sábado, julio 30, 2011

NOTICIA 964ª DESDE EL BAR: VUELVO A ESTAR EN UN LIBRO


"Dani, aquí mi 'obra maestra' para ti, y gracias por unos debates sobre el tema que de verdad enriquecieron el trabajo. Me alegra tanto que esté hecho. Un beso muy fuerte desde Alemania. Katrin. Ratisbona, 24 de julio de 2011"

Con esta dedicatoria tan sencilla, tan bonita por cuanto expresa de satisfacción personal sincera por parte de quien la ha escrito, he estado ojeando este libro de 125 páginas que me ha llegado por correo esta mañana. Me lo ha enviado Katrin Stockinger, una joven alemana bávara que conocí hace dos años en España, en mi ciudad, en Alcalá de Henares. Me la presentó un amigo portugués llamado David Rodrigues y se entabló una amistad. Ella era una estudiante y una trabajadora que estaba interesada en los asuntos de la Unión Europea relacionados con Hispanoamérica a través de las relaciones con España. En el último año nos hemos visto poco, ya que regresó a Baviera, aunque pasó una temporada de vacaciones por Alcalá. No obstante nunca hemos cortado contacto gracias a Internet, y parece ser que ahora por correspondencia ordinaria, lo que es muy de agradecer y agradable en estos tiempos de lo inmediato. A veces hablábamos de su tema de tesis de Magister Artium, largas conversaciones sobre España y Cuba, en su pasado, su presente y su futuro, sobre Miguel Ángel Moratinos, sobre la Unión Europea y su necesidad de España para hablar con Iberoamérica en muchos casos, en fin sobre estos temas que le interesaban particularmente, y para mí muy llamativamene siendo ella alemana y estos otros temas más bien tan puntuales en los asuntos de España. Sea como sea llegué a regalarla algunos ejemplares del periódico Granma que tenía por casa, cosa que parece ser la ilusionó porque en Alemania no podía acceder a ellos.

Katrin escribía su tesis doctoral mientras hablábamos de esas cosas y ella se saturaba de mi español de pronunciación rápida y vocabulario difícil, según decía; es la construcción de mi discurso, añade ella cuando hablamos, muy compleja de entender, lo que dicho por alguien que tiene por compatriota a Immanuel Kant es casi una especie de alago. Como ha sido alagador que me mande este libro y me diga que nuestras conversaciones le han ayudado y alumbrado mucho para darle una dirección y un enfoque. Ya antes yo aparecía mencionado y en agradecimientos en siete libros de otros autores, seis de ellos los referencié en la Noticia 863ª, y el séptimo en la Noticia 897ª. Ahora, parece ser, flotan mis conversaciones como orientación en el primer libro de Katrin Stockinger que tantos años le ha costado investigar y elaborar. El libro es su tesis de Magister Artium supervisada por los catedráticos y doctores expertos Stephan Bierling y Reinhard Meier-Walser. El libro se llama "Die Kubapolitik Spaniens seit 1986. Magisterarbeit" (que según el traductor de Google es algo parecido a esto: "La política de España hacia Cuba desde 1986. Tésis de Magister Artium". Ha sido presentada y publicada en y por la Facultad de Filosofía I (Filosofía, Arte y Ciencias Sociales), de la Universidad de Ratisbona (en alemán: Regensburg). Sobreentiendo por nuestro trato y por lo que he traducido con muy útil herramienta de google para traducir, aunque con serias deficiencias aún, trata específicamente de lo que el título índica siempe en relación a la Unión Europea, y en concreto al periodo de la presidencia española de la Unión en 2009.

Tendré que leerlo con paciencia, pues no sé alemán y este idioma tampoco me da las facilidades de cualquier otro nacido, como el español, del latín. Usaré el traductor de google, aunque tarde un año en lograr acabarlo. Qué gran herramienta esta. Hoy en día hay quien dice que las películas, los libros, los poemas, las canciones, todo, debe estar en su idioma original, alegando que así aprenderíamos idiomas y seríamos más cultos. Es un error. Aprenderíamos idiomas, tal vez, cultos no lo seríamos necesariamente. Aprender idiomas es importante, incluso deseable, ahora bien, la cultura y la riqueza cultural no se expandió jamás respetando los idiomas originales. En la edad Antigua la gente culta realizaba o encargaba traducciones al griego de aquellos textos que estaban en hitita, egipcio u otros idiomas, del mismo modo que para un público menos culto se le hacia la traducción al latín. En la Edad Media, los musulmanes con los judíos en la Escuela de Traductores de Toledo precisamente hacían eso: traducir lo que estaba en griego, árabe u otros idiomas al latín, y poder gozar así todos de manera general de un enriqucimiento cultural. También lo hizo hacer así Carlomagno. Y en el Renacimiento la gran revolución cultural de la imprenta nunca hubiera llegado a nada si los textos, ya generalizado su precio a ser accesibles a todas las clases sociales, no hubieran sido traducidos a las lenguas vulgares de cada país. Así convivían ediciones cultas en latín para los intelectuales, y ediciones en lenguas populares. De ese modo, no de otro, se hizo comprensible la Biblia para mucha gente, por ejemplo, o se pudo expandir El Quijote, del que ahora nos vanagloriamos en el Museo Casa Natal de Cervantes de mostrar ediciones traducidas del siglo XVII, esas traducciones son por esto, no por coquetería del editor de turno. En el siglo XVIII, la Ilustración expandió sus ideas democráticas, igualadoras y pedagógicas a base de traducir textos a otros idiomas, esa era parte de la revolución cultural de ese siglo que expandió la educación. Los pensamientos de los franceses no se quedaban en francés sempiternamente, se traducian al inglés, al español, al italiano y al idioma del lugar allá donde llegaban esos textos. Y así, sólo así, la gente adquiría mayores conocimientos y conocía las ideas más bulliciosas de la época. Y eso se continúo en el siglo XIX y en buena parte del XX. Saber idiomas está muy bien, pero traducir está bastante bien también, porque no todo el mundo tiene facilidades de aprendizaje, ni de comunicación, ni de asimilación. Los traductores de idiomas que han surgido en Internet en la última década, como el de google, son un gran invento revolucionario del conocimiento y del saber, por perfeccionar, sí, pero es una gran idea. Ahora cualquiera puede traducir lo que desee y no esperar hallar la traducción en algún lugar o desesperar de no tener traducción alguna. Yo mismo, cuando hasta ayer trabajaba con el fondo documental de los exiliados socialistas de París, he usado de ella para saber qué decían algunos textos en francés... porque los de inglés más o menos los entendía, por supuesto los que estaban en español no hay problema alguno, pero los textos en francés o en alemán (que también había), sólo pude decir y archivar lo que eran gracias a estas herramientas, y un poco de francés, a costa de leer y consultar el traductor, sí he aprendido. Muy escaso, pero algo. Pero a lo que vengo a decir es que no hay que despreciar ni hablar en contra de las traducciones, cuando han sido estas las que han movido el mundo culturalmente y no el respeto al idioma original, que sí, que hay que intentar aprender, y conocer, y que es deseable saber idiomas... pero ni yo conozco japonés, ruso, inglés, francés, bereber, alemán, swahili, griego, chino, polaco, thailandés, latín, portugués, árabe, bemba, zulú y vasco a la vez, por poner un ejemplo, y seguro que en esas lenguas hay cosas muy interesantes para prestarles atención. Traducir, como conocer idiomas, no es malo. No lo ataquemos. En este sentido, si Internet dicen que es la mayor revolución de la cultura escrita (y visual, cultural en general) desde la invención de la imprenta en el siglo XV, yo creo que son sus traductores automáticos, sobre todo cuando se perfeccionen, los que completen esa revolución como lo hicieron las traducciones coetaneas a las ediciones de las imprentas (que a veces contrataban traductores).

En fin, que en estas semanas donde mi vida sentimental me ha dado un bofetón mucho antes de poder haber llegado si quiera a darse a la luz, y he de convivir penosamente con su resultado actual; donde he perdido mi fuente de ingresos trabajando como becario en el archivo por finalización de la beca; donde noto que una mella en mi ser se ha transformado en grieta; me ha alegrado mucho recibir este libro de Katrin, a la que espero y deseo el mejor y más feliz de los futuros.

Que la cerveza os acompañe.

viernes, julio 29, 2011

NOTICIA 963ª DESDE EL BAR: SURCOS DEL TIEMPO

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En el viejo molino de los García aún hay un puente semisepultado por la tierra y el tiempo que nos recuerdan que el caz del río Henares pasó por allí. Ahora el río Henares sigue su paso, como siempre, cerca, bordeando la ciudad, por debajo de un puente por el que pasa una carretera que asciende al monte Gurugú, hacia el cementerio nuevo, el cementerio jardín. La Isla de los García abunda en vegetación, que no en árboles, que un ayuntamiento despiadado con el mundo más ecologista, pretende arrebatarle ahora un pedazo con máquinas de contruir y cementos. Al otro lado del río hay un merendero. Pero mi ascenso por el camino de espigas secas que se clavan en los tobillos ha llegado al molino de los García, que en otras épocas conoció mejores épocas de las que son testigos sus dimensiones y sus puertas. Montones de trabajadores debieron estar aquí y animar a esta ciudad, hace décadas. El molino de los García es un trozo de la Historia de esta ciudad, que ahora descansa más entre ruinas que entre el recuerdo. De niño mis padres me decían que allí vivía gente "mala". De adolescente subía al Parque de los Cerros por aquel camino y mis amigos decían que allí vivían drogadictos y prostitutas, y algún ladrón y violador. Y yo iba por ese camino, bañado por el sol del verano, y me paré a mirar el molino de los García. Cara o cruz. Me intrigaba. Me acerqué a sus muros heridos por el tiempo y las pintadas de jóvenes grafiteros. Entré por los agujeros de sus paredes. Todo estaba hecho. Restos de fogatas. Más pintadas. Latas de conservas y de refrescos tiradas, sin oxidar, delatando que alguien las había usado no muy lejos en el tiempo. Entro por entre las paredes con vigas de madera desvencijada y medio carbonizada por fuegos que, no se ocultan sus pistas, fueron prendidos en noches de frio por alguien que buscó refugio alli. No hay remedio. Cara o cruz. No hay nada que perder salvo una oportunidad de crecer. Me adentro y paso a otra sala en ruinas cuyo techo desapareció, sin saber ni cómo es, ni si hay alguien. No hay nadie. No hay nadie en el molino de los García. Salvo las evidencias de tiempos mejores y tiempos peores conviviendo, como arrugas de carácter en una persona mayor. Los escombros me dejan pasar. No hay nadie de aquellas historias. Y luego, por el túnel de debajo de la carretera del monte Gurugú, asciendo al cementerio jardín, donde las urracas y los mirlos me reciben con sus sonidos, como aviso a los difuntos de que llego. Y las toperas delatan vida debajo del suelo. Y las paredes se encuentran escritas con los nombres de tantas personas que me rodean en su silencio, dentro de cajones de madera y jarrones herméticos. Y allí están mi padre y mi abuela.

En el recibidor del cementerio nuevo, al irme, descubro reformas... hacía tanto tiempo que no podía subir... Descubro cómo el mismo alcalde que trata de destruir la vida natural de la Isla de los García, ha colocado allí una estatua del Quijote... como si los visitantes de este lugar quisieran que les recordasen los hitos turísticos de Alcalá de Henares, como si fueran turistas y aquella otra parada... Para este ayuntamiento todo es Cervantes, todo es Quijote... y se olvida de las personas y del respeto y de los significados. Hay que quitarle las telarañas a ese Quijote... Voy bajando por el puente sobre el río Henares hacia la ciudad. Es mi primer día sin trabajar, en algún tiempo.

P.D.: fotos y video de elaboración propia. Y música de Pink Floyd.

miércoles, julio 27, 2011

NOTICIA 962ª DESDE EL BAR: BORRANDO

¿Y qué escribir cuando uno tiene tanto que decir y sin embargo no lo puede escribir? En las últimas semanas han ocurrido varias cosas en mi vida, a cada cual haciendo apuestas por ver cuál era el mayor batacazo. Y así voy. Mañana es mi último / penúltimo día de trabajo como becario de colaboración en el Archivo Obrero. El viernes me lo dan libre y deberé regresar sólo el 1 de septiembre para decirles cómo organicé su fondo del exilio parisino, la tesorería, solidaridad democrática... Así es la vida del becario. No tenemos contrato laboral, no cotizamos seguridad social, no contamos a la hora de ser defendidos como trabajadores, y podemos ser despedidos de nuestro trabajo (que no está reconocido legal y burocráticamente como trabajo) en cualquier momento sin previo aviso. En este caso por un final de los fondos de beca del Ministerio de Cultura. Mi jefe me dijo que volverían a solicitarla y que me llamarían si se la conceden... Me temo que eso lo veo difícil. Y sin embargo, trabajé casi como si fuera el jefe de una sección... de un fondo de archivo. Y luego está mi vida privada, esa que se empeña en repetirse en determinado aspecto. Será mejor no ahondar en esto por estos lares, aunque escribir tal vez me desahogaría. Mañana es casi mi último día, lo será en lo práctico, en lo formal lo será el 1 de septiembre. Vivía al día, cada mes, como ya dije, cerraba con menos 10 ó menos 20 euros, algo muy justito, muy ajustado. Ahora cobraré julio para pasar agosto. Luego... luego sólo será otro momento. Que la cerveza os acompañe, por hoy... a ver si la próxima entrada levanto esto un poco, hoy no tengo muchas ganas de escribir... bueno, sí, sí las tengo, pero me paro, borro, escribo, borro... pienso "¿cómo voy a publicar esto?" Y vuelta a empezar. Me autocensuro. Hoy mejor que lo dejamos aquí... El mañana será otro día.

domingo, julio 24, 2011

NOTICIA 961ª DESDE EL BAR: EN VIVO Y EN DIRECTO

El día 16 de este mes de julio recité junto a Sergio Corbacho en el Flamingo Rock Bar. El 1 ya lo habíamos hecho en La Chata. Claro que ese día 16 habíamos hecho doblete, ya que uno de los organizadores del Festival Sancho Panza Rock de Alcalá de Henares nos permitió ejercer diez minutos de teloneros de Die Away, que tocaban los terceros, detrás de Los Nocturnos. Aunque de esa actuación salimos muy disgustados. No nos gustó aunque fuera para toda la ciudad. Al menos pude hacer algo de humor subiendo al escenario con una camiseta de El Fary en un festival de rock. Sea como sea, entre Pepito Ognimalf, dueño del Flamingo Rock Bar, y Juan Carlos López, nos hicieron una serie de videos y fotografías que no está mal compartir por aquí para quien no asisitió, aunque entre medias de los poemas faltan muchos detalles y contextos que es lo que en realidad hace de estos recitales que la gente quiera regresar a ellos, creo. Además, para usuarios de facebook, bien está que apreciéis la tremenda voz de Alba Castillo, una amiga que nunca había actuado en público y que quiso hacer una aparición en el recital del Flamingo, al igual que el destacado bluesman Borja Montero, de Three Monkey Heads, tocó la guitarra en algún momento con permiso de Sergio Corbacho. Los videos de esta entrada corresponden a la actuación de La Chata. Pero las fotografías pertenecen a la actuación del Flamingo.

Esta fotografía la realizó la revista y proyecto cultural El Tornillo de Klaus, de manos de una persona en la que voy descubriendo poco a poco una gran sensibilidad estilística, Alicia V. Palacios Thomas. No perdáis de vista a esta revista y grupo, de la que intuyo que Carlos Cristóbal es pieza clave, porque creo que en el futuro nos van a dar una sorpresa. Sólo hay que atender al cortometraje que realizaron, "La Agradable Visita del Cabezahueca", que podéis ver tanto en la sección de video de su revista digital, como en su propia web en vimeo. Quizá también es de destacar el video llamado "Poema de Miguel Cristóbal Olmedo". Creo que se demuestra en estas piezas una cáustica visión de la vida, sobre todo en el primer cortometraje citado, que con ironía contrasta los grandes temas sociales que se viven mientras las personas ven pasar las miserias de sus vidas, casi toda una crítica social y política de las actitudes de la sociedad joven en general, de la sociedad joven más desfasada, claro está. Sea como sea, allí tenéis varias fotografías del recital del Flamingo ya que, para sorpresa mía y de Sergio, nos esperaban para grabarnos, de hecho creo que van a montar un video, pero aún no está preparado. ¿Quién sabe, quizá ya no lo hagan? No pasaría nada, las cosas se deben hacer cuando se quieren hacer. Es ese querer hacer lo que da frescura a su obra, se nota... o yo creo notarlo. Si miráis las fotos de El Tornillo de Klaus, pinchad sobre ellas, no sólo se os ampliarán, también se os abrirán como entrada de post en la que podréis comentar si lo deseáis.

Otras fotografías son cortesía del Flamingo Rock Bar y de Juan Carlos López, estas se pueden ver en los muros de facebook, en su defecto colocaré unas pocas por aquí tanto de La Chata como del Flamingo.




Y sin más, este espía del bar deja al Alto Mando del Servicio de Espionaje de Bares los videos del recital. Faltan dos relatos, que dicen que son los mejores algunas personas, pero problemas técnicos con blogger desde ayer impiden adjuntarlos de momento. A la espera de lograrlo, de momento os enlazo a facebook a uno de ellos y también a otro, porque al de la intervención de Alba ya os lo he puesto. Espero que os guste. Que la cerveza os acompañe y gracias a los que os interesa todo esto, sin vosotros no podrían darse estos actos.

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(Estos poemas y relatos tienen registro de autor bajo licencia creative commons, al igual que el resto del blog según se lee en la columna de links de la derecha de la página. De estos no está permitida su reproducción total o parcial sin citar el nombre del autor, y aún así no estará bajo ningún concepto ni forma permitida la reproducción si es con ánimo de lucro).

martes, julio 19, 2011

NOTICIA 960ª DESDE EL BAR: RAFAEL CALVO COLLADO

Se están cumpliendo 75 años del comienzo de la Guerra Civil Española, como han ido (y van) recordando medios de comunicación como el diario Público y El País, curiosamente ambos sin mencionar para nada la contribución anarquista a la defensa de la democracia, ni a la revolución anarquista, ni que quien intentó frenar las ejecuciones descontroladas en la zona republicana fue un ministro anarquista, García Oliver, o que tras la guerra entre los diputados exiliados que los alemanes entregaron al general Franco para que los matase figuraba otro ministro anarquista, Joan Peiró. He de suponer que estos diarios con cosas así aún siguen haciendo "sus guerras" encubiertas de "buen rollismo" republicano que tapa en realidad partidismo político puro, duro y simple. Sea como sea, los días previos al 12 de julio de 1936, un teniente de la guardia de asalto, José del Castillo, mató a un familiar de un destacado miembro de Falange Española por accidente en la dispersión de una manifestación violenta, justo en unos días que incluso el jefe del Estado, Manuel Azaña, había sufrido atentados fallidos contra su vida por parte de la extrema derecha española. Eso hizo que Del Castillo sufriera otra serie de intentos de asesinato por parte de Falange Española hasta que lograron matarlo desarmado cerca de su casa el 12 de julio. A las pocas horas, siendo 13 de julio, sus compañeros de oficio fueron a detener al diputado de extrema derecha Calvo Sotelo, que había dado un discurso en el Parlamento muy incendiario que invitaba a los militares a levantarse en armas para acabar con las gentes de izquierdas de España. En el trayecto del coche que le llevaba a comisaria le dispararon a la nuca. Esta muerte sumió al país en varios enfrentamientos violentos, hasta que el 17 de julio en Ceuta, una serie de militares se reunieron para precipitar un golpe de Estado que el general Mola, desde la península, llevaba meses planeando. Les salió mal pero no se rindieron y surgió una gran cantidad de violencias que al día siguiente, 18 de julio, provocaron que Mola proclamara un alzamiento militar que provocó numerosos disturbios, no obstante, los entierros de Calvo Sotelo y Del Castillo se habían encontrado en el cementerio de La Almudena de Madrid, dando por resultado un enfrentamiento entre los asistentes hasta con armas. Pero fue justamente el 19 de julio de 1936 cuando ya era totalmente evidente que aquello había terminado en el comienzo de una guerra civil, la más sangrienta vivida en el mundo hasta esa fecha... luego vendrían otras en otros lugares.

Muchas cosas se derivaron de todo aquello, por ejemplo la derrota de la democracia y el triunfo de una extrema derecha liderada por el general Franco que no dudó en apoyar en lo que pudo a los NAZIS alemanes y a los fascistas italianos, tal como ellos mismos le habían ayudado a él para ganar aquella guerra. De ahí surgieron una serie de exiliados políticos de los que, algunos, generaron un volumen de documentación posterior, que es la que ahora me permite trabajar como archivero historiador al haber sido admitido en una beca de colaboración precisamente para hacerme cargo de ella y ponerla en orden y al servicio futuro de la ciudadanía.

Es por ello que quizá el mejor homenaje que puedo hacer a los que lucharon por la democracia es recordar la memoria de uno de aquellos exiliados anónimos en representación de los demás. Su necrológica y biografía consiguiente fue publicada en la revista "Hispania", que editaba la FEDIP (Federación Española de Deportados e Internados Políticos Víctimas del Fascismo), fundada en Francia en 1945, tras la Segunda Guerra Mundial. Fue en 1982, tal revista se puede consultar en el Archivo Obrero, donde se ubica la Fundación Pablo Iglesias. Se trata de Rafael Calvo Collado, un hombre que fue recordado como persona de buen humor pese a la circunstancia de su vida que fuera. Comenzó a trabajar desde niño, decía su necrológica, y desde joven se afilió al Sindicato del Vidrio, siendo este alguna sección de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), pues era anarcosindicalista. Fue un militante activo pese a las dificultades durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923 - 1930), y aún más durante la Segunda República y la Guerra Civil (1931 - 1939). Al ser derrotado en la guerra se exilio junto a miles de españoles a Francia, donde fue recibido siendo internado en un campo de refugiados, los cuales no tenían nada que envidiar a los campos de concentración. Cientos de españoles, vigilados por centinelas senegaleses desde torretas militares, rodeados de alambradas, mar y frío, murieron de hambre, cansancio y penalidades. Al estallar la Segunda Guerra Mundial (1939 - 1945) pocos meses después fue enviado a una Compañía de Trabajo para que construyera trincheras y defensas contra los alemanes, bajo amenaza de devolverlo a España si no lo hacía, lo que hubiera supuesto una posible ejecución. Con la derrota fulminante de los franceses en 1940, fue preso de los NAZIS alemanes, que le internaron y le metieron en cárceles hasta dar con sus huesos en los campos de concentración, de exterminio, tales como Mautahusen. Fue liberado al final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Desde el primer momento participó activamente en la creación, asambleas y comicios de la FEDIP, como persona que había padecido tales males. En concreto representaba a la FEDIP Departamental de Burdeaux, donde en ningún momento de su vida dejó de asistir a las reuniones y permanencias, y donde, parece ser, siempre hablaba. Murió en febrero de 1982, y fue enterrado el 2 de marzo siguiente de forma civil.

Historias como esta son las que van conformando la Historia, y la vida. Si hay que recordar algo hoy, que sean ejemplos de la defensa de la libertad, la democracia y la igualdad, muy dignamente, sin olvidar porqué hay que recordarlo.

Que la cerveza os acompañe.

domingo, julio 17, 2011

NOTICIA 959ª DESDE EL BAR: COMO UNA MOSCA DANDO VUELTAS

Ella no lo sabia, pero el lugar hacia el que voló detrás del olor a pescado era un interior donde habría de morir. Yo no lo sabía. No sabía que cuando cerré la puerta de mi congelador de comida estaba condenando a una muerte gélida y a oscuras a una mosca veraniega que no había hecho otra cosa que seguir su instinto en busca de alimento. Allí estaba cuando volví a abrir ese frigorífico. Muerta sobre el hielo. No sé cuánto tardó en morir ni cómo debió pasarlo. Estaba cerca de la puerta y no donde el pescado. Supongo que sería casualidad, pues una tumba tan oscura para una mosca no debe dar muchas pistas reales de hacia donde está la posible salida. Menos cuando la puerta del frigorífico debe ser como una tremenda pared inamovible y tú, simplemente, tienes la inteligencia de la capacidad de la mosca que eres. Por ella sólo pude hacer el colocarla sobre el pétalo de una flor caído de una de mis macetas y deshacerme de su cuerpo intacto, como si simplemente estuviera jugando a estarse quieta, en el caso de que las moscas tuvieran capacidad de jugar. Luego me senté en el sofá del despacho de mi casa, sintiendo la brisa que corría por la calle y se metía en mi hogar por la ventana. El ordenador estaba encendido pero no le hacía caso. Pensaba en lo poco que me había gustado mi intervención en el Festival Sancho Panza Rock, luego en lo muy cómodo que me sentí una hora después en el recital que di en el Flamingo Rock Bar. Pensé en la pareja que nos grabó, para sorpresa agradable mía. Pensé en caras de varias chicas. En caras de varios amigos. En vivencias. En vidas de otras personas. Estaba quieto, sin ruido, pero inquieto. Me levanté hacia las estanterías de libros de mi dormitorio. Buscaba unos libros. A todos, o eso quiero creer, nos han regalado libros sin necesidad de ser una fecha señalada para que te regalen algo. A mí me ocurre a veces. Yo también regalo. De entre esa clase de libros tengo lo que podría llamarse tres minibibliotecas a base de tres personas que me han regalado de ese modo varios libros. La biblioteca Julián Vadillo, la biblioteca Laura Vega y la biblioteca Carmen Herrera. Estaban allí. Sólo quería verlos, no ojearlos. "La Terquedad de la Sombra" se llamaba uno de los libros. Fui al salón. Observé su suciedad y a la gata jugando. Regresé al despacho. Me senté en el sofá quieto e inquieto a la vez. Mucha gente está conmigo en mi soledad, ayer por la noche en el recital vi una buena muestra de esa presencia que se ve sin necesidad de cuerpos. Y sin embargo, también veo mi soledad. Porque no todas las soledades son las mismas. Aunque uno pueda tener la mayor multitud acompañándote, hay siempre un hueco que sólo puede ocuparlo alguien concreto, y si ese alguien no está, sientes la soledad. Ese hueco siempre ha estado vacío, incluso cuando uno creyó que pudiera ser al fin que no. Allí, en el despacho, pensaba sin pensar, dejando que salieran a flote frases aparentemente inconexas y sin sentido. Mirando la luz blanca de la pantalla del ordenador conectada a una red social. Luz blanca que llenaba la penumbra del despacho tras cerrar un poco la persiana. Como una cámara frigorífica. Yo reflexionaba sin reflexionar nada más concreto que un sentimiento vital, como una mosca dando vueltas.

domingo, julio 10, 2011

NOTICIA 957ª DESDE EL BAR: LOS DESASTRES DE LA GUERRA DE GOYA EN ALCALÁ DE HENARES


Francisco de Goya y Lucientes (1746 - 1828) ha dado un paseo desde Getafe a Alcalá de Henares. Bueno, él no. Sería algo complejo que pudiera hacerlo ciento ochenta y tres años después de su muerte. Más bien una exposición de grabados suyos, los de la serie de "Los Desastres de la Guerra". Desde ayer estos grabados se pueden ver gratuítamente en la sala de exposiciones Antiguo Hospital de Santa María la Rica, de Alcalá de Henares, en la calle precisamente de Santa María la Rica, nº 3, detrás de la catedral de los Santos Niños.

Esta serie de grabados ya se han expuesto en el Museo del Prado de Madrid con frecuencia, así que podríamos decir que están "de gira", cual famoso que se dedica a hacer teatro. Es curioso como estos grabados ahora son objeto de exposición como si fueran cuadros, cuando en origen no eran cuadros, ni tan siquiera dibujos para exponerse en una pared. Me explico. Los pintores de aquellas épocas del siglo XVIII y XIX no creaban grabados con objeto de exponerlos al modo como hoy día se exponen, colgados en una pared o en vitrinas de mesa. Si no que los creaban para ser vendidos por series temáticas en edición de libro, algunos libros eran en realidad la forma física para albergarlos en láminas. Hoy día se venden algunas ediciones de estas publicaciones de forma fac-simil editados por el propio Museo del Prado, pero suelen ser caros en exceso. Yo tengo una edición barata (en comparación), pero cara para ser un libro, que recopila todas las series de grabados que creó Goya (Caprichos, Desastres, Tauromaquia y Disparates), no es una edición muy buena, algunos grabados los han editado un tanto "enanos" para ser bien apreciados. Creo que si Goya hubiera estado vivo hubiera tenido más de una palabra malsonante con la editorial Gustavo Gili que la sacó, a pesar de que cuando lo compré iba por su quinta tirada desde 1980.

Estos grabados servían a los autores habitualmente como vía para dibujar temáticas que no les encargaba nadie más que su propio interés. Por ello a menudo los grabados suelen decir mucho de los autores, que crean libres del encargo de alguien que les paga y les dice qué quieren que pinten. Estos grabados los vendían en lámina y en libro y eso les ayudaba a tener un sobresueldo a la vez que mostrar y compartir su obra con la gente del pueblo, no ya sólo con nobles y potentados en general. Quizá el grabador más conocido sea Gustave Doré, pero muchos autores usaron esta técnica.

En realidad no se trata de dibujar sobre un papel, si no de exactamente hacer lo que indica el nombre: grabar. Sobre unas placas metálicas el artista dibujaba lo que quería de tal modo que con diferentes técnicas (Goya exactamente usando unos innovadores ácidos que corrían el metal, aguafuertes ayudados por herramientas metálicas) se vacíaba las zonas de las placas que debían albergar tinta para hacer el dibujo. Eso hace que el artista concibiera el dibujo en negativo, esto es: que las zonas blancas las tratara como si fueran los trazos negros, y los negros como los blancos. También hace que ese vaciado, para que el metal pudiera retener la tinta, no fuera un enorme espacio, ya que entonces la tinta se caería, sino que se recurra a lineas, ya sean diagonal, cruzadas en rombo o como sea. Sobre esas placas de metal se colocaba una lámina de papel grueso, se juntaban con presillas, y con mucha fuerza y de modo que no hubiera interrupción ni cambio de ritmo en la velocidad, se colocaban sobre unos rodillos de una máquina que manualmente apretaban las láminas contra el papel de tal forma que la tinta de la placa se quedaba en el papel dando, ahora sí, un dibujo de un grabado. Obviamente, la presión y el ritmo al imprimir la tinta del grabado en el papel con esta técnica, así como la cantidad de tinta que se usase en la placa de metal, hace que no exista ni un sólo grabado igual. Los dibujos sí son los mismos si se sacan de una misma placa, pero la impresión de la tinta depende de ese proceso, el cual puede ser determinante para destacar una cosa u otra del dibujo, o para emborronar o no unos detalles u otros que sean vitales para lo que el artista pretendiese expresar.

Goya, que era un experimentador nato, y que además según se hacía mayor más quería pintar por gusto y menos porque le dijeran qué querían que pintase, se había acercado por primera vez a la técnica del grabado cuando siendo muy joven, y un tanto desconocido, le dieron por uno de sus trabajos pasar a grabado todos los cuadros de Velazquez de la colección de la Casa Real de Carlos III. Así pues Goya no sólo se fue formando copiando cuadros de Velázquez que nadie más había visto más que la Casa Real Española y sus invitados, si no que se introdujo en esta difícil técnica de grabar. De su primera y sus últimas series de grabados a lo largo de su vida no voy a hablar, aunque tienen bastante jugo en cuanto a todo aquello que les rodeó, incluida la censura en Los Caprichos. Porque se me hace necesario hablar de los Desastres de la Guerra, ya que ha venido a Alcalá de Henares estos días y pretendo ir a verla.

De Goya ya hablé largo y tendido en todos los aspectos de su vida, en relación a él y su evolución cada vez más sensible a la clase trabajadora. Lo podéis leer en cuatro entregas de esta bitácora, muy completas, están en las Noticias 362ª, 363ª, 364ª y 365ª, que por cierto son las entradas del blog que más se consultan internacionalmente después de la que dediqué a los números chinos y japoneses.

Cuando Goya grabó los Desastres de la Guerra era ya un pintor muy afamado en su sesentena de años. Originalmente no se llamaba esta serie "Desastres de la Guerra", sino que Goya les puso por título en letras doradas: "Capricho. Consecuencias funestas de los desastres de la guerra sangrienta en España contra Bonaparte y otros caprichos patéticos en 85 láminas". Y efectivamante tenían 85 láminas, según dos colecciones originales que se han conservado. Goya había vivido la Guerra de Independencia Española de 1808 a 1814 como un español tendente a los franceses y sus ideas de democracia, de igualdad ante la ley, de libertades varias (como la religiosa) y demás. Pero bien es cierto que en aquella guerra vio horrores que quiso retratar casi como si fuera un fotoperiodista. Su postura afrancesada ante la guerra hizo que viera con horror como el regreso de Fernando VII al trono de España supuso el final de la Constitución de Cádiz, la restauración del tribunal de la Inquisición, y el fusilamiento de muchos combatientes de la guerra que habían logrado que volviera a reinar aunque con la idea de que lo hiciera con la democracia de la Constitución de Cádiz de 1812. Por eso Goya pintó dos cuadros para un concurso pictórico como son El 2 de Mayo y Los fusilamientos del 3 de mayo, que ya comenté en las entradas ya citadas y enlazadas. Cuadros que pasaron a almacenarse sin pena ni gloria sin que volvieran a ser vistos públicamente hasta varias décadas después, en los años 1870' gracias a la Revolución Gloriosa que pretendió primero una Monarquía constitucional muy democrática, y después la I República. Con los grabados de la guerra pasó poco más o menos lo mismo.

Goya no los sacó de venta al público tras la guerra. No se atrevió. Cuando Riego dio el golpe de Estado para que Fernando VII aceptara una constitución en 1820, se animó a editarla y la preparó para ello, pero la intervención internacional y militar que acabó con ese periodo breve de democracia e 1823, volvió a cohibirle para hacerlo. Estuvo oculto tres meses, al saber de las ejecuciones que se estaban llevando a cabo, y sólo volvió a dejarse ver cuando se concedió una amnistía general a los que no habían sido fusilados. Fue entonces cuando le mandó los grabados a su amigo Cean Bermúdez para que rectificase en ellos lo que creyera que se debía rectificar. Pero no se supo más. Goya metió los grabados en un cofre y partió al exilio en Francia. Ese cofre se lo dio a su hijo Javier para que lo ocultara, quien ya de por sí conservaba gran número de los cuadros de su padre al haberlos heredado de su madre hacia años (en realidad se los reclamó a su padre, que entendía que su hijo le despojaba de su obra). Había miedo de que esos grabados fueran motivo, entre otros dibujos y pinturas, de que los Goya fueran represaliados y fusilados, ya que podían recordar esos horrores de la guerra ya no las acciones bélicas de 1808-1814, si no las atrocidades de la represión fernandina de 1814 y la de 1823, aparte de que en el periodo 1820-1823 añadió algunos grabados que criticaban ferozmente la involución social y política que supuso en las libertades el regreso de Fernando VII tras la Guerra de Independencia.

Goya murió en 1828 sin que los Desastres de la Guerra hubieran visto la luz. Javier Goya tampoco los publicó. En todo caso, en 1853 vendió ochenta estampados de ellos a la Real Academia de las Artes de España, ya que a menudo pudo llevar cierto ritmo de vida gracias a estas ventas de cosas de su padre. Pero la Real Academia tampoco quiso editarlo, no lo hizo hasta 1863, a cinco años de que el malestar con Isabel II fuera completo y la Revolución Gloriosa terminara echando a la familia Borbón del Reino de España.

Sin embargo, en 1863 sólo se habían editado ochenta grabados, y estos tan sólo en una única edición. Los ochenta y cinco grabados no se publicaron completos hasta el año 1937, en plena Guerra Civil Española (1936-1939), y tan sólo en la zona republicana. Se hicieron en plena contienda bélica hasta siete ediciones completas. Habían pasado más de cien años desde su creación para que pudieran ser vistos... y, aún con todo, sólo lo vieron los republicanos que defendían la democracia frente al fascismo y el nacional catolicismo del general Franco. Con el final de la dictadura entre 1975 y 1978, estos Desastres de la Guerra, que recibieron ese nombre con la edición de 1863, se revalorizaron artísticamente y se transformaron en emblema pacifista, y rara y curiosamente fotoperiodista sin ser fotografía, siendo motivo constante de exposición cual cuadros de museo... sin ser cuadros.

Ahora están en Alcalá de Henares, puede ser una buena ocasión para verlos en una buena expresiónde todo su esplendor. A fin de cuentas, cuando Goya hizo esta serie probablemente la hizo así porque le era más fácil de conseguir los materiales para grabar que si la hubiera hecho en cuadro. Y más aún, posiblemente no van desencaminados los que le otorgan un valor casi de fotoperiodista, ya que es posible que eligiera la técnica del grabado para estas imágenes porque, no obstante, fue un grabado publicado en un periódico el que le incitó a pintar uno de sus cuadros más famosos: Los fusilamientos del 3 de Mayo o de Príncipio Pío. Efectivamente, esa escena no la vio con sus ojos, si no que la vio en un grabado hoy día conservado aún de un periódico madrileño de la época. Puede que los grabados que hoy se exponen en Alcalá no fueran grabados por casualidad, si no para expresar algo que le impactó visualmente tanto como para valorar esa técnica como la mejor para transmitir lo que veía con veracidad o verosimilitud, que no es lo mismo. Quizá, si hubiera existido la cámara de fotos, hubieramos tenido fotografías de Goya, aunque suene rocambolesco.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

viernes, julio 08, 2011

NOTICIA 956ª DESDE EL BAR: DAN HILLER

Dependent Magazine, ese es el nombre de la revistra donde descubrí esta ilustración de Dan Hiller. Últimamente he ralentizado un poco el ritmo de publicaciones en esta bitácora para el Alto Mando, pero este espía promete volver con ello en breve. De hecho tengo en mi mesa y cabeza unos cuantos papelucos acumulados con información que me parece que debe ser compartida. Lo que pasa es que por mi vida privada van pasando cosas, como un torbellino, y tengo tiempo para escribir, a veces no todo el necesario, pero no tengo la fuerza motivadora de ponerme a teclear. Sin embargo han sido unos días productivos en otras cosas. Supongo que en cierto modo han pasado cosas en mi vida interior, sentimental, que me han hecho ver lo que ya dije a una amiga en contestación a un video musical que me regaló para animarme vía facebook:

"En mi vida particular hay algo que se ha repetido como una gota de agua en la lluvia, algo que ha regresado como un punto en un círculo que da vueltas sobre un eje. Una especie de manzanas de Tántalo. Como si determinado aspecto de mi vida fuera un 'remake' constante en sus modos, sus formas, su contenido... y su resultado. No siempre es sólo cosa de uno mismo. Las circunstancias de la vida marcan a las personas... y a mí tanta repetición de lo mismo, acabo de comprenderlo, hace tiempo que comenzó a hacerme mella, y la mella se está haciendo grieta. Cansancio vital. Vacío Existencial... Pero, como siempre, resurgiré con ácido humor negro."

Y en esas estamos, porque la vida es como esta dama de luto que pintó Hiller, alguien que te atrae por su belleza y misterio, y que te envuelve con sus tentáculos como un cefalópodo, y, ya se sabe, los cefalópodos son las criaturas de este planeta más voraces con las que uno se puede topar. Ahora bien, yo a veces cocino sepias y me las como.

Que la cerveza os acompañe.

lunes, julio 04, 2011

NOTICIA 955ª DESDE EL BAR: PEQUEÑO RELATO

- No abundan mucho personas como usted.
- ¿Taxistas?
- No, quería decir...
- ¿Conversadoras?
- ...Sí, de buena conversación...
- ¿Por qué coge siempe mi taxi, señorita?
- Bueno, ya lo sabe, voy a la casa de mi novio, el doctor Carcaville. Termina su trabajo todas las tardes a las seis y le llamo a usted porque me da confianza para ir con él... Tengo miedo a los desconocidos... ya se lo dije... y usted...
- Un día fui un desconocido.
- Sí, pero...
- ...Pero tengo buena conversación.
- Sí.
- Bueno, tenemos que parar aquí.
- Pero... pero si no hemos llegado.
- Lo sé, pero el coche necesita gasolina. Le llamaré a un amigo.
- Ah, entonces... supongo que tengo que pagarle...
- Ya me lo dará otro día, hoy no hemos llegado a destino y tengo que buscar gasolina para este trasto.

Ella salió del pesado coche modelo de 1946. Era un coche muy basto para ser un taxi, consumía mucho, pero el taxista no quería cambiar de modelo. El taxista salió al ver doblar la esquina a otro taxi de su compañía. Alzó la mano para llamarle, en seguida paró junto a ellos. Le indicó por la ventanilla la dirección y acto seguido le abrió la puerta trasera a ella para que subiera.

- ¿Nos volveremos a ver? - dijo ella parándose con un pie dentro del vehículo y otro fuera.
- Soy un taxista, sólo tiene que llamarme.
- No conozco a...
- No se preocupe. Nunca abandono a mis clientes, hasta que me abondan a mí. Nos volveremos a ver.

Ella sonrió con un brillo en sus ojos y dijo:

-Nos volveremos a ver.

Después, el taxi se alejó con ella a lo largo de la calle hasta desaparecer por detrás de un edificio. El taxista subió a su coche, encendió un cigarrillo y con el cartel de ocupado levantado en el parabrisas, regresó a su casa.

Por Daniel L.-Serrano (Canichu, el espía del bar).


(Este relato tiene registro de autor bajo licencia creative commons, al igual que el resto del blog según se lee en la columna de links de la derecha de la página. De este relato no está permitido su reproducción total o parcial sin citar el nombre del autor, y aún así no estará bajo ningún concepto ni forma permitida la reproducción si es con ánimo de lucro).

sábado, julio 02, 2011

NOTICIA 954ª DESDE EL BAR: JENA

Una vez tuve un tatuaje de jena en el dorso de mi mano derecha. Era broncineo, como dorado. Cubría el dorso en forma de lineas que recordaban un ataurique musulmán. De hecho era una especie de ataurique que venía a recordar un tanto conceptualmente un mundo enrevesado y lleno de vida vegetal. Era muy bonito. Me lo hizo una chica argelina, sería en 1998 más o menos. Yo aún no había comenzado la carrera de Historia en la Universidad de Alcalá de Henares, si no que ese año yo cursaba la de pedagogia en la Universidad Complutense. Fue un año un tanto confuso y revuelto. Habíamos ocupado la facultad de educación reclamando el cese de la masificación de alumnos en las aulas. Hicimos una asamblea gigante de muchas horas, y luego estuvimos haciendo carteles. Sólo habíamos tomado café negro por alimento y las horas pasaban cansadas mientras de algún aula cerrada se oía algún gemido estudiante. Mi desubicación vital en ese momento se confundió con mi desubicación de todo aquello. Entonces vi a la chica argelina haciendo tatuajes a sus amigas y le pedí que me hiciera uno sin conocerla de nada. Me cogió la mano y me hizo un ataurique. Me contó entre tanto una vieja leyenda del Sahara y una tarde tomando té con su familia en una jaima en el desierto. Ignoro que habrá sido de ella, si ya será pedagoga o si cambió de carrera como yo. Ignoro su nombre y no recuerdo su cara. Recuerdo que no hizo preguntas, ni se molestó en saber quién era yo. Me cogió la mano y me pintó aquella especie de ataurique broncineo, me contó una leyenda y me habló de un recuerdo personal de su niñez. Aquel tatuaje duró apenas una semana. El recuerdo aún lo tengo.

Que la cerveza os acompañe.