jueves, mayo 25, 2017

NOTICIA 1705ª DESDE EL BAR: DESDE LAS ENTRAÑAS

Ayer, en Alcalá Cómic, en la Plaza de España de Alcalá de Henares, la editorial Baile del Sol presentó el libro de poesía Desde las entrañas, que se puede adquirir desde ayer en cualquier librería, por ejemplo en la Casa del Libro. La autora es la periodista y antropóloga madrileña Inma Luna, que cuenta ya con nueve libros en su haber, dos de ellos en prosa. Alcalá Cómic se prestó a la presentación del libro porque a pesar de ser un libro de poesía es principalmente un libro ilustrado por la artista plástica alcalaína  Zaida Escobar, de quien por entrevista en esta bitácora ya sabemos que pintó los murales de ese mismo espacio. De Zaida he hablado mucho en esta bitácora, la vez más reciente fue el pasado día 18 de mayo con motivo de la exposición colectiva de artistas La indecisión está tomada, que todavía se puede visitar gratuitamente en la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica. Alcalá Cómic ya había cedido su espacio para participar de una presentación de libro, en ese caso fue el año pasado 2016 para el volumen recopilatorio de los cómic del autor alcalaíno Chechu, Viñetas en caos. Chechu, por cierto, no sólo estuvo en la presentación de ayer, si no que además tuvo la suerte de recibir un premio por sorteo de una lámina con una pintura de Zaida. Siempre es de abrazar y agradecer que un espacio con tanta solera y renombre en el Noveno Arte en Alcalá de Henares se sume a contribuir de la vida cultural permitiendo presentaciones de aquellas ediciones de libros que les atañen. Permiten así dar voz y publicidad a autores y autoras que acercan así y presentan así sus obras en nuestra ciudad. Bienvenida Alcalá Cómic en estas iniciativas que ya tenían librerías convencionales para libros de novela, poesía, Historia y otros.

A raíz de la muerte de mi madre la atención de la casa y del cuidado de mi tío es tan al completo ahora que no pude llegar a tiempo a una presentación a la que deseaba ir desde que Zaida me comentó su proyecto el año pasado. Lo tenía yo bien marcado en mí que iría, pero los acontecimientos han hecho que me perdiera esa presentación. Llegué justo en el momento final, en las firmas de los ejemplares, para hablar con otras personas que acudieron, entre ellas varias de la cultura complutense actual, como Cristina Penalva, Zia Mei, Mario Misas, Chechu, Perker... Compré mi ejemplar y pude disfrutar de su firma por las autoras y de tomar algo con Zaida y otras amistades en el Starway Rock Bar.

Ya he leído el libro, pues son veinte poemas. Pero lo he releído y aún lo tengo sobre mi cama para volverlo a leer, pues hay poemas realmente llamativos, a reflexionar, a recibir a sensación. Otros autores consagrados ya habían escrito libros muy breves de poemas, de alrededor de veinte poemas, el más famoso Pablo Neruda, pero otros como Federico García Lorca también.  En todo caso, Zaida me comentó el año pasado que iba a ilustrar un libro de poemas con la percepción poetica de una poetisa que desconocía. Creo que se han visto en la actualidad en tres ocasiones, pero conocieron sus obras para colaborar en este proyecto. Con el resultado en la mano y el fuerte olor a tinta que desprende el libro, con tonos muy oscuros, salvo la cubierta tapada por las salvas, que es blanca, se podría decir que es más un libro ilustrado al que acompañan poesías. La obra muestra de manera complementaria los textos con las imágenes. Las imágenes no ilustran tanto lo explícito de los poemas, que son textos abiertos a sensaciones propias de autora y lectores, sino que ilustran una sensación que los poemas le han transmitido a Zaida y Zaida lo ha querido transmitir y compartir. Así pues, es una obra conjunta y complementaria donde el mensaje se nos lanza en un todo que compone palabra, imagen e incluso formato de edición del libro. 

Desde las entrañas es un libro muy visceral precisamente. No es la primera vez que Zaida trabaja en un proyecto donde prima lo pasional y lo visceral más primario, de hecho casi todos sus trabajos de los últimos años giran en torno a la búsqueda de llegar a representar lo visceral. Tonalidades verdes esmeraldas oscurecidas, con marcas de aguadas, azules marinos en torno al negro, amarillos que tienden al ocre... Aparecen surgidos de estos fondos caras y cuerpos jóvenes desnudos y femeninos en actitudes de satisfacción, gozo, sufrimiento, recogimiento, todo pasional. La mayor parte de las caras que aparecen tienen los ojos cerrados, pero destaca la media cara surgida de las sombras negras que nos mira con cara como de tristeza acompañando el poema "Epi hemera", o el de la joven desnuda satisfecha de la vida que goza de felicidad tumbada en un campo amarillo en el poema "Y sacudida". No obstante, la ilustración que se nos muestra en la portada, una joven desnuda saltando al vacío, tal vez al agua, pero al vacío, nos da la clave en un primer golpe de vista acerca de que el libro quiere hablar de lo que hacemos pasionalmente, pero también en un arrebato de libertad. Porque, como se nos explica en varios poemas, hay que saltar al vacío, a la nada, a lo desconocido, para poder ser auténticamente libres. Sólo afrontando lo desconocido podemos dar pasos nuevos, y es la novedad lo que nos confiere libertad de actos. Conocernos más, explorarnos más allá de lo que ya conocemos de nosotros, y para eso hay que enfrentarse a uno mismo desnudo, o desnuda en este caso, sin ropajes ni ataduras que nos marquen el rumbo de actuación.

Los poemas de Inma Luna son pocos pero son acertadísimos azotes de realidad, de la realidad visceral que duele porque sabemos que es verdad pero a veces no vamos a ella. Para ser libre hay que ser visceral, pero hay que experimentarlo todo, tocarlo todo, probarlo todo, porque nada ni nadie puede conocernos realmente, en nuestro interior, nuestro ser interior, sólo habitamos nosotros, he de ahí la necesidad de lo visceral para liberarnos. Lo dice la propia autora en varios poemas, por ejemplo en los primeros. Pero, ¿qué somos nosotros? Porque ciertamente nosotros somos un conjunto de decisiones, de acciones, de emociones, de sentimientos, los que nos descubren los demás, haciéndonos libres, como dice un poema, o cuando queremos que los demás nos ahonden, o exponernos desde nuestros adentros como pura carne, todo dicho en los poemas, pero, como dice en "Analítica", hasta lo que forma nuestro ser, nuestro espíritu, nuestra esencia, depende de lo material, de nuestra sangre, de nuestra carne. Todo está inscrito ahí. De algo sin pensamientos propios que nos forma y corre por nuestras venas. Ya Vicente Aleixandre había hablado de esto mismo en varios poemas de uno de sus libros más maduros, o incluso lo había rozado Miguel Hernández en su poema "Para la libertad", donde los órganos, como en una carnicería, se dan al cirujano para la libertad, para formar al individuo libre, para darle otra oportunidad de vida. Inma Luna, hablando sobre el tema, se pregunta precisamente sobre esto y razona que al final toda pasión que nos da nuestro ser existe y es sólo por la materialidad de los elementos de nuestra sangre y órganos, somos materiales, al fin y al cabo, a pesar de que la libertad sea algo de orden ideal, espiritual. Ahí está lo maravilloso y ahí se plantea ella si nuestra sangre escribe en nosotros nuestra historia como personas.

"Estuve tantas veces a punto de brotar / que nunca fui capaz de darme cuenta", dice en el final de "Epi hemera". Ahí está una de las esencias del libro: hay que permitirse a uno mismo poder brotar. Hay que concederse atreverse a enfrentarse a lo desconocido. El mensaje aparece en innumerables obras literarias y religiosas de la Humanidad, sin ir más lejos, en la parábola de los hijos a los que un padre deja al cuidado de su hacienda, en el Nuevo Testamento. Inma Luna lleva el mensaje al punto exacto y doliente en el que le dice al lector: la vida es aquí y ahora, lo que no vivas, no lo vivirás. Vive. Y es que la cuestión es que la amenaza constante de desaparecer, de desaparecer para siempre, de irse por un desagüe, como el agua de la ducha, es una constante que sabemos que ocurrirá y nunca sabemos cuándo será, por eso no es que haya que estar alerta, lo que hay que estar es vivos, vivir la vida. Lo dice en "Fuga". "Las vidas son los ríos que van a dar a la mar", dijo Jorge Manrique en el siglo XV, y en el siglo XXI el agua va canalizada de los desagües al mar. "No soporto ni el silencio ni el ruido / y temo las inundaciones", dice Inma Luna en el mismo poema.Y sin embargo, hay que empaparse de la vida, porque como dice en el último poema, podemos tumbarnos en la oscuridad de la noche y observar los innumerables fuegos vivos de las estrellas titilando, y nos darían ganas de abrir de un tajo el cielo para que nos caiga entero encima, para empaparnos de la vida, para sumergirnos de ella, que nos atrape o que nos aplaste en la travesía de esta noche en la que vivimos.

El libro merece la pena. Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, mayo 21, 2017

NOTICIA 1704ª DESDE EL BAR: SCHULTEN EN NUMANCIA

"En esa serie de pueblos valerosos ocupan honroso lugar los habitantes de las montañas españolas, cuya guerra de independencia contra Roma se prolongó durante ciento cincuenta años, en tanto que la resistencia de los galos duró sólo diez... las tribus hispánicas de la montaña han estado siempre en lucha renovadamente frente a Roma, mientras que los habitantes de las ricas costas de Levante o de Andalucía prefirieron la paz... Este amor a la independencia ha persistido en la península hasta la fecha actual. Es gloria eterna de España el que, casi sin ejército y sin gobierno, fue la primera en abatir la tiranía napoleónica dando con ello un ejemplo a Europa entera. Como los numantinos y los saguntinos dos mil años antes, así en 1809 resistieron los españoles de Zaragoza y Gerona casi hasta el último hombre y, al igual que en la antigüedad, también las mujeres tomaron parte en el combate."

(Adolf Schulten, Historia de  Numancia, 1933.)

Numancia es uno de los capítulos recurrentes en la historiografía española y sobre España, a pesar de que cuando ocurrieron los sucesos de Numancia, España no existía ni como Estado ni como nación ni como país. Había en España una serie de pueblos de origen íbero, celta y también de mezcla celtíbera a los que sumar la presencia de pueblos de fuera de la peninsula, como griegos, fenicios y cartagineses. Fue precisamente la conquista cartaginesa de la península que forzó a reforzar lazos confederales entre las tribus y la intervención de la República de Roma en lo que fue la Segunda Guerra Púnica. Los romanos no abandonaron el territorio, cuestión que algunos pueblos íberos ya habían advertido a los otros a modo de temor de que las actividades bélicas de Roma no tenían que ver tanto con una ayuda contra Cartago como con el inicio de la conquista para anexarlo a los propios territorios romanos. La complejidad del choque de hábitos, culturas, formas políticas diferentes y otras cuestiones requiere de cierta complejidad y extensión que no vienen al caso en esta bitácora. La conquista romana de lo que sería Hispania duró doscientos años, fue el territorio que más tiempo les costó someter, aún así algunos pueblos del norte nunca fueron totalmente romanizados. De las provincias interiores de lo que fue el Imperio Romano, fue la única que mantuvo una legión militar permanente en lo que con los siglos será el territorio y ciudad de León. Sea como sea, la resistencia de la ciudad de Numancia frente a Roma está inserta justo después de la Segunda Guerra Púnica, cuando comienza la guerra de los pueblos ibéricos contra la invasión romana. En el año 153 antes de Cristo los romanos atacaron la ciudad de Segreda, aliada de los numantinos, lo que hace que Numancia entre de lleno en una guerra que dará otros nombres épicos para lo que después será la construcción de España, nombres como Viriato, Indíbil o Mandonio. Durante veinte años los numantinos pusieron en jaque a las tropas romanas, que hasta ese momento tenían una fama de invencibles que estaba siendo cuestionada, lo que animaba a otros pueblos conquistados o por conquistar a resistirse contra Roma. En el año 134 antes de Cristo Roma mandó al general Escipión "el Africano" con la orden de destruir la ciudad de Numancia. Escipión, gran estratega, estudió a fondo todos los acontecimientos militares ocurridos con los numantinos y decidió como la mejor estrategia sitiar la ciudad y asediarla impidiendo las entradas y salidas de la ciudad y que les pudiera llegar agua o comida. Construyó alrededor una red de torres, fosos, empalizadas y asentamientos militares desde donde atacaban la ciudad. Después de más de un año de resistencia, en el 133 antes de Cristo, los numantinos decidieron suicidarse en masa y destruir la ciudad ellos mismos antes que rendirla y entregarla a Roma o que ser esclavos de Roma. Este suceso ha sido contado, utilizado y reinterpretado múltiples veces a lo largo de la Historia para construir una especie de identidad de esencia española y otorgar lógica a un Estado llamado España. Dependiendo del siglo y del momento histórico se transmite el conflicto bélico de Numancia con una u otra interpretación en auxilio de esa construcción de la idea de España que pretende el grupo de personas o la persona que usa de este hito.

Numancia, situada en el cerro de la Muela en la provincia de Soria, fue una ciudad bien conocida en la documentación histórica, pero en los últimos años del siglo XIX y primeros años del siglo XX sus restos arqueológicos eran apenas conocidos, por tanto faltaba a todo aquel conocimiento los datos que podían aportar los restos materiales del lugar. Entre las dos y tres primeras décadas del siglo XX un arqueólogo e historiador alemán, Schulten, llegó a España dispuesto a excavar y estudiar en profundidad la ciudad, junto a otros arqueólogos españoles. Descubrieron la existencia de una gran riqueza de restos de construcciones numantinas y romanas, así como una gran cantidad de objetos, muchos de ellos de carácter bélico. A toda la bibliografía escrita sobre Numancia a lo largo de dos mil años se le sumó los escritos de Schulten sobre sus hayazgos y conclusiones reflexivas sobre Numancia y lo allí ocurrido. Se publicó por primera vez su obra al respecto en 1933, en Münich, en una Alemania donde el partido nacionalsocialista (nazi) de Adolf Hitler accedía al poder y comenzaba a aplicar desde el gobierno sus teorías sobre su creencia de la superioridad racial germana. En España la Segunda República usó del mito de Numancia durante la guerra civil para expresar la resistencia contra el fascismo, sobre todo de la ciudad de Madrid, con el frente de batalla en sus límites, y para remarcar la idea de una nación española que combate la llegada de tropas extranjeras con ideas y costumbres no propias de los españoles. La victoria precisamente del fascismo y del nacional catolicismo del general Franco hizo paradójicamente que Numancia se reinterpretara precisamente en esa segunda acepción de un pueblo español que combate lo extranjero y sus costumbres, en referencia al comunismo e incluso a las formas democráticas anglosajonas y francesas, pues a la vez usaron de Numancia, de otros héroes de la antigüedad y de los visigodos como forma de justificarse y aproximarse al gobierno nazi, al tratar de defender una idea de los españoles como raza afín a la germana, cosa que no cuajaba en los teóricos del nazismo alemán, sin embargo, se mantuvieron relaciones para explorar esta vía. No es de extrañar que la obra de Schulten se reeditase en España con prólogo de Bosch Gimpera en 1945, año que, por otra parte, el nazismo cayó. 

Cuando Schulten trabajó en las excavaciones de Numancia en los primeros años de la década de 1900 procedió a una de las costumbres arqueológicas del momento, llevarse las piezas que le parecían más interesantes a su propio país. Por lo que muchas de las piezas encontradas pasaron el siglo XX y lo que va del XXI en un museo alemán del que nunca salieron. Ahora, en estos meses, el Museo Arqueológico Regional de Madrid, en la Plaza de las Bernardas en Alcalá de Henares, está realizando una exposición temporal sobre los trabajos de Schulten en Numancia y parte de aquellas piezas que se fueron a Alemania y nunca salieron de allí han sido prestadas sólo para esta exposición temporal. A estas piezas cedidas se le suman otras del Museo Arqueológico Nacional y de un museo interpretativo que se encuentra en la propia Numancia, hoy ruinas visitables para los turistas. Le acompañan planos, mapas, libros, cuadernos de notas originales del propio Shulten y otros y fotografías de cierto valor historiográfico, aunque poco llamativos en lo artístico. Es la primera exposición de esta embergadura y monotemática sobre Numancia. Se puede visitar gratuitamente.

Hay una gran cantidad de puntas de lanzas romanas, regatones, monedas, cerámicas, fíbulas, brocados, espadas, material médico de la época, etcétera. Su valor, vuelvo a insistir, es más materil histórico que artístico. Con un buen guía, o al menos yendo con alguien informado, se puede aprender mucho de las culturas numantinas y romanas, así como de cómo era la arqueología de comienzos del siglo XX, atendiendo a los detalles materiales de estos objetos y tratando de pensar su porqué así y no de otro modo. Lamentablemente las cartelas que acompañan los objetos responden muchas cosas generales de aquella excavación, pero obvia o da por sabido las particularidades y detalles de estos objetos, dejando a un visitante que no conozca la Historia a través de sus objetos o bien con preguntas por resolver o bien con una sensación de haber asistido a la exposición de un montón de hierros que guardan cierto morbo por cuanto hace dos mil cien años entraron en combate, herirían y matarían. No es mi caso, como historiador y como archivero he disfrutado de la exposición, pero sí conozco personas que tras verla se encontraron algo desilusionadas al no comprender ni saber interpretar tal ingente cantidad de puntas de lanza romanas y sus regatones. 

A esta exposición la complementa otra de carácter artístico situada en la sala de exposiciones de la Capilla del Oidor, en Plaza de Cervantes. Se trata de esculturas creadas por Sara Giménez tratando de imitar figuras y formas celtíberas en torno a Numancia, con inspiración y basándose en los restos arqueológicos de los celtíberos en la zona. 

Realicé la visita a la exposición entre mis muchas actividades del 9 de mayo, el día anterior a la muerte de mi madre. Tenía pendiente escribir sobre ella. Pensaba escribir de esta exposición pensando sobre el fenómeno de la guerra en relación a la creación de identidades nacionales. Pero la final la muerte de mi madre y el retraso en la escritura de esta reseña me ha hecho escribir algo más formal. Más aburrido. La guerra supone un desperdicio de vidas.

jueves, mayo 18, 2017

NOTICIA 1703ª DESDE EL BAR: LA INDECISIÓN ESTÁ TOMADA

La indecisión está tomada, ciertamente. Son tiempos de incertidumbres y eso crea indecisiones que han de desembocar en algún tipo de decisión. Buenas, malas, acertadas, desacertadas, dolorosas o no, hay indecisión pero la obra apremia a decidirse o el tiempo decidirá por ti. 

Un día antes de la muerte de mi madre, el martes 9, tuve un día muy repleto de actividades desde el mediodía hasta entrada la noche. Una de aquellas actividades era la asistencia a la inauguración de la nueva exposición de la Sala de Exposiciones Santa María la Rica, en la calle Santa María la Rica de aquí, de Alcalá de Henares. Allí hay otras exposiciones curiosas, como por ejemplo la recreación de la vida del cardenal Cisneros con muñecos de Playmobil, pero esta exposición en concreto se muestra en la Sala Kioto 1998, y se podrá ver de forma gratuita hasta el 4 de junio. En la inauguración estuvieron una parte de los artistas participantes, algunos de Madrid capital y otros de Alcalá de Henares. Gente joven del Arte actual que en parte habían coincidido como grupo en su formación en el pasado y en parte eran, otros, gente de la escenografía teatral. Cada uno había evolucionado en su camino con sus estilos, técnicas y temáticas, pero a todos les reunía, aparte del pasado común y la amistad, ese hecho de todo creador: la indecisión a la hora de tomar decisiones que den forma a lo que estás creando. La búsqueda de un sentido, o de una dirección. Por ello el cartel sacado de la ilustración de María González es bastante sugerente como concepto ilustrado de esta exposición colectiva: dos lapiceros hechos un nudo entre sí. Algo similar se me ocurrió de pequeño con un bolígrafo, pero aquí está mejor representado a grafito y lápices de colores. 

El martes 9 sólo pudieron acudir una parte de los creadores, estuvieron presentados y acompañados de María Aranguren (PSOE), Concejala de Cultura. En todo caso, menos oficial pero no menos importante, todos los artistas estuvieron presentes en la sala el sábado 13 para presentar en persona sus obras a los asistentes y celebrar tanto la exposición como su reencuentro. Yo estuve invitado, pero la muerte de mi madre me tenía absorbido, aunque para ese día ya estaba en su columbario. Todos los autores son: Ana Alonso, Zaida Escobar (que tenía un peso importante en la consecución de este espacio), Rocío Fenoy, Nuria Henríquez (que le dio un gran esfuerzo y dedicación para lograr tal evento y reunión de creadores en un proyecto común como era este), Celia Millán, Rocío Peirano, Paula Zequeira, Miguel Ruz, Miguel Zamorano, Ángela H. Haller, Marcos Carazo, Mario Jiménez y María González.

La indecisión puede llegar a ser tal que a veces nos puede provocar no llegar ni a poder decidirnos a poner nombre a nuestra obra. Algo nos atasca y hace que la dejemos tan libre a interpretación que pueda ser todo válido a ojos del creador y del espectador. Es el caso por ejemplo de la obra de Rocío Fenoy, realizada con gofrado, pegado y collage. Mi mente tendía a completar una forma, quería ver muebles de papel en esta obra que transciende las tres dimensiones, pero en realidad eran cubos incompletos y tiras de papel que no se sabe muy bien a dónde llevan. Lo curioso es que pese a lo indeterminado de la obra, lo incompleto, la autora estuvo retocando las tiras de papel incluso en la inauguración ante mí mismo. La indecisión era, pues, total. Y eso es parte obvia del proceso creativo. es algo necesario. La inconformidad, la indecisión, siempre el retoque, pero al final la necesidad de darlo al público de algún modo. En este caso le da al público la generosidad total de la libertad interpretativa a costa de la decisión de dotarle de falta de decisiones, o quizá de decisión precisa de indecisión. 

La indecisión es como un laberinto, y así lo ha visto también en Décalo Paula Zequeira con una técnica mixta. A mí me interesó esta ilustración porque me recordaba algunas de las obras de la psicodelia de los años 1960. Laberintos procelosos de formas y vegetaciones en este caso, con trazos limpios pero a la vez enrevesados. Blancos sobre negros manchados de formas de colores, y las personas que se desdoblan o que en sus movimientos ellas mismas crean sus laberintos. Y es eso la indecisión, el laberinto que uno mismo se crea y por el que se mueve tratando de encontrar la puerta, a veces cerrada, a veces abierta, a veces oculta, a veces clara.






 Los papeles recortados formando formas y dimensiones  de Miguel Zamorano, como por ejemplo en Donde me lleve el viento, tambien me recordaba a creaciones de los años 1970 y 1980. Lástima que a la pureza de su blanco se le haya colado el reflejo de la sala en el cristal que lo cubría. Como sea, en esta obra me parecía curioso como una persona que abulta apenas es una línea en su sombra, como un trapo de bandera ondeada, y un  pequeño árbol simula en su sombra un gran árbol. Reflexiones. 


Zamorano explicó un poco su obra, aunque sin duda de él, algo que me gustó mucho, fue su poema en el catálogo de la exposición. Resume bien esos cuadros de blancos impolutos con formas recortadas en dos dimensiones. Pero ese poema, muy sencillo en su composición y aparentemente ceñido a la temática expositiva, me hace pensar en un transfondo más profundo y transcendente, esa lucha casi metafísica de las vidas cotidianas contra esos grandes espacios desconocidos que día a día hay que atravesar con decisiones que a veces son no tomadas, aunque deseadas, e ahí el mundo total del último verso, que con cierta gracia esconde una transcendencia severa y profunda de un conflicto interior de la persona, de toda persona. La decisión por tomar y no tomada, pero no por desconocida, si no por otras causas. Los temores, la indecisión. Lo desconocido y el viaje en ello.

Como una Alicia ante el espejo,
observo el mundo del lado inverso,
trazo, tacho, borro y empiezo,
no doy con el fin de este verso.

Tropieza mi pensamiento,
palabra que fluye muda,
no sé si afirmo o disiento,
lo que tengo es una duda.

Tal vez me atreva atravesarlo,
daré ese paso de brontosaurio,
olvidaré toda flaqueza,
¿veré a mi trazo ser certeza?

Por Miguel Zamorano


En otro cuadro a lapicero de María González, La indecisión está tomada, aparece una especie de fantasmita que es en realidad una persona repetida diversas veces sobre sí, en sí, y dentro de sí, colocada a la altura del corazón, de los pulmones, de la cabeza, del estómago. Las indecisiones a veces no son algo racional, aunque lo racional intervenga. Lo visceral es algo consciente y está presente como un espectro. No es algo ageno a uno mismo. Y en paradoja y en error, también en este cristal se coló mi reflejo, y he ahí que yo me declaro en indecisión. También pueden transformarnos las indecisiones en búhos, sin dejarnos dormir. Algo de búho tiene la figura que nos muestra María.






Zaida Escobar en una especie de autorretrato tríptico evoluciona de un lío de lineas embrollado a otros dos cada vez menos embrollados, pero a la vez embrollados aunque dando forma a su cara. Principio, nudo y desenlace en lápices de colores. Eso somos en buena parte todos, ¿no? Y si no fuéramos así no seríamos todo lo humanos que somos. El ser humano está ahí, en su capacidad de manejar su intelecto, y ese intelecto se ve forzado a tomar decisiones, a menudo son sencillas, pero a menudo también son de una complejidad que nos embrollan casi como a nube de tormenta.  Somos indecisión y decisión, y eso nos crea un diálogo interno y una discusión con nosotros mismos. Eso nos forma como personas. Vidas intensas o no intensas, todos pasamos por ahí.

Procrastinar, postergar en el tiempo algo que podríamos hacer ya. Lo ha sabido ver Nuria Henríquez a tinta e hilo. La mesa de trabajo, la de tomar decisiones, abandonada mientras miles de tareas que distraen son efectuadas por uno mismo alrededor de la mesa. Esa es una parte importante de la indecisión. Lo que sabemos que pudiera ser determinante suele provocar que tendamos a la procrastinación. Miedo a lo desconocido, o miedo a perder lo conocido, miedo al resultado, o deseo de mantenerse en la creación. No se conocen las respuestas de los resultados, o quizá se sabe bien cuál será la respuesta. Este cuadro es la paradoja a reflexionar sobre nosotros y algunas de las indecisiones. 

Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, mayo 14, 2017

NOTICIA 1702ª DESDE EL BAR: LA SOLEDAD DE LOS OSCUROS PASILLOS DEL ALMA

En la tarde del 11 de mayo descubrí la primera flor de la planta del dinero que este año, por tercer o cuarto año consecutivo, florece en esta planta que era de mi madre, pero que en los últimos años la cuidaba yo. Le gustaba mucho a ella lo grande y hermosa que había logrado que estuviera. Y le gustaba mucho cada primavera de estas últimas primaveras ver que florecía. Le gustaba en las primaveras ver florecer a nuestras plantas. Su planta del dinero floreció posiblemente en torno al día 10, día en que por la mañana ella murió. Que la tierra le sea leve. Fue incinerada aquel día 11.








Era 2009 cuando yo trabajaba de técnico y vigilante medioambiental para el ayuntamiento de Alcalá de Henares cuando mi madre llegó un día de la compra y me sorprendió con un regalo inesperado a raíz de los consejos y cosas que yo le iba contando para mejorar el cuidado de sus plantas, o sobre la fauna y flora de Alcalá, cosas que aprendía en el trabajo. Se trataba de mi primera planta propiamente mía. Un cactus. Este creció bastante, aunque es pequeño, y nos florece todas las primaveras. Sus flores duran pocos días, y mi madre siempre quería verlas. Ninguno nos las queríamos perder. Este año dio una gran cantidad de flores, en la misma maceta pintada por una niña vecina nuestra, casi familia, que mi madre quería como a una nieta, tal como a toda esa familia se las quiere como nietas, hijas, hermanas... Aunque no lo sean. Aquella niña que pintó la maceta es hoy una adolescente, y allí estuvo también. Los capullos empezaron a salir a principios de mayo, y florecían el día 10. La fotografía es del día 12, cuando la juntamos con mi padre y abuela con un retrato de Reina, su amada gata. Pudo haber visto estas flores, pero yo andaba atareado con los estudios de oposición y los cuidados del tío Félix. No sé si llegó a verlas este año, si lo hizo, no lo hizo conmigo aún. Siempre las veíamos juntos y hablábamos un rato de ellas y sus pocos días de duración. Este año están durando más días, aún las tiene y le han salido más capullos para florecer.


Volvamos al día 10. Yo hice la vela de la noche de aquel día al 11. El día 10 amaneció fresco, pero con cielo azul y soleado. En mi casa ocurría lo que ocurría, mientras en la misma calle y en la misma hora un coche atropellaba a un niño que cruzaba suelto de la mano de su madre por un paso de cebra. Coincidencias del destino extraño. Hacia la tarde se levantó más frío y se encapotó el cielo. Por la noche el cielo era oscuro, lleno de nubes de tormenta sobre el lago del cementerio jardín que Alcalá de Henares tiene en el monte Gurugú. Tenían las nubes una panza rojiza hacia el fondo, recortado de las siluetas de los árboles, de vez en cuando algún toque blancuzco de una luna llena o casi llena. Dos relámpagos enormes se dejaron ver al fondo. Cuando estaba a solas con mi madre estallaron dos tormentas que sonaban fuertemente y los patos y gansos del cementerio se quejaban juntos en un quejido que casi urgía a salir a ver qué se podía hacer por ellos. Pero a veces lo que urge a hacerse no es posible hacerlo. 

"Todo pasa y todo vuelve / pero lo nuestro es pasar", escribió en un poema Antonio Machado. "Las vidas son los ríos que van a dar a la mar", acertó Jorge Manrique. Así pasé yo el río Henares en el camino del cementerio por el puente viejo. Un ritual íntimo y de significado personal desde la muerte de mi padre en 2003, a quien mi madre tanto quiso. También allí había patos, unos pequeños que seguían en su nado a la madre. Aquellos fragmentos de poesía los leí en las palabras públicas que le dediqué en su sala de velatorio ante todas aquellas personas que quisieron estar en ese momento. Fue tras la misa. Hubo quien fue a la misa y hubo quien fue a mis palabras, hubo quien fue a las dos cosas. Recité también un poema de Leopoldo María Panero, uno de uno de sus dos últimos libros, póstumos, pues los compuso a sabiendas de que estaba terminal. Se desprendía en él la desesperación y reflexión de quien sabe que se muere y no quiere morir, ante el desasosiego de la nada. Dije algunos recuerdos sobre mi madre en torno a mi poesía y a mí respecto a nosotros dos. Nunca vino a ningún recital mío, salvo a un recital de intermedio de un festival de rock, en la Plaza de Astrana Marín, la Capilla del Oidor. Leí un poema que le compuse aquella noche, pues he compuesto en sus velatorios un poema para cada una de las personas queridas y cercanas que se han muerto, sobre todo desde 2003, la muerte de mi padre, que no han sido pocas, algunas más jóvenes que yo. Os comparto el poema. Fue aquel mi recital más reciente e improvisado. Un recital muy breve, de recuerdo y dos poemas. El mío tal vez no sea recitado nunca más, o tal vez sí. En principio sólo fue recitado esa vez, y tal vez no proceda ser recitado otra vez, aunque sea publicado. Fue mi recital más breve, esta vez sin la guitarra de mi buen amigo Sergio Corbacho, que no pudo ir al funeral.

Cuando a mi madre le dio el primer ataque grande de salud y fue hospitalizada dio la coincidencia de nacer la hija de una amiga mía en el mismo hospital. La segunda vez que ocurrió otra amiga coincidió igualmente dando a luz a otra niña. Y la penúltima vez que la hospitalizamos, por tercera vez otra amiga más dio a luz un niño. Tres veces y tres coincidencias exactas. Mismo día, tres nacimientos. El día que murió, en la misma calle y hora atropellaron a un niño. Una rosa rosa mira por la ventana de mi salón estos días. Era de una de las coronas de flores. Le acompaña una ramita de palma. Una vida se fue y tres nacieron, y las flores que también nacieron nos dicen que es primavera, cuando la vida más viva está.


La soledad de los oscuros pasillos del alma

Desde los oscuros pasillos del alma
una nube blanca en el cielo negro,
roja su panza de lluvia devora ánimas,
envuelve mi carne hasta el hueso.
Tremenda voz de la jabalina incrustada
en el pecho deshecho
que lucha entre el ser y la nada,
querer ser y no ser nada;
arena del reloj que nos hunde los ojos
ante la incapacidad de nuestras manos
para asir del pecho a la vida,
para a pulmón partido pedir que no se vaya,
aunque como un caballo sin bridas
se nos desboque y tire sin nadie que nos levante,
y como el niño de ayer
sólo poder decir "madre",
a la espera de la vida,
esa que nos fue concebida.
"Madre",
siempre como la palabra mágica
que nos recuerda nuestro inicio,
 y lo invoca,
pero no ahuyenta a la jabalina.
Temblor de metales que al sonar
proclama "madre",
apareciendo como un rumor
en crecimiento de la niebla
repleta de millones de madres,
flores blancas,
temblor de corazones,
y el ave
que nos sobrevuela
como un ángel que creemos que dice "madre",
pero sólo nos vigila
para cuando sólo seamos carne,
 y lo demás:
vigilia.

(Por Daniel L.-Serrano "Canichu", 10 de mayo de 2017, velatorio de mi madre, Dolores Páez García, Loli, dedicado a ella, cementerio jardín de Alcalá de Henares.)

En 2012 tuve la suerte de poder asistir al concierto que se realizó en la Catedral Iglesia Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor, de Alcalá de Henares, dedicado al Réquiem que compuso Mozart, del cual hablé y expliqué sus pormenores de composión y culminación póstuma en la Noticia 1066ª. El concierto lo ofrecía la Sociedad Lírica Complutense, con arreglos de una amiga personal mía, a la vez pareja de un amigo que lo es desde que íbamos a la guardería juntos, allá en los tiempos en los que apenas habíamos aprendido a andar y a usar las pinturas, ella es Conchi Díaz, la cual también fue una de las voces principales de aquel concierto. Ellos estuvieron, como no podía ser menos, en el entierro, y me parece indicadísimo cerrar esta entrada de dedicatoria con un fragmento de aquel concierto, con el Rex Tremendae. Saludos a todos y que la tierra le sea leve.


 
(Este poema está acorde aley de la propiedad intelectual del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y teniendo además registro de autor bajo licencia creative commons, al igual que el resto del blog según se lee en la columna de links de la derecha de la página. De este poema no está permitida su reproducción total o parcial sin citar el nombre del autor, y aún así no estará bajo ningún concepto ni forma permitida la reproducción si es con ánimo de lucro sin autorización expresa del autor).

domingo, mayo 07, 2017

NOTICIA 1701ª DESDE EL BAR: LOS PASEOS MATUTINOS

Hace una semana que no os traigo nada nuevo por la bitácora. Por un lado es el estudio de la oposición. Por otro lado es un poco de dejadez personal. Algo de desánimo. La falta de unos ingresos estables, de un trabajo, de un presente, de un futuro. He estado en algunos eventos sociales de mis amistades, pero la cosa es que en general por diversas cuestiones tengo algo de desánimo. Por las mañanas busco trabajo, estudio la oposición, asisto las necesidades de mi tío cuando se levanta... a veces paseo antes de la hora de que se levante. Está bien vivir cerca de una zona verde y ver el Cerro del Viso y las ruinas de Complutum. Hace poco han abierto a visita la reconstrucción de lo que quedaba de la Casa de los Grifos. Traté de ir a verla, a sabiendas de que allí no había nada levantado, lo que hubiera estaba caído bajo tierra, así que lo que se puede ver ahora tiene mucho de albañilería actual con los restos y la hipótesis arqueológica de lo que allí hubo. Se supone que era la casa de alguien importante del Imperio Romano, tal vez dueño de alguna de las termas o de los negocios del foro. Contiene restos de pinturas y ciertos lujos decorativos. Sin embargo, no pude verla, al ayuntamiento o a la Comunidad de Madrid se le ha ocurrido la idea de que sólo se puede visitar mediante cita con la oficina de turismo, pues quieren que sólo puedas conocer la versión del guía del ayuntamiento sobre esos restos, cuando hubiera sido más útil combinar esa opción con la de una visita normal donde el visitante pueda leer una cartela y juzgar con su criterio. Me da pereza de momento solicitar tal cita. 

Cerca de allí, en el Paseo del Juncal abrieron en diciembre pasado una churrería llamada LYM. Es un negocio familiar y son gente muy amable y muy sociable. Me gusta el trato que dan y las ideas que le dan al negocio. Hace muchos años, cuando yo era niño, en los años 1980 y parte de los 1990, allí existía una churrería anterior. Mi padre a veces nos compraba porras y churros en ese lugar. También había un kiosco de prensa, pero este cerró y lo quitaron. Y también cerró aquella churrería, que pasó a ser un bar de corta vida y luego un negocio cerrado por muchos años. Así que es agradable que vuelva a ser una churrería. A veces me da por desayunar allí antes de atender los asuntos de la casa, y los de la oposición y la búsqueda de empleo. Los sábados regalan pan con los desayunos, lo hacen ellos mismos. Es agradable.

Intentaré escribiros tratando de contaros algo interesante dejando pasar menos tiempo. Son temporadas. Pero es cierto que necesito ingresos estables de un trabajo que además me haga sentir útil, realizado. Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, mayo 01, 2017

NOTICIA 1700ª DESDE EL BAR: EL DESMOVILIZADO 1º DE MAYO

Este 1º de mayo de 2017, Día del Trabajador, tiene en España el lamentable dato de ser el año que los trabajadores se rindieron. Al menos de momento. La lucha obrera por sus derechos parece paralizada. Hace unas semanas se nos informaba en los medios de comunicación que las estadísticas oficiales del Estado registraban que de lo que va de 2017 es el año con menos huelgas convocadas y secundadas. Una trayectoria que viene dándose desde el año pasado, 2016, si bien el número de trabajadores secundando huelgas ha ido disminuyendo desde el año 2012. El periodo 2016-2017 es el periodo con menos protestas sociales en toda la Historia española desde el final del franquismo a mediados de los años 1970, y además, las menos secundadas. Un dato que contrasta drásticamente con la paradoja de que el periodo 2011-2013 fue el periodo que más huelgas, protestas sociales y manifestaciones han habido en España desde precisamente el final del franquismo, en la Transición. Descontando las manifestaciones y protestas que no implicaban huelgas en los años de las décadas 2000-2010, o sea, sin contar las protestas estudiantiles, el "No a la guerra", la movilización contra la contaminación y gestión del caso del petrolero "Prestige", las manifestaciones por el 11M, las del 15M, las provocadas a favor y en contra del aborto, las de la visita del Papa, las del matrimonio homosexual, las de las mareas sociales, las de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y otras, quedándonos tan sólo con las movilizaciones de huelga laboral tenemos esa paradoja de datos de haberse convocado un gran número de ellas desde 2011 y no haber sido secundadas porcentualmente por una gran cantidad de trabajadores, cosa que no quita para que a las huelgas generales de 2010 y 2012, o las movilizaciones mineras y otras, acudieran desempleados en apoyo de aquellas huelgas. 

También los convenios laborales desde el periodo 2012-2013 han ido a la baja a causa de la reforma laboral hoy día en vigor, la del Partido Popular de 2012. Más allá, el sueldo medio anual se ha atascado desde 2007, después de que desde 1976 siempre había ido en aumento, A ese freno al sueldo que se vive desde 2007 se le ha de sumar una progresiva pérdida de poder adquisitivo. Buena parte de estas cifras se pueden consultar en la edición en papel del periódico El Salto de este mes de abril recién acabado, en el artículo "No está de moda convocar huelgas"

La media nacional de desempleo a finales de marzo pasado se situaba en el 18'63% de la población española en edad laboral, siendo Extremadura, Andalucía y Canarias las comunidades autónomas más afectadas. Desde el comienzo de la crisis económica en 2008, fueron los años 2011 a 2013 los que peores cifras de desempleo han tenido. Si bien el pico en alza del año 2010 era algo inédito y considerado muy grave por entonces que todavía no se había vivido ese periodo 2011-2013. A partir de ahí, del 2013, el número de parados va bajando, pero aumenta estrepitosamente el número de trabajadores temporales y los salarios sufren mayores recortes, al igual que los derechos laborales a causa de la reforma laboral de 2012, y los convenios sectoriales van caducando y cesando en perjuicio de los trabajadores y en favor de las cifras de las grandes y medianas empresas. Se puede consultar en Mercado, suplemento económico de los domingos del diario El Mundo, en el artículo "El PIB supera la crisis, la sociedad no". En ese mismo suplemento se encuentra la más lúcida de las visiones de la actualidad de la crisis, analizada por Lucía Méndez en "El grito de la generación que va a vivir peor". Allí, muy acertadamente, se analiza cómo se ha soportado a la crisis gracias a los ahorros y ayudas de padres y abuelos, a costa de no crear la propia familia, no tener la propia casa, tener trabajos de uno o tres meses de año en año o en más tiempo, recibir sueldos ínfimos, etcétera. Se ha creado un caldo de cultivo de protesta que si bien sorprende en algunos resultados electorales, estos no sorprenden nada en la calle misma. En el día a día. La pregunta es, cuando los ahorros de padres y abuelos ya no puedan ayudar, ¿por dónde va a estallar todo? Atendiendo a los ejemplos de la Historia, no hay olla a presión que tarde o temprano no suelte todo su vapor a presión acumulado. O en otras palabras: no hay acción sin reacción, tarde más o menos en saltar. Por ello la cuestión ya no es sólo cuándo, si no cómo. 

El socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem, presidente del eurogrupo de la Unión Europea, comentó el pasado marzo que los problemas económicos de la Unión eran por culpa de los países del sur de Europa, a los que nos acusó de gastarnos el dinero en mujeres y alcohol, dijo literalmente. A la hora de pedir perdón por una visión xenófoba de la economía europea no mejoró el mensaje. Dijo que dijo lo que dijo a causa de su educación religiosa jacobina, que le impide mentir. Así pues sabemos que algún socio europeo nos mira con su xenofobia y su racismo y se cree tocado por la gracia divina de la posesión de la verdad al acusarnos de vicios sexuales y etílicos capaces de arruinar al continente entero, sin asumir ni una sola responsabilidad de las recetas económicas ultraconservadoras que se han tomado por unas instituciones europeas que en 2007 estaban mayoritariamente en manos conservadoras y en 2017 siguen en las mismas manos, votadas y elegidas por los propios europeos y a menudo auxiliadas en sus intenciones por los socialdemócratas, razón por la cual quizá explica en parte el derrumbe de los partidos socialdemócratas en las más recientes elecciones estatales de Europa. Partidos socialdemócratas que después de la Segunda Guerra Mundial olvidaron sus objetivos iniciales de finales del siglo XIX y principios del XX y los cambiaron por los del Estado del Bienestar a los que tanto se abrazaron los de los Estados europeos durante la Guerra Fría. Los trabajadores aceptaron este cambio. Aunque se desvirtuaba la idea de los objetivos reales de la socialdemocracia, los trabajadores aceptaban estos nuevos objetivos. El problema es que tras el final de la Guerra Fría en 1991, y con un parón en 2001, los partidos socialdemócratas comenzaron a abrazar en exceso como objetivos propios los objetivos de partidos conservadores, dándose el caso de que en la realidad se comportaban como partidos de izquierdas del siglo XIX, liberales, progresistas, pero no socialistas, sino burgueses. Quizá, puesta esta careta, esto explica que Macron, un liberal de izquierdas, no socialista, es quien tiene actualmente más posibilidades de ser presidente de Francia el próximo domingo. En todo caso, estos son conservadores en lo económico, progresistas en lo demás. Los trabajadores aún tendrán su largo deambular y descontento por el desierto. Veremos en breve otros capítulos de todo lo que estamos viviendo en padecimientos laborales. A lo mejor nos sorprende y me equivoco, pero por lo que hizo como ministro del gobierno de Hollande, no parece que esto vaya a ser diferente. Ya sabemos que lo que ocurre en Francia suele expandirse al resto de Europa.

En España ahora mismo estamos en las horas más bajas de la combatividad por los derechos laborales, pero eso no quiere decir que no exista descontento, ni que este no vuelva a la carga en forma de reivindicciones futuras. La gente ha tenido una gran nada, ahora se les ha ofrecido un poco y se agarran a ese poco, que supone seguir teniendo nada, pero pudiendo picotear un mes al año. Las encuestas dicen que aún volvería a ganar las elecciones otra vez el Partido Popular, eso a pesar de la corrupción. Más que mérito del gobierno me parece demérito de la oposición política, ninguno de los más votados está ahora mismo en sus mejores momentos ni acciones. De los sindicatos ya ni hablamos. A este panorama hay que sumarle los organismos internacionales que reclaman a España tanto intentar crear empleo estable como crear mayores recortes en los derechos laborales. El panorama desde luego no pinta bien. Todo empezará a volver a tener respuestas tras los presupuestos generales, para bien o para mal, pero los sindicatos están reaccionando tarde. Unidos Podemos y los sindicatos habían reclamado un aumento del sueldo mínimo interprofesional, cosa que en una jugada política para auparse entre ellos acordaron a principios de año PP y PSOE. Este año se produce el mayor aumento de ese sueldo mínimo, pero a la vez se ha producido un aumento de la pérdida de poder adquisitivo a través de diversas subidas de otros conceptos que los trabajadores pagan. Así que todo parece una broma, pero oye, este 1º de mayo sabemos que en este 2016-2017 batimos récord de que nadie quiera ir a la huelga ni protestar, por miedo a perder lo poco que tiene, o tal vez cansados de tantos años de lucha desde el 2011, o tal vez desmovilizados al confiar que ya está Unidos Podemos en las instituciones, hagan estos lo que hagan dentro de estas. ¡Y pensar que en 2011-2013 el número de movilizaciones era tanto como cuando la Transición...! Si algo se debió reforzar y renovar a partir de la puerta abierta de 2011, no me cansaré de decirlo, no debió ser un nuevo partido político, si no los sindicatos y la acción sindical. Saludos y que la cerveza os acompañe.