los relatos de viajes de aventuras que imaginó. 

Fotografía (s.a. / s.f.): Cuando anoté que leí este libro no anoté ni su autor o autora, ni su fecha. Cursé en Bachillerato dos años de fotografía, por entonces analógica, no digítal. Tuve una profesora, Galocha, y un profesor, de quien no recuerdo nombre pero sí su fuerte acento catalán. Era un libro técnico mediante el cual conocí mecanismos y técnicas de la fotografía que fui completando con la consulta de una enciclopedia de los inventos que tenía mi padre, llamada Cómo funciona. Aprendí el uso de los obturadores, los disparadores, las medidas de la luz, los zoom, la carga y revelado de negativos, el revelado de negativo a positivado, la preparación de los líquidos, los cuartos oscuros de luz roja... Aprendí enfoques, focos, la visión artística... me encanta la fotografía de reportaje, tiendo a ella, no al posado, y comencé en fotografía en blanco y negro, la de color me parece más compleja, y me atrajo lo experimental y lo geométrico... Ahora con la fotografía digital se hacen muchas cosas simplemente eligiendo con un botón o pulsando una pantalla lo que antes se lograba revelando de un modo y otro, eligiendo opciones en el foco, usando una técnica u otra, un papel u otro, más tiempo o menos de revelado, filtros de colores de cristal, grandes angulares... Antes la fotografía era más artesanal y eso hace que cada fotogafía de antes sea más única que las de ahora, pues antes no había vuelta atrás si en una decisión tomada no te convencía luego el resultado, por ello había que tener mucho cuidado, mucha seguridad, realizar pruebas de revelado y si te equivocabas en algo, vuelta a empezar, salvo si estropeabas el negativo, que en tal caso no había solución. Me gustaban estas clases, pero no he vuelto a usar una máquina de fotos reflex ni semireflex desde que no dispongo de la mía analógica, que era de mi madre, y no he tenido dinero ni he mirado demasiado las de este tipo digitales. Es otra cosa, no es lo mismo.

martes, febrero 14, 2017

NOTICIA 1680ª DESDE EL BAR: LOS LIBROS, COMENTADOS, QUE LEÍ EN 1994-1998 (1 de 5, adolescencia)

En octubre de 2015 escribí unas notas sobre los libros que leí en mi infancia y preadolescencia, de 1979 a 1993, desde mis 0 a mis 14 años de edad, siendo los primeros años de mi vida sin lecturas, lógicamente. Se puede leer en Noticia 1532ª, Noticia 1533ª y Noticia 1534ª. Era una evolución de los libros que suelo destacar a final de cada año desde 2007 y que os comparto. En esos destacados suelo decir en cifra los libros completos que leí y destaco comentándolos dos libros más una novela gráfica, tarea que muchas veces no es algo matemático ni categórico. En la Noticia 204ª se pueden leer los libros que destaqué en aquellos 1979 a 1993, y el porqué sé qué libros leí y cuándo. También se podrá leer allí cuáles destaqué en esta segunda entrega que os voy a hacer en cinco partes, dedicada a mi adolescencia, encuadrada esta de 1994 a 1998. Más o menos esos años son los que coinciden con haber cursado por entonces los estudios de Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y los del Curso de Orientación Universitaria (COU), así como el examen de Selectividad para la admisión en estudios universitarios. De hecho incluyo mi primer curso universitario en la carrera para mí fallida de pedagogía, donde comencé y abandoné, si bien de aquella experiencia me llevé conmigo un  innumerable número de artículos, temarios y libros de pedagogía, filosofía y de psicología que me dejaron un regustillo agradable que me hicieron leer de esto ininterrumpidamente hasta la fecha, aunque a menudo se trata no tanto de libros sino de análisis, reportajes, artículos y estudios científicos sobre ello. Como sea, aquí sólo os comentaré los libros que leí completos, no los artículos, los reportajes, estudios, periódicos, revistas, cómic, textos sagrados, poemas y demás de numerosos autores que también leí en estos años. Es indudable que los personajes de cómic, los poetas (principalmente de habla castellana), determinados periodistas, filósofos (muchos, casi todos los más destacados en Occidente, Descartes, Hume, Locke, Kant, Santo Tomás, San Agustín, Aristóteles, Platón, Sócrates, Ortega y Gasset, Marx, Rousseau, Voltaire...) y demás están también presentes en mis lecturas. Ciertamente, además, por problemas laborales de mi padre a mediados de la década de los 1990 volví a la relectura interminable de cómics de la editorial Marvel, de la DC y de Bruguera, luego Ediciones Z, de revistas de cómic que tenía por casa, así como de la compra de ejemplares en las ferias del libro antiguo y de ocasión del mes de octubre, como por ejemplo Batman, Superman, Spiderman, Conan, Mortadelo y Filemón, Bichos, Anacleto agente secreto, Zipi y Zape, Hulk, Patrulla X, Green Lantern, Capitán Trueno, El Jabato, El Guerrero del Antifaz y otros muchos. Algunas de esas revistas hoy día son novelas gráficas que se venden en libros recopilarotorios, como por ejemplo el dedicado al exilio de Superman.

El primer curso de bachillerato lo comencé en la segunda mitad de 1993, por lo que los libros referentes a 1993, con 14 años de edad, están recogidos aquí en la última parte de la anterior entrega, ya citada, aqui comenzaré desde 1994, o sea, desde la segunda mitad de ese primer curso de bachillerato. Las lecturas son siempre algo interesante en cada uno. Nos hacen vivir y pensar. A mí me resulta en estos momentos atrayente la idea de poder compartir con vosotros mis percepciones sobre aquellos libros de adolescencia, los cuáles, para mucha gente, igual que los de preadolescencia e infancia, son libros que guardan un determinado recuerdo vital difícil de igualar en años posteriores de la vida.

1994: 15 años de edad.
Leí 25 libros completos.

La vida es sueño (Calderón de la Barca, 1635): Fue un libro de obligada lectura para cualquier estudiante de bachillerato, supongo que hoy día también, o eso quiero creer. Nos los mandó el profesor de Literatura Julio Huélamo. La verdad es que la lectura de esta obra de teatro me gustó mucho. Su parte álgida en su monólogo existencial que le da nombre es sin duda lo que más me llamó la atención. Releí pasajes de este libro posteriormente, incluso hoy día. En los años 2000 una compañía de teatro de una amiga, María Gento, cuyo nombre y sobrenombre bautizan a varios personajes de mis obras, readaptó esta obra de manera experimental en una obra que adaptando este texto se interpretó en un teatro de una escuela de teatro del barrio de Ventas de Madrid, duraba cinco horas o seis, me pareció tan fascinante como el original. Mi ejemplar es una edición barata de bolsillo comprada en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Alcalá de Henares, en la Plaza de los Santos Niños en octubre. Muchos de los estudiantes de la época no comprábamos los libros a leer nada más comenzar el cuatrimestre, sino que esperábamos a esa fecha para comprarlos en bloque. Mi ejemplar, aunque usado, está tan mimado que sigue, salvando las distancias, como nuevo.

La zapatera prodigiosa (Federico García Lorca, entre 1921 y 1928, estrenada en 1930): No es la obra de teatro mejor acabada de Lorca para mi gusto, también es cierto que es su primera obra de teatro y que fue muy experimental, aunque en principio fue un fracaso de público por incomprendida. Yo había leído ya y leía poemas sueltos de Lorca, como dije en la anterior entrega, pero esta era la primera vez que leía un libro suyo completo. Fue mandado también por el profesor Huélamo, que parecía muy interesado en la necesidad de conocer lo experimental de esta obra. Lo cierto es que yo mismo regresé a leer otras dos veces más otra vez este libro en años posteriores de mi vida. No es que sea mi obra preferida del autor, pero supongo que hay algún tipo de nexo sentimental con el libro, el cual tengo en dos ediciones diferentes. En aquellos momentos me dio las pistas para escribir pequeños fragmentos de teatro y una relativa experimentación que en 1996-1997 me llevaría a escribir y grabar un cortometraje para las fiestas del instituto de bachillerato con una serie de amistades y compañeros de estudios, aquello fue Desde la boca del Infierno, aunque nada tiene que ver con el mundo lorquiano, quizá sí con otros autores de terror que leí en aquella época.

En la cripta (H. P. Lovecraft, 1983): De esta recopilación de relatos de terror de Lovecraft, que vivió en la primera mitad del siglo XX, saqué parte de la inspiración para el cortometraje antes mencionado. La recopilación es de la editorial Alianza. Lovecraft no publicó un libro llamado así, de hecho ese título es de uno de sus relatos. Fue un libro que le dejaron a mi hermano unos amigos suyos y él me lo dejó a mí tras leerlo, porque le había gustado mucho. Fue mi primer contacto con este autor y con su mundo de Cthulhu. Muy impactante  para mí. Lo destaqué de las lecturas de ese año, Noticia 204ª. Con este y con los dos siguientes libros que os cito, me inspiraba por entonces en una serie de relatos de terror que escribía, no muy buenos, alguno publicado en revista juvenil. Con alguno gané premios literarios, como dije cuando lo destaqué. Fueron un inicio.

El horror de Dunwich (H. P. Loveceraft, 1928): Este relato era ya puramente una historia de Cthulhu. Era un nivel de los relatos de terror que transcendía las historias clásicas que yo conocía. Me fascinaba esa forma de narrar y transmitir ideas terroríficas que, horas más tarde de haber dejado la lectura, seguían dando vueltas en tu cabeza persiguiéndote incluso por la noche en la oscuridad de tu habitación, creyéndote a salvo bajo las sábanas.

Rimas y leyendas (Gustavo Adolfo Bécquer, 1871): En realidad tanto las rimas como las leyendas de Bécquer fueron publicadas a lo largo de la vida del autor en diferentes lugares, fueron sus amistades quienes decidieron recopilar todos estos textos tras su muerte para que no se perdieran y los publicaron en 1871, como no es un libro que compusiera como tal el autor, hay otras ediciones más completas, como las editadas por la Editorial Espasa-Austral en 1941. Como sea, yo había leído y leía de manera suelta tanto las rimas como las leyendas, pero en esta ocasión me leí el libro entero, una vez más gracias a mi profesor de Literatura, que no se conformó con tan sólo una de las dos partes del libro. Yo no tengo un ejemplar de este libro, aunque siempre he querido tenerlo desde que lo leí. Supongo que nunca me urgió comprarlo, por escasez de dinero siempre lo postergué, sabiendo que siempre se podía consultar en bibliotecas. Yo lo leí en concreto del ejemplar que tenía mi hermano, que lo tenía porque antes que a mí se lo mandaron leer a él. ¿Quien de los estudiantes españoles no ha tenido que leer a Bécquer? Sus poemas eran más que imitados entre aquellos que se enamoraban en aquella adolescencia y creían que debían escribir un poema. A mí y a mi grupo de amigos nos atraían sus leyendas, la oscuridad que estas tenían y su cercanía en un mundo castellano y no anglosajón. Además, una de ellas yo la tenía en cómic underground. Recomendable libro de terror decimonónico.

La Iguana (Alberto Vázquez-Figueroa, 1982): Como ya dije en aquella primera entrega de 2015, Vázquez-Figueroa era un autor que me gustaba mucho, una referencia para mí, que quería ser por entonces ya no tornero como mi padre, sino periodista reportero de guerra. Este libro me lo regalaron mis padres no sé si en mi cumpleaños o en unas Navidades. Cuando lo leí la gente decía que era muy bueno que me interesara la ecología y me preguntaban que porqué las iguanas. En realidad yo no les contestaba, les dejaba creer lo que quisieran. No sólo me lo comentaba gente de mi edad, también alguna persona adulta, y me parecía cansado repetir siempre la misma explicación. En realidad es la historia real pasada a novela de "La Iguana Oberlus", una especie de pirata que vivió en soledad en el siglo XVIII o el comienzo del XIX, no recuerdo bien ahora, en las Islas Galápagos. Aislado del mundo se dedicaba a hacer naufragar barcos para saquear los restos y asesinar a quien sobrevivía. Tenía cierta deformidad, por lo que la superstición le tomaba por una especie de diablo. Su crueldad llegó al culmen cuando en uno de los naufragios decidió mantener raptada a una joven noble a la que encadenó y violó durante años. La truculencia de esta historia se mezclaba con un tono de aventuras de sus rescatadores, pero también con un tono que en cierto modo hacía introspección en el personaje de La Iguana no como un clásico pirata malo, si no como un caso patológico de enfermedad mental que le lleva a la sociopatía. ¿Cómo explicar que con 15 años leía la historia de un sociópata? El libro está entre mis predilectos de ese tipo de relatos de piratería.

Nuevos dioses (Alberto Vázquez-Figueroa, 1980): Este libro también fue un regalo de mis padres. El original se lo presté a una amiga del instituto, Ayna-Alida, pero nunca me lo devolvió en 1994, cuando se acordó de dármelo años más tarde yo ya lo había vuelto a comprar en la misma edición de Plaza & Janés. Lo hice no recuerdo si a finales de 1994 o en 1995. El libro es innovador para su época. Se trata de una obra de ciencia-ficción acerca de la clonación. El tema me era nuevo, muy nuevo. Era la primera vez que leía sobre clones. Pronto leería más, en 1995 se publicaría bastante sobre ellos en artículos de prensa y en 1996 no sólo la prensa, sino cualqueir medio de comunicación hablaría mucho sobre ellos a costa de que se dio vida a la oveja Dolly, primer clon vivo. Ahora, ya sea por la ciencia ficción actual o por la ciencia real, estamos familiarizados con el término y con lo que es, pero por aquellas épocas sólo unos pocos conocían de qué iba el asunto, y no solían ser de mi edad en 1994. Por entonces el tema era un tema de discusión científica, de ciencia ficción y, mucho, metafísico. En todo caso, este libro tenía de fondo una relativa lucha de clases mediante las posibilidades del poder adquisitivo y la decisión de quién vive y quién muere.

Revista de ciencia ficción de Isaac Asimov, nº 6 (Varios autores recopilados por Isaac Asimov, 1980): Se trata de un libro donde se recopilaban relatos de diversos autores de la época que Asimov introducía y valoraba como autores y autoras a tener en cuenta en la ciencia ficción, Aldiss, Chandler, Gardner y bastantes más. Me compré este libro, o revista editada a modo de libro, en la misma feria del libro citada. Me gustó mucho su lectura. Me gustaba mucho la ciencia ficción, sobre todo las historias del espacio. Estaba escribiendo pequeños relatos del espacio y veía gran cantidad de películas y series del espacio. Mi padre nos había hablado bastante de Asimov y mi hermano ya se había comprado algo de Asimov. Esta fue mi primera aproximación a él desde un libro comprado por mí con mi escasa paga semanal, aunque los relatos eran de otros autores. Me enseñó que la ciencia ficción era algo más apasionante que las meras historias de peleas galácticas. Le tengo cariño, pero no he vuelto a encontrar más libros de esta colección en una feria del libro, aunque hoy día es sumamente fácil encontrarlos por Internet... algo de magia se pierde, no es lo mismo.

Viaje alucinante (Isaac Asimov, 1966): De acuerdo que la novela la escribió Asimov a partir de la idea del guión de la película que rodó Richard Fleischer el mismo año, pero la historia es del propio Asimov. Nosotros habíamos visto la película en televisión, tal vez en Televisión Española o en Telemadrid. Mi padre creo que nos descubrió a Asimov entonces. Buscamos su nombre en la enciclopedia familiar. Su pasado en la URSS, su exilio en Estados Unidos, su contribución pedagógica a la ciencia en las mentes comunes, sus relatos de ciencia ficción... Mi hermano se compró este libro y me lo prestó tras leerlo. La historia de miniaturizar a alguien para introducirlo en otra persona se ha llevado al cine posteriormente en otros relatos, pero este relato, con fines de cierta pedagogía médica y anatómica, revestido de aventuras propias del espionaje y los complots, era toda una historia que en esos momentos nos apasionaba. Era una ciencia ficción al margen de la construida en ideas de guerras.

Crónica de una muerte anunciada (Gabriel García Márquez, 1981): Fue el primer libro que leí de García Márquez. Después de este me leí artículos de prensa suyo, cuando publicaba alguno en la prensa que compraban en mi casa. Lo leí en una edición de Seix Barral que tenía mi padre, de muy buen acabado, no era un ejemplar de bolsillo, sino de estantería. Mi padre me lo recomendó cuando me vio cogerlo, pero me dijo que no sabía si lo iba a entender. Lo entendí. Me pareció oscuro, fuerte, potente, y tal como me dijo, era muy de reportero periodístico si quería ser uno. A su manera supongo que ayudaba en ese sentido orientativo. Luego me recomendó Shogun, de James Clavell, lo tengo pendiente. Lamento no haberlo leído con él en vida, para poderlo comentar, más ahora, que soy más mayor, pero por entonces no me atraía esa lectura y posteriormente no tuve tiempo para esa lectura. Luego lo he ido postergando. No hay ni hubo malicia en ello, siempre las cosas van surgiendo como surgen. Sí es verdad que tenía pendiente leerlo para comentarlo con él. Como sea, respecto al libro de García Márquez, fue el otro destacado de las lecturas de este año, Noticia 204ª. Como dije entonces, la lectura de este libro sobre rencillas y un asesinato planificado y visceral a la vez, hizo que mi tutora se preocupara porque yo leyera este tipo de libros a mi edad. Supongo que no le cuadraba esta temática y sí otra más edulcorada de presuntos temas juveniles.

La mortaja (Miguel Delibes, 1970): El segundo libro que leí de Delibes, el primero, como dije en la primera entrega de mis lecturas, fue El camino, que leí en 1993, el año anterior. Este otro libro era una recopilación de relatos. Tenía lo que para mí eran algunas innovaciones narrativas y un lenguaje claro que me hacía aprender algunas cosas.

De la Tierra a la Luna (Julio Verne, 1865) y Alrededor de la Luna (Julio Verne, 1870): Ya dije en la primera entrega de mis lecturas que Julio Verne era uno de los autores que más leíamos. Leí las dos novelas sobre una de sus historias de ciencia ficción que más influyó en numerosos científicos que posteriormente iniciaron la carrera espacial del siglo XX. Se pisó La Luna por primera vez en 1969, y estas dos novelas, sobre todo la primera, se transformaron en todo un referente mitómano como acierto total sobre las capacidades científicas de la Humanidad, ya que algunas de las cosas que pensó Verne se aproximaban a lo que realmente se usaron como ideas para llegar al satélite terrestre. Además, en esos años y un poco antes, los programas infantiles y juveniles de la televisión usaban iconos de este relato y del cortometraje de cine mudo de Meliés que lo honró. Verne, siempre muy preocupado por la verosimilitud científica, era profuso y aventurero en estos libros. Le teníamos gana como imprescindible de Verne en nuestra biblioteca de Verne.

La cueva de La Luna (Juana Aurora, 1990): A pesar de que algunos buscadores de Internet dicen que su primera edición es de 1998, el libro fue publicado por primera vez en 1990, y por eso lo leí en 1994. Fue un libro obligatorio, pero no lo mandó el profesor de Literatura. No es un libro que me marcara. Incluso en aquella época me parecía excesivamente dedicado a crear una historia para adolescentes sin conocer los intereses de los adolescentes de aquellos momentos. Pero ahí está, era un libro de los que se escribían y mandaban leer en aquella época. Aventuras muy poco aventuradas de adolescentes que descubren que abandonan la infancia en un verano de vacaciones en su pueblo, si no recuerdo mal, básicamente era eso. Era de la editorial Bruño.

Concierto de libertad (Gioanni Podoan, 1988): Otro de los libros de la editorial Bruño, lecturas escritas para adolescentes que mandaban leer algunos profesores. En este caso se trata de aproximar al adolescente en lo que fue la Segunda Guerra Mundial y lo que es la música clásica como valor de pacifismo y de humanidad. No se trata tanto de una lección de Historia, si no de una lección moral y ética sobre los valores humanos. Me resultó más entretenido que el anterior.

El Conde Lucanor (Don Juan Manuel, 1330-1335, publicado por primera vez en 1575): Don Juan Manuel era familiar del rey Alfonso X. Tenía su cargo nobiliario y de gobierno ubicado en Murcia. Fue conocer a este personaje e interesarme por él esencialmente porque su libro es una recopilación de relatos de su época tanto de índole castellana como musulmana, como sea: de la península Ibérica de la plena Edad Media. Combina cuentos, relatos y fábulas que me son novedosos, a pesar de su antigüedad y que contrarresta algunos de los relatos más que conocidos de la Edad Media del resto de Europa. Me sorprende que incluso hoy día haya gente que no conozca ni al autor ni a su obra, a pesar de ser uno de los referentes de nuestra Literatura y de nuestra cultura. El libro lo compré en aquella feria del libro citada, también una edición muy barata, que es lo que me podía permitir, lo que me puedo permitir incluso hoy día. Lo he consultado varias veces, pero lo conservo como nuevo.

Balada de un castellano (María Isabel Molina, 1981): Lo mandó mi tutora, creo recordar, Rocamador, que daba clases de Historia. Esta novela me atrajo mucho a decantarme por el estudio de la Historia. Es un relato ficcionado de los hechos reales que llevaron a la proclamación del Condado de Castilla como autónomo del Reino de León. La interculturalidad medieval se mezcla con las intrigas nobiliarias y un cierto relato de luchas entre guerreros y caballeros que no están reñidas con historias de amor y de vida cotidiana de palacio. Enseña la compleja Historia medieval a un adolescente de una manera amena. Muy recomendable. Lo tengo en mi biblioteca con gran cariño y estima. Muy ejemplar como novela juvenil para explicar aquellos acontecimientos.

El asno de oro o Las metamorfosis (Apuleyo, siglo II después de Cristo): Nos lo mandó leer Miguel Ángel, mi profesor de latín. Nos hacía leer el cómic de Astérix en latín, y también textos de las obras de Ovidio y de Cicerón, hasta de Julio César, pero a Apuleyo nos lo facilitó en castellano en unas copias autorizadas para alumnos. Aún guardo las fotocopias en mi casa. Básicamente era una forma más de aprender algo del contexto cultural y literario de la antigua Roma. Recuerdo especialmente el relato centrado en la Historia de Cupido y Venus y los amoríos. Entrañables aquellas clases, aunque el latín a veces se hiciera duro de aprender.

Ética para Amador (Fernando Savater, 1991): Era un libro muy reciente para aquel 1994. Nos lo mandó el profesor de Filosofía, que a la vez era el de Ética, Juanjo. Savater tomaba como referencia un libro de ética escrito por otro autor de la Edad Antigua que también nos fue enseñado, pero sólo se nos mandó leer el libro de Savater. Me prestaron el libro, porque era caro para mí y para mi familia. Recuerdo que los compañeros de clase con los que poco después comencé a crear revistas coincidían en que este libro era bastante ejemplar y muy didáctico en ideas de aceptación del otro y sus ideas, sin embargo, pocos años después, todos coincidíamos en que Savater nos defraudó en su coherencia, porque no encontramos coherencia entre su libro y sus actos posteriores. No recuerdo ya bien qué fue lo que dijo o hizo, pero recuerdo una cierta sensación de no ser consecuente con algunas de las ideas de respeto democrático a las ideas diferentes que nos lanzó con aquel libro. Puede que Savater nos lo discutiera si leyera esto, pero para bien o para mal esa es la sensación de defraudados que tuvimos y mantenemos. Como sea, Juanjo también nos mandaba innumerables textos largos de innumerables filósofos de todas las épocas, si bien no eran libros completos, eran textos tan extensos con las palabras de los propios autores que casi se podrían considerar libros. Salimos muy llenos de reflexiones y de ser mentes críticas.

Apología de Sócrates (Platón, siglo V-IV antes de Cristo), Critón (Platón, siglo V-IV antes de Cristo) y Carta VII (Platón, siglo V-IV antes de Cristo): Son tres libros diferentes, pero yo lo leí compilados en un sólo ejemplar de la editorial Austral. Nos lo mandó leer Juanjo, el profesor de Filosofía. Creo recordar que mandó leer el primer libro, para conocer a Sócrates a través de Platón, y el segundo, para conocer a Platón, y que yo me leí el tercer libro tras acabar el curso, para acabar de leer el ejemplar. Leíamos y reflexionábamos sobre las ideas de Platón y Sócrates poniendo esto en relación a la manera de entender y comprender determinados modos de argumentar sea cual sea la época, a la vez que analizábamos cuestiones éticas y morales, así como cuestiones de la circunstancias de estos personajes y de su época propia. La idea era comprender sus argumentaciones y sus porqués para poder aprender a formarnos nosotros mismos. Interesante, incluso alguna relectura parcial cuando comencé la carrera de Historia para otro tipo de cuestiones.

El Lazarillo de Tormes (anónimo, 1554): Ya había leído fragmentos, pero esta fue la primera vez que me lo leí completo, como libro de obligada lectura en el instituto. Se leyó, y con mucho gusto, en una de aquellas ediciones de Cátedra cuyo respeto al castellano antiguo por entonces nos volvía la cabeza locos por no comprender algunas cosas, pero que con el tiempo se agradece, porque amuebla aún más la cabeza y sus capacidades de comprensión, aunque mi madre nos compró un segundo ejemplar en una edición con castellano actual. Además, a mi madre le gustaba la vieja película de 1959 rodada por César F. Ardavin, y ya la había visto varias veces, más una serie televisiva de los años 1980. El análisis en las clases de la lectura nos enseñó tanto cuestiones literarias como cuestiones de Historia, de la España empobrecida del siglo XVI mientras sus dirigentes se enriquecían o querían aparentarlo, pero también, aportación del profesor, que esta vez era de Literatura pero no era Huélamo,  sino Jacinto, aprendimos a fondo el significado e implicaciones de la censura y el autoritarismo contra el que piensa diferente, a costa del anonimato de la obra.

Coplas a la muerte de su padre o Coplas a la muerte del maestre don Rodrigo (Jorge Manrique, en torno a 1460 y 1476, y alguna con posterioridad en los años más cercanos a 1476): Este es otro de los libros de referencia para mí. Lo leí en un ejemplar de la Biblioteca Pública Municipal María Zambrano, de Alcalá de Henares. No me importaría tenerlo en mi biblioteca personal. Me marcó mucho la precisión de estas coplas, es una lírica muy directa. Son versos que, sin abandonar las metáforas o los símiles, van directos a lo que quieren comentar. En mi propia obra, como en la de otros autores posteriores a Manrique, hay referencias a esta obra, especialmente en mi libro En un jardín de flores muertas (2003), escrito con motivo de la agonía y muerte de mi padre. La idea de Manrique de ser directo en su tema sin abandonar la poesía, o en otras palabras: sin ser laberíntico para poder ser entendido, dota a todo de una sencillez que llega a todos los lectores. Es un poema que no necesita de grandes dosis de intelectualidad para conocer el tema del que habla, el cual nos alcanza a todos por igual: la muerte. En su época necesitaría aún menos referencias, pues varios personajes que cita y de los que hoy necesitamos estudios y comentarios de investigación, eran personajes de renombre o conocidos en aquellos años. Obra breve, pero muy decisiva. Recuerdo, por otro lado, leer esta obra en una mesa de la biblioteca y que dos chicas se dedicaban a pasarme notas. Yo no las conocía de nada y allí se quedó aquello, sólo querían pasar aquellas notas, era simplemente una historia más de tonterías de adolescentes sin demasiado sentido. No tiene que ver con la impresión que me causó el libro, que releí, pero es un recuerdo anexo a su lectura.

Quince años de ayuntamientos democráticos, 1979-1994, Alcalá de Henares (Varios autores, ayuntamiento de Alcalá de Henares, 1994): Uno de los libros de referencia a los que más he recurrido y de los que más aprendí en principio de mi ciudad. Me lo dieron en una excursión del instituto, a través de un trabajo escolar, y desde entonces me parece un libro de obligado conocimiento, aunque quede desfasado hoy día. Hubiera sido deseable que hubieran editado libros similares con posterioridad. Lo tengo desgastado y en algún momento lo he usado en alguna guía que he realizado por la ciudad a gente amiga. Muestra un antes y un después, y también una Alcalá muy diferente a la actual, y no hablo ya de la de 1979, sino también de la de 1994, donde se notaba una preocupación por construir una ciudad más social, más ecológica, menos orientada a transformarse en un motor de turismo, más preocupada por ser respetuosa con sus ciudadanos y no tan cortesana del dinero del turista.

sábado, febrero 11, 2017

NOTICIA 1679ª DESDE EL BAR: 1957, LA GUERRA DE SIDI IFNI EN FOTOGRAFÍAS

Los asuntos familiares de salud y atenciones siguen devorando mi tiempo completo cada día, raro es cuando tengo tiempo para mí, tiempo para mí ya no sólo para tratar de estudiar la oposición a archivero, si no para poder tener simplemente vida privada propia, tiempo de poder hacer lo que desee sin más. Bueno, en uno de esos raros huecos encuentro este poco tiempo para renovar la bitácora, a la espera de que tarde o temprano se vayan tomando otros ritmos que logren armonizar mejor los tiempos. Sea como sea, he visto que actualmente se está exponiendo en la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, de Alcalá de Henares, una exposición temporal sobre la Guerra de Ifni de 1957. Quiero ir a verla en cuanto pueda; si me dejan un hueco, quizá esta tarde. Y me viene bien que se realice esta exposición con motivo de cumplirse este año los sesenta años desde aquellos sucesos y de que esta ciudad ha sido sede del ejécito paracaidista por muchas décadas. Me viene bien para poder escribiros sobre ello, ya que el nuevo habitante de mi casa familiar desde los meses finales del año pasado, mi tío materno, realizó el servicio militar precisamente en Sidi Ifni, aunque en 1959. Le estuve comentando ayer por la tarde sobre este aniversario y esta exposición y me estuvo comentando que hasta tres vecinos suyos de juventud, amigos de él allí en Madrid capital, les tocó el servicio militar obligatorio de la época precisamente sirviendo armas en aquella guerra de 1957-1958, y que él, por suerte, decía, le tocó en 1959, aunque bien es cierto que trató de hacerse el sordo varias veces para librarse del servicio militar, cosa que le funcionó unos meses.

Pues tal como realmente ocurre, pocos recuerdan que la última guerra librada por España no es la Guerra Civil de 1936-1939, no hablo de las guerras donde hemos ido como ayuda humanitaria, a pesar de haber tenido que realizar alguna acción de combate, tal como pudieran ser el caso de algunas misiones en África, Sudamérica, Oriente Próximo o Bosnia-Herzegovina, este en los años 1990, bajo mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ni tampoco hablo de lo que no pasaron de ser meros conflictos sin carácter de guerra, como pueda ser lo ocurrido con Canadá a costa de la pesca del fletán en los años 1990 o de lo ocurrido con Marruecos por Sahara Occidental en 1975 o por el islote Perejil en los años 2000. Habrá quien cite que acertadamente las guerras donde sí hemos participado como aliados militares en la Primera de Irak (1990-1991), la Segunda de Irak (en el periodo 2003-2004), Afganistán (desde 2001), el final de la Guerra de Bosnia-Herzegovina (1995), tras haber estado presentes como misión humanitaria el resto de la guerra (1992-1996), y en Kosovo (creo que esto fue en 1999, tal vez 1998). Pero en todo caso con todo esto hemos citado conflictos que no derivaron en guerra abierta, y guerras donde participamos como aliados e integrantes de determinadas organizaciones internacionales, pero una guerra estrictamente de España después del final de la guerra civil española en 1939 también se ha dado, fue la llamada Guerra de Ifni, en 1957-1958, durante la dictadura de Franco, y la cual hoy no es ni muy recordada ni muy explicada al conjunto de la sociedad, ni mucho menos a las nuevas generaciones, las cuáles, en su gran mayoría, casi su totalidad, la ignoran, la desconocen.

Sidi Ifni es un  territorio de la costa atlántica africana del actual Reino de Marruecos. Está al sur de ese país, kilómetros al norte de lo que es hoy día Sahara Occidental, antes Sahara Español o Río de Oro, el cual fue una pertenencia española desde el siglo XVIII hasta 1975-1976. Sidi Ifni no es un territorio muy extenso, ni es especialmente rico en nada. Su problación original eran tribus bereberes y de otro origen que se organizaban a modo de clanes musulmanes cuando España llegó allá por primera vez. Aquello ocurrió en las últimas décadas del siglo XV, cuando se estaba formando el Reino Hispánico con la unión del Reino de Castilla y el Reino de Aragón y la guerra de estos dos unidos contra el Reino de Portugal en lo que se llamó la Guerra de Sucesión Castellana, y de la cual resultaron vencedores Isabel I de Castilla y su esposo Fernando V, los conocidos como Reyes Católicos. La conquista de Sidi Ifni está unida a la conquista de las Islas Canarias como territorios que garantizasen el utillaje y la seguridad de los barcos españoles para ir América, a Las Indias Occidentales. En 1476 se fundó un establecimiento llamado Santa Cruz de la Mar Pequeña, durante varios años gobernado por la esposa viuda de un noble. El Reino de Marruecos aún no existía, aunque estaba a punto de hacerlo, pues se había creado el Reino de Fez, que estaba expandiéndose en esos momentos. Precisamente por esa expansión parece ser que varios dirigentes de clanes de la zona recibieron a los españoles y decidieron ser vasallos de los reyes españoles después de ser informados de su intención de asentarse. Buscaban protección respecto al nuevo Reino de Fez, aunque suene hoy día algo extraño, en su contexto no lo sería tanto. El gobierno de Sidi Ifni estaba adscrito al de las Canarias. Se realizaban tareas de pesca, de vigilancia del mar para evitar asaltos a los barcos españoles, comerciales, de recibimiento de mercancías americanas de cara al fisco y tareas de pago y cobro de rescate de esclavos. Crear esclavos nuevos estaba prohibido en el Reino de Castilla y en el de Aragón, aunque no comprar o vender esclavos nacidos ya como tales o que ya lo fueran por medio de otro reino. Sólo en caso de ser prisioneros de guerra se podía llegar a trabajos considerados de esclavitud.  Por lo que se lee en los documentos guardados en archivos españoles, estas eran las funciones de ese establecimiento. Tal vez detección de esclavos y prisioneros españoles en las ruta caravaneras del desierto , por los cuáles pagar rescates, y apresamiento de enemigos de guerra musulmanes por los que cobrar rescate. El asentamiento duró hasta 1524, pues los españoles se retiraron ante los ataques constantes de los beréberes y otras posibles razones, pero seguía siendo de España por vasallaje de los musulmanes que se lo dieron. Los beréberes nunca ocuparon de manera permanente el lugar y la torre se arruinó. En el siglo XVII los franceses planearon ocupar la plaza, pero desistieron. En 1765 Carlos III recibía peticiones de los pescadores canarios para que se ocupase de nuevo el lugar. Los ingleses lo intentaron, pero no triunfaron. Carlos III castigó a un capitán español que lo intentó, porque había acuerdos con algunas de las tribus beréberes para que, reconociendo que aquello era de España, no se ocupara por españoles. Eso sí: se levantaron nuevas construcciones. Aquel siglo XVIII era el siglo que España se hizo con Guinea Ecuatorial (antes Guinea Española y Fernando Poo) y Río de Oro o Sahara Español (Sahara Occidental). Carlos III fue el primer rey español que legalizó el poder hacer esclavos. Como sea, en 1860, bajo reinado de Isabel II, el general O'Donnell como primer ministro nos introdujo en varias guerras internacionales en busca de la unidad nacional que superara la izquierda y la derecha, según él. Así, España combatió en Conchinchina (hoy Vietnam, Laos y Camboya), en Sudamérica (en al Guerra del Pacífico) y en Marruecos, de donde décadas más tarde derivarán tratados con Francia, la ocupación del norte de Marruecos, el Rif, y la guerra de las tres primeras décadas del siglo XX en aquel lugar. Pero de aquel 1860 nos interesa que se volvió a ocupar el territorio de Sidi Ifni al reconocer Marruecos en el tratado de paz que la gente de aquel territorio le habían jurado vasallaje a los españoles y era territorio español. Aún con todo, el mantenimiento de población española allí era poco interesante y de difícil mantenimiento, más idealizado por una pasada gloria española que por una realidad española de la época. La Conferencia de Berlín de 1880 hizo un reconocimiento de este y otros territorios españoles en Marruecos en 1884. Como sea, en 1934, con la Segunda República Española, el ejército tuvo que volver a ocupar el lugar para garantizar la población española en el territorio de Sidi Ifni, gobernado desde Canarias. Precisamente por estar supeditado a Canarias y al ejército de las islas, Sidi Ifni en 1936 se decantó por Franco en el comienzo de la guerra civil y se mantuvo franquista durante toda la guerra. Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1946, Franco reagrupó a todos los territorios sueltos de aquella zona en una sola administración provincial llamada Sidi Ifni, dependiente de Canarias.

Dicho todo esto, hay que pensar ahora que el norte de Marruecos logró su independencia de Francia en 1956 y que esto obligó a la España de Franco, que además buscaba afianzar reconocimientos internacionales en la Europa Occidental y con Estados Unidos de América, a que diera en abril de aquel año la independencia al Rif y lo devolviera al Reino de Marruecos, a la vez que firmaba la futura y paulatina devolución de otros territorios reclamados por Marruecos, como era Sidi Ifni, a pesar de que este territorio era español antes de la existencia de Marruecos. En esos tratados no quedó claro el futuro de otros territorios, como Sahara Española, hoy Occidental, u otros. Sea como sea, en 1957, en noviembre, tropas beréberes comenzaron a asaltar la región de Sidi Ifni de manera generalizada y organizada. En realidad detrás estaba Marruecos, pero esto no era algo oficial. España optó como estrategia militar retirar tropas y  población a la capital, Ifni, ya que consideraron que era el único lugar con valor, al ser el resto desierto. era un valor más bien moral y de integridad del territorio español. Participaron en las operaciones militares con gran importancia las unidades paracaidistas. La guerra se prolongó hasta febrero de 1958. España cedió buena parte del territorio de la región, pero mantenía la capital, esto permite defender tanto la tesis de una derrota española como la de una victoria. El gobierno de Franco pasó de puntillas sobre la explicación de esto. Lo cierto es que la dictadura decidió reformar la administración de Sidi Ifni y fijar su gobierno provincial allí mismo, en la ciudad de Ifni, y no desde Canarias. Al año siguiente, 1959, en el cumplimiento de un servicio militar obligatorio por ley, llegó mi tío Félix, con 21 años como soldado raso. 

Sidi Ifni en el periodo de 1958-1969 vivió un periodo en el que la ONU puso énfasis en lograr la descolonización de África y Asia. España lograba en 1967 que la ONU reconociera el peñón de Gibraltar como colonia de Reino Unido, a pesar de que en realidad se lo dio España a los ingleses tras 1715 como pago por sus servicios en la Guerra de Sucesión Española para que reinara en España la familia Borbón. Ese logro tenía otras contrapartidas, como la independencia de la Guinea Española y Fernando Poo, hoy Guinea Ecuatorial, en 1968, y, con bastante presión por parte de la ONU, la independencia de Ifni en 1969, que en realidad fue cedida a Marruecos, que la integró en su territorio. De ahí en adelante ya podemos hablar de una evolución política e histórica hacia los hechos de 1975-1976 en Sahara Occidental, pero eso ya es otra historia.

Así pues, en este 2017 se cumplen sesenta años de la Guerra de Ifni, y si bien esto no será hasta abril, ya hay una exposición fotográfica en Alcalá de Henares, en la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, como dije. Yo tengo cierto interés, sobe todo porque no es uno de los capítulos de la Historia reciente de España más aireados ni conocidos, aunque parezca mentira por su cercanía en el tiempo. Por ello considero que esta exposición podría ser muy bien utilizada para poder explicar nuestro pasado reciente y sus porqués, sin escaquear la explicación de cómo algo tan relevante como una guerra queda casi olvidada, o las responsabilidades coloniales españolas, a costa de tratar de olvidar lo que en este país ocurrió con la dictadura de Franco, lo que se hizo, lo que no se hizo, el porqué se hizo, cómo se hizo... Lo que por entonces se pudo "vender" como victoria ocultando en realidad una cierta derrota, porqué se hizo aquello, en fin, puede ser una invitación a la reflexión, sin cerrarnos tampoco a entender que, salvo los altos oficiales, que serían convencidos franquistas, militares de carrera, los que allí participaron eran en su mayoría soldados rasos obligados a ir a esa guerra porque la ley les obligaba a prestar servicio militar, al margen de lo que ellos pensaran. Interesante también refrexionar sobre la vida y los pensamientos de los españoles que allí vivían, tanto naturales de los lugares que aún hoy día son España, como aquellos otros que habían nacido allí y, por ejemplo, eran parte de una tribu musulmana que no necesariamente se sintiera marroquí, que se sintieran españoles, que los había, o al revés. Los primeros citados serían en buena parte abandonados a su suerte tras 1969. Son temas interesantes de refrexionar, de conocer, y de conocer visualmente, pues aquellas imágenes no son sólo de una guerra, sino también de una sociedad y de un modo de guerra de descolonización desde el punto de vista del colonizador en este caso. Yo creo que hay que verlo transcendiendo también esa visión, intentando acercarnos a la comprensión de todos los puntos de vista, como los historiadores tratamos de hacer. Puede ser muy educativa e ideal para una clase de Historia a adolescentes de bachillerato o de universidad, pero en general para todo ciudadano. Supongo que, además, para las personas que sean militares o les interese el mundo bélico o militar, tendrá además otros alicientes. En todo caso me parece una oportunidad que pocas o ninguna vez antes hemos visto sobre este tema.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

sábado, febrero 04, 2017

NOTICIA 1678ª DESDE EL BAR: CON VOSOTROS, SIN VOSOTROS

En los últimos meses del año pasado, 2016, el ayuntamiento de Alcalá de Henares decidió eliminar buena parte de una mediana con zona verde de vegetación para poder acabar con un cruce de tramos de carretera que comunicaban la calle Alfonso de Alcalá con la calle Núñez de Guzman y con el Paseo del Juncal. Debajo de esa mediana, por cierto, está catalogado, y yo lo he visto con mis ojos, que debajo hay restos arqueológicos romanos, pues el barrio se construyó durante los años 1970 cuando aún no había una legislación protectora del patrimonio como la de ahora. Como sea, construyeron una rotonda para redistribuir el tráfico rodado, por enésima vez: una rotonda. A fecha de hoy, principios de febrero de 2017, la rotonda está aún sin acabar, pues han decidido que sea una fuente (el barrio no necesita una fuente que, por otra parte, si tomamos por ejemplo la que hay en la Plaza de san Francisco de Asís o en la Avenida del Ejército - Avenida de Madrid, es más que posible que la mayor parte del año no esté funcionando, esperemos al menos que las tuberías que necesite no se creen destruyendo los restos romanos enterrados bajo el nuevo asfalto, ¿alguien lo controlará?). El tráfico sí la usa, aunque falta igualmente que se pinte las zonas donde ya de antes se aparcaban coches y señalización de tráfico. A fecha de hoy, digo igualmente, no conozco a ningún vecino de la zona, yo vivo en la zona, que le haya gustado la idea o que la apoye. Tampoco es que haya escuchado demasiadas voces en contra, aunque alguna hay, pero en general lo que he escuchado son voces acerca de lo innecesario de la rotonda, ya que tampoco es que sea una zona de mucho tráfico, y el que hay es en general propio de gente del barrio, y también he escuchado voces que, como ha hecho un ciudadano que ha escrito en el semanario Puerta de Madrid, se quejan de que no necesitábamos tanto una rotonda como que nos arreglen las innumerables aceras rotas, limpien la suciedad eterna del barrio, eliminen el gran número de antenas de telefonía que tenemos, patrulle más policía ante la alta cantidad de conflictividad... y añado yo también que comiencen a dar solución a los problemas de desempleo (es el conjunto de barrios con más paro de la ciudad) y el problema de cierta falta de escolarización en muchos de sus habitantes (he nacido aquí y vivo aquí, no hablo por hablar). Yo no sé quién pidió esa rotonda, si el ayuntamiento decidió hacerlo como algo bueno, pero sin consultar a la gente de aquí que si consideraban eso lo más necesario por hacer, o si lo pidió gente que no usa esa zona de cruce más que de tarde en tarde y les molestaba el cruce de caminos. Yo soy conductor de bicicleta ocasional (soy más peatón que ciclista) y como tal una rotonda me es más un conflicto de seguridad que algo positivo. Como peatón es un restar espacio. Sí que es cierto que en una red social una conductora amiga me decía que ella lo veía bien, obviamente para los conductores una rotonda les facilita torcer a donde les dé la gana sin tener que remontar una calle si se equivocan de dirección, por ejemplo. Sin embargo, esta persona no es del barrio y su uso de ese tramo es muy puntual. 

Ese mismo tramo ya tuvo otra intervención un tanto polémica en 2012, cuando se remodelaron parte de las líneas de autobús, Noticia 1174ª. En esa ocasión las líneas 1 y 6 dejaron de circular en ese tramo, pues por allí se adentraban en una vuelta por Núñez de Guzmán, dando servicio así a esa parte del barrio. Dejaron de circular, digo, ante el aplauso del resto de la ciudad, en absoluto por parte de la gente de aquí, que somos los que vivimos aquí. ¿La razón del aplauso del resto de la ciudad? Consideraban que era mucha vuelta y una pérdida de tiempo tener aquellas paradas de aquel tramo eliminado, pues en general ellos usaban la línea 1 para ir al centro comercial El Corte Inglés. Ahora las líneas 1 y 6 van más directos al Corte Inglés, en concreto la 1 va más directa al Corte Inglés y la 6, que no va allá, acaba antes su ruta al centro APHISA, que está en esa ruta, y las personas que usaban ese tramo cancelado deben bajar en lugares que les obliga a dar un paseo de varias calles (algunas largas) para llegar a las zonas donde antes les llevaban, sin olvidar que algunas de estas personas son ancianos que van a un centro de la tercera edad en el centro María Zambrano. Sinceramente, lo dije entonces, si nos ponemos a modificar líneas, lo suyo era que no fuera la ruta del 1 directamente al Corte Inglés, si no que le hubieran construido una parada en la estación de tren La Garena, al lado de la puerta por la zona que da a la Avenida de Madrid, ya que está abierta no hace muchos años y puesto que en La Garena sólo paran a primeras horas de la mañana y por el otro lado de la estación, dando una vuelta por un túnel y rotonda de carretera. Me parece más interesante que un servicio público como es el transporte público municipal, comunique todo el día con el transporte público del tren, más que cubrir los intereses de la empresa privada. De acuerdo, que llegue a la empresa privada, pero primero las necesidades auténticamente públicas. Sea como sea, en este barrio me da la sensación que tienen más voz los que no viven aquí que los que vivimos aquí. Tal vez esta rotonda va preparando un aviso de que quieran habilitar más el turismo en Complutum, y miedo da a los que vivimos aquí, porque tal como se están haciendo las cosas parece que los vecinos que ahora mismo vivimos aquí pueda que sobremos.

Puede que quizá alguien del ayuntamiento pueda aludir que contaron con la opinión de la Asociación de Vecinos del Distrito II, que no lo sé, no sé si esto ha ocurrido o no, sin embargo, esta asociación de vecinos, como otras de Alcalá, no cuentan realmente con una gran asistencia de vecinos ni con una gran participación de vecinos. Este distrito es el más poblado de Alcalá de Henares, también el más antiguo después del distrito I, si ponemos sobre la mesa la cifra de vecinos que participan de esa asociación, tanto en número totales, como porcentuales, como proporcionales, estos prácticamente no representan a nadie, a nadie más que los propios asistentes y pocos más. Sé que normalmente cuando alguno de los participantes de las asociaciones de vecinos oyen o leen estas cosas se sienten heridos o molestos, pero esta reflexión no es un ataque, ni para molestarles, si no una llamada a la reflexión para hacer algo constructivo, para reconocer un problema y tratar de solucionarlo. Sé que normalmente suelen contestar que todo el mundo puede ir a las reuniones y votaciones y te instan a que participes. Pero la realidad no funciona así. No todo el mundo está interesado en gastar su tiempo libre en reuniones asamblearias interminables, del mismo modo que no todo el mundo tiene tiempo libre, ni estas asociaciones tienen locales tan grandes como para acoger a los y pico mil habitantes del distrito. En pleno siglo XXI hay suficientes medios para participar y hacer participar como para que unas formas propias del siglo XIX y mediados del XX puedan ser superados. Siempre que se quiera que realmente tus convecinos participen de los asuntos de las barriadas comunes donde se vive. 

Por asuntos familiares a arreglar he tenido cierta relación con los asuntos municipales de Madrid capital. He aquí que en la correspondencia de mi tío materno encontré una carta del ayuntamiento de Madrid dirigida personalmente a mí tío; su nombre, su apellido, su dirección, su buzón postal, en papel. En la carta el gobierno municipal de Madrid, en manos de Ahora Madrid (afín a Podemos), explicaba tres proyectos a realizar en la ciudad capital: una ecológica para mejorar este aspecto, otra sobre crear un billete único para transporte público y otra con dos propuestas diferentes de reforma de la Plaza de España. Junto a esa explicación remitían a una página de Internet donde había más información, y también remitían a un número de teléfono para informar más a fondo. Así que el madrileño se ve informado por carta de papel, por Internet y por teléfono. A continuación explican que estos proyectos sólo se realizarían si los ciudadanos lo deseaban, por lo que además animaban a votar sí o no a cada propuesta, abriendo un plazo límite para emitir el voto. Se puede votar en esa página de Internet, en persona en las Juntas Municipales de Distrito o por correo postal, adjuntando ellos mismos una papeleta, un sobre y un franqueo pagado, para que no sea problema el coste de un sello. Y para que no haya fraude, la carta incluye una clave personal para Internet, y pide datos personales y firma para adjuntar en papel a la hora de votar en papel (si se opta por esta otra vía) y asegurarse así que nadie vota dos o más veces. Así que tenemos un ayuntamiento de Madrid que consulta sus proyectos a sus ciudadanos de manera directa a cada ciudadano, en lugar de esperar que sea el ciudadano el que se acerque a determinado lugar para participar de la vida ciudadana. estoy convencido de que el método de Madrid es mil veces más eficaz y efectivo que el ya anticuado de Alcalá de Henares. Y fijaos que el método de Madrid combina lo actual con métodos antiguos. Es la combinación perfecta. Ya el que no vote sobre qué hacer en su ciudad no es porque no se entere o no pueda o no tenga medios, si no porque no quiere votar, poque quiera abstenerse. No creo que un método así no pueda ser aplicable en Alcalá de Henares, y menos si este se lleva a cabo en dos conceptos: asuntos propios de cada distrito/barrio, asuntos propios del conjunto del municipio.

Estas semanas, igualmente por asuntos familiares, ando algo saturado con asuntos médicos. Ir y venir de mi casa al Hospital Príncipe de Asturias, en mi propia ciudad, me cuesta tomar dos autobuses, al precio de 1'30€ el viaje, o sea: dos autobuses: 2'60€ ida, más otros dos autobuses para volver, total: 5'20€ todos los días, lo que nos pone en una semana en un gasto de 36'40€. Pensemos ahora que algunos días he tenido que ir llevando a uno de mis familiares, y volviendo con ese familiar, lo que pone el gasto diario de 5'20€ en 10'40€. Un exceso, y no llevo de médicos sólo una semana. Recordemos por otro lado que ir y venir a Madrid capital, ya sea autobús o tren y un viaje de ida y otro de vuelta en Metro (siempre que no sean muchas estaciones y que no se tengan que hacer muchos desplazamientos) son 10'50€, o en otras palabras: viajar por dentro de Alcalá de Henares es más caro que viajar a Madrid capital, que ya de por sí es caro. Así pues, por ejemplo, bien me gustaría a mí elegir y votar en esta ciudad, por ejemplo, la muy necesaria solución del transporte público municipal, ya sea con el autobús circular que piden unos, el tranvía que alguien mencionó alguna vez o el cada vez más pedido billete único que te permita subirte a varios autobuses en un día sin pagar en cada una de esas veces, tal como ocurre en muchas ciudades de España y del mundo hoy por hoy. De acuerdo que la empresa de transportes que hay en Alcalá padece una deuda de dinero heredada por el actual gobierno PSOE-Somos Alcalá-IU del anterior gobierno del PP y poco se pueda hacer, pero algo se debería hacer. Es una petición  y queja de esta ciudad desde hace muchos años, y nadie de los gobiernos municipales se ve capaz de hacer nada. No obran acorde al interés general de la ciudad. Como sea, este es uno de esos asuntos que, por ejemplo, estaría bien poder votar como ciudadano, pero como en Madrid: votar a propuestas concretas para que se hagan o no, no votar a generalidades.

En fin, entretanto, os diré que es precioso poder ver la niebla sobre el Cerro del Viso en estos días. Febrerillo el Loco, Marzo ventoso, abril lluvioso.

Saludos y que la cerveza os acompañe.